El valor de pensar
de Hannah Arendt

Publicación: 1 diciembre 2021
Editorial: Ediciones Paidós
Páginas: 544
ISBN: 978-8449338724

Biografía del autor

Hannah Arendt se ha erigido, gracias a su profundo conocimiento del pasado y a sus agudas observaciones sobre el mundo moderno, en uno de los puntos de referencia fundamentales para el conocimiento de la filosofía política. Nacida en Hannover, estudió en Marburgo, Friburgo y Heidelberg, donde se graduó en Filosofía. En 1933, cuando los nazis ocuparon el poder, emigró a París. Más tarde se instaló en Estados Unidos, donde dirigió la Conferencia sobre las Relaciones Judías (1944-1946) y también la Jewish Cultural Reconstruction Inc. Fue catedrática en la Universidad de Chicago y enseñó asimismo en Columbia, Princeton y Berkeley. De su importante obra se han traducido al castellano, entre otras, Los orígenes del totalitarismo, La condición humana, Sobre la revolución, Eichmann en Jerusalén, Hombres en tiempo de oscuridad y Crisis de la República.

Adolfo García Ortega (Valladolid, España, 1958). Escritor, traductor y articulista, autor de una obra diversa y abierta a muy amplias inquietudes literarias. Como editor, fue director de Seix Barral entre 2000 y 2007. Actualmente es asesor del Grupo Planeta. Sus cuentos están recogidos en el volumen Verdaderas historias extraordinarias (2013). Ha publicado su poesía reunida bajo el título de Animal impuro (2015), al que hay que añadir, en 2020, Kapital. Ha escrito las novelas Mampaso, Café Hugo, Lobo, El comprador de aniversarios, Autómata, El mapa de la vida, Pasajero K, El evangelista (elegida mejor novela histórica de 2016), Una tumba en el aire, ganadora del Premio Málaga de Novela 2018, y, en 2021, La luz que cae. Destaca su ensayo Fantasmas del escritor (2017). En Paidós ha publicado Abecedario de lector (2020). Ha sido galardonado con varios premios y sus obras están traducidas a distintas lenguas.

Sinopsis

Hannah Arendt se explica sola. Basta con entrar en sus textos para experimentar cómo sus palabras e ideas se apoderan de la expectación y aportan luz al leerlos. En este sentido, no hay pensadoras ni pensadores como ella en el siglo XX. Incluso puede decirse que es una de las mentes más brillantes de su tiempo, cuya espectro filosófico y político llega hasta nuestros días y nos acompaña a la hora de analizar y comprender el complejo mundo contemporáneo, sobre el que, con toda seguridad, hoy en día ella misma habría escrito textos que nos servirían de guía en tiempos revueltos. Por fortuna, sus textos de entonces bien pueden arrojar lucidez crítica sobre nuestro presente, en el que, bajo la influencia de su magisterio y de su arrojo intelectual, actualmente hay muchas y excelentes pensadoras y pensadores cuya palabra es fundamental. El valor de pensar de Hannah Arendt ha sido y es de una fecundidad feliz.

Una selección de textos de una figura tan poliédrica y plural como es Hannah Arendt, guiada por un criterio de actualidad y con carga política para tiempos convulsos.

«Sin embargo, somos del mundo y no solo estamos en él; también somos apariencias por el hecho de llegar y partir, aparecer y desaparecer; y aunque venimos de ninguna parte, llegamos bien equipados para tratar con cualquier cosa que aparezca y para participar en el juego del mundo».

PRÓLOGO

«Hannah Arendt se explica sola. Basta con entrar en sus textos para experimentar cómo sus palabras e ideas se apoderan de la expectación y aportan luz al leerlos. En este sentido, no hay pensadoras ni pensadores como ella en el siglo XX. Incluso puede decirse que es una de las mentes más brillantes de su tiempo, cuya espectro filosófico y político llega hasta nuestros días y nos acompaña a la hora de analizar y comprender el complejo mundo contemporáneo, sobre el que, con toda seguridad, hoy en día ella misma habría escrito textos que nos servirían de guía en tiempos revueltos. Por fortuna, sus textos de entonces bien pueden arrojar lucidez crítica sobre nuestro presente, en el que, bajo la influencia de su magisterio y de su coraje intelectual, actualmente hay muchos y excelentes pensadoras y pensadores cuya palabra es fundamental. El valor de pensar de Hannah Arendt ha sido y es de una fecundidad feliz.

Y lo es porque toda su obra, tan determinante, es una puerta abierta a la reflexión profunda y a la visión generosa del pensamiento ajeno, bien sea el de sus maestros directos, bien sea el de los nombres que en la historia de las ideas han construido el armazón filosófico de la acción política, entendida esta como la práctica colectiva de la libertad. A lo largo de los años, hasta el día de su muerte en diciembre de 1975, Hannah Arendt fue siempre, y con valentía, el ejemplo vivo de la libertad de opinar y de opinar en público, con el público o contra el público.

En la presente selección de textos, los temas judíos, que ocuparon buena parte de su pensamiento y de su actividad durante la juventud de Hannah Arendt, tienen aquí un peso proporcional a su ocupación en el conjunto de sus escritos. Como dijo Jerome Kohn, uno de sus mejores estudiosos y editor de parte de su obra, “Hannah Arendt probablemente escribió sobre temas judíos en general más que sobre ningún otro asunto”. Su libro sobre el juicio de Adolf Eichmann en Jerusalén sigue siendo su obra más citada (aunque no sé si leída en todas las dimensiones de análisis que ofrece).

También escribió mucho y bien sobre las revoluciones, sobre la violencia y sobre las políticas pantotalitaristas que azotaron el siglo XX. Sus aportaciones filosóficas nos dieron una visión novedosa de Marx, de Aristóteles, de Lessing, de Kant, de Sócrates, de Jaspers, de Heidegger, entre otros muchos. Penetra a veces en el campo literario con brillantez. Hizo aproximaciones luminosas sobre la condición humana como acción económica y social, y también sobre el espíritu, este concebido como un diálogo entre pensamiento y apariencia. Nos legó, en fin, una irrebatible denuncia de los supremacismos fascistas y comunistas, cuyas sombras, indistintamente mezcladas en un mismo aparato criminal, amenazan de nuevo a la democracia con otras formas de poder represoras.

Por tanto, siempre es difícil hacer una selección de una figura tan poliédrica y plural como Hannah Arendt. La que presento aquí está guiada por un criterio de actualidad, con carga política para tiempos en los que el acontecer de lo público vuelve a estar saturado de contaminación ideológica nacionalpopulista. En este gozne de la historia en que vivimos, con los frentes abiertos de las desigualdades identitarias, la urgencia bio-ecológica y la evolución eclosionante del feminismo, se vislumbra una crisis de consecuencias seculares. Consecuencias también transformadoras, al ser, en realidad, saltos cualitativos de naturaleza estructural. En circunstancias así, la filósofa Arendt siempre se sintió nadando en aguas favorables, donde, pese a todo, no eludía las contradicciones (¿qué pensadora o pensador no incurre en contradicciones, tan inevitables para avanzar?), porque sabía afrontar la pluralidad de puntos de vista necesarios en el debate para buscar la verdad, la justicia y la libertad. Tres términos —verdad, justicia, libertad— que solo pueden ser uno y lo mismo y ella los reunió con la certeza que da la intuición y con la humildad que da el conocimiento.

La palabra libertad, tan manipulada por ciertas corrientes de pensamiento político —y también de políticos sin pensamiento—, no está en un altar sino en el barro de las calles, y necesita limpiarse del lastre de quienes la usan con intención de terminar con ella. La libertad requiere ser pensada para que garantice lo que inequívocamente es: el territorio de la expresión individual, manifestada en lo común sin trabas que la coarten. Hannah Arendt es una buena senda para alcanzar esa garantía. Con ella aprendemos a entender porque aprendemos a pensar. Sus textos hablan del valor de hacerlo».

*Contenido original proporcionado por la editorial Ediciones Paidós

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