Madrid sí fue una fiesta
de Javier Menéndez Flores

Publicación: 10 noviembre 2021
Editorial: Libros Cúpula
Páginas: 504
ISBN: 978-8448027445

Biografía del autor

Javier Menéndez Flores (Madrid, 1969) es autor de una quincena de libros. Ha publicado las novelas Los desolados, El adiós de los nuestros, El hombre que no fui (finalista del Premio Rodolfo Walsh de la Semana Negra de Gijón 2018, escrita en colaboración con Melchor Miralles) y Todos nosotros (Planeta, 2020), con la que ha obtenido el Premio Cartagena Negra de Novela 2021. También ha firmado libros de entrevistas ―Miénteme mientras me besas, Arte en vena―, un ensayo cinematográfico ―Guapos de leyenda― y exitosas biografías de grandes figuras de la música española, entre las que cabe destacar la trilogía dedicada a Joaquín Sabina ―Perdonen la tristeza (Libros Cúpula, 2018), En carne viva y No amanece jamás― y el único volumen autorizado sobre el grupo Extremoduro, De profundis. También es autor de la biografía sobre Dani Martín Soñar no es de locos.   Periodista cultural de larga trayectoria, ha colaborado en diversos medios. Sus artículos y entrevistas han aparecido en cabeceras como Interviú, Rolling Stone y El Mundo.

Sinopsis

En España, la llegada de la democracia tuvo el efecto de mil primaveras e hizo que la gente tomara las calles para, en palabras del autor de este libro, «bailar, beber, volar, follar, vivir». Madrid se convirtió en el centro neurálgico de esa gran fiesta colectiva, en la que una serie de artistas de distintas disciplinas coincidieron y conformaron, sin planifi cación alguna, un ambiente lúdico-cultural que recibió el nombre de Movida.

La novedad de este volumen reside en que trasciende los contornos canónicos de la Movida y de sus vacas sagradas ―Almodóvar, Alaska, Radio Futura, Nacha Pop…― y, sin olvidarlos, va más allá. De tal forma que en sus páginas se recogen otros muchos nombres que también estuvieron allí y se relatan  esas otras movidas que sucedieron mientras la Movida oficial se  desarrollaba.

Rico en datos, curiosidades y rebosante de ironía, en Madrid sí fue una fiesta se detallan los atributos de aquel período de nuestra historia reciente, desde las figuras ―músicos, actores, cineastas, pintores, poetas, fotógrafos, diseñadores, periodistas, políticos― hasta los escenarios ―salas de conciertos, bares―, pasando por las publicaciones, los programas de televisión, los objetos, las costumbres y las sustancias estupefacientes.

Un retablo de una gran riqueza por su variedad y por las aportaciones que, en unos años imperecederos, todos sus protagonistas hicieron a nuestra cultura popular.

Nota de prensa

Una biblia de la movida en forma de
diccionario enciclopédico

• Un libro que trasciende los contornos canónicos de la Movida y de sus vacas sagradas (Almodóvar, Alaska, Rock-Ola, Radio Futura, Nacha Pop…) y, sin olvidarlos, va más allá: en sus páginas se recogen otros muchos nombres que también estuvieron allí y se relatan esas otras movidas que sucedieron mientras la Movida oficial se desarrollaba.

• Rico en datos, curiosidades y rebosante de ironía, en Madrid sí fue una fiesta Javier Menéndez Flores detalla los atributos de aquel período de nuestra historia reciente, desde las figuras (músicos, actores, cineastas, pintores, poetas, fotógrafos, diseñadores, periodistas, políticos…) hasta los escenarios (salas de conciertos, bares), pasando por las canciones, las películas, las publicaciones, los programas de televisión, los objetos, las costumbres y las sustancias estupefacientes.

• Un retablo de una gran riqueza por su variedad y por las aportaciones que, en unos años imperecederos, todos sus protagonistas hicieron a nuestra cultura popular.

 

«En España, la llegada de la democracia, sucesora necesaria de casi cuarenta años de dictadura, de represión, de oscurantismo, de mierda, tuvo el efecto de mil primaveras e hizo que la gente tomara las calles para bailar, beber, volar, follar, vivir. Madrid se convirtió en el centro neurálgico de esa gran fiesta colectiva, en la que una serie de artistas de distintas disciplinas coincidieron y conformaron un ambiente lúdico/cultural que recibió el nombre de Movida.

Aquello ocurrió de manera puramente espontánea, sin que mediara proyecto alguno. Y esa falta de planificación desmonta la teoría, pese a la evidente paradoja, de que la Movida fuese un movimiento: a diferencia del arte pop o la Nouvelle vague, no existieron un propósito artístico ni una corriente intelectual concretos.

Mientras salían cada noche, aquellos aspirantes a estrella intentaban poner algo, bien fuera una canción, una película, un libro, una pintura o un traje, a salvo de la muerte. Pero casi siempre desde una perspectiva individualista, sin conciencia de grupo. Porque ni siquiera la hubo entre las bandas musicales, en las que, salvo contadas excepciones, cada integrante trataba de erigir su propia estatua.

Respecto al debate nunca cerrado —o cerrado en falso— de quiénes fueron sus miembros de derecho y quiénes simplemente pasaban por allí, se ha definido a la Movida como la consecuencia, no sé si lógica, de la Nueva Ola, o esta la antesala de aquella, pero por más que esa aseveración tenga fundamento y quizá fuera así en su origen, aquel no-movimiento desembocó enseguida en algo mucho más ancho, más largo y más hondo. Puesto que cuando una inmensa olla a presión explota, provoca una onda expansiva considerable. Y limitar entonces ese estallido de libertad/creatividad a una élite eminentemente musical e influenciada por la new wave y el punk anglosajones no parece ser exacto ni justo.

Los pelos de colores y las chupas de cuero con tachuelas, que sí fueron Nueva Ola, eran una rama gruesa y harto vistosa de un tronco con más brazos; un símbolo que da de puta madre en las fotos y vende mejor aquel período, que mola un huevo, pero que, a pesar de su importancia, en modo alguno constituyó su totalidad, más amplia y plural.

La cita de Pedro Almodóvar que abre este libro no sólo explica a la perfección la actitud de quienes, como él, contribuyeron a construir ese fenómeno, sino que el cineasta reconoció tanto la ausencia de un sentimiento solidario generacional como el hecho de que en Madrid, en aquellos años de efervescencia e ilusión, desfilaron otras «muchas personas» fuera de los círculos —limitados, por definición— que él frecuentó.

Este libro, concebido como un diccionario enciclopédico, trasciende los contornos canónicos de la Movida y de quienes ostentan el papel de vacas sagradas de aquel tinglado y, sin olvidarlos, por supuesto, agranda el perímetro. De tal forma que recoge los nombres de otros muchos que también estuvieron allí y relata esas otras movidas que sucedieron mientras la que ha pasado a ser la Movida oficial se desarrollaba. Ya que aquello, insisto, fue un fenómeno social transversal. Un cuerpo que, al serle retirado un corsé que lo asfixió durante demasiado tiempo, se propagó con la fuerza del agua salvaje que es liberada de un dique».

*Contenido original proporcionado por la editorial Libros Cúpula

«La mayoría de los libros que existen sobre la Movida son celebrantes o revisionistas, fruto de filias, fobias, intereses personales y cuentas pendientes. A este —por la parte que le toca, pues como ya he señalado engloba otros alientos artísticos surgidos igualmente de entre aquel desmelene general— no le mueve otro afán que el de informar y, si acaso, divertir. Y ahora, sin más, les invito a que vivan conmigo esta (aquella) fiesta. Ojalá no se acabe nunca el champán, o la birra, ni salga jamás el sol».

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