La última condesa nazi
de Viruca Yebra

Publicación: 27 octubre 2021
Editorial: Espasa
Páginas: 584
ISBN: 978-8467062830

Biografía del autor

La periodista Viruca Yebra (Sarria, Lugo) desarrolló su carrera profesional en el diario ABC. Ha sido delegada de la Xunta de Galicia en Madrid, fundadora del Club de Periodistas Gallego y directora del Club Internacional de Marbella. En 2016 publicó su primera novela, El fuego del flamboyán, una crónica histórica de la emigración gallega a Cuba.

Sinopsis

La novela parte de un enfoque nuevo, atractivo y real: las vivencias de Clotilde von Havel, una aristócrata alemana, casada con un comandante de la Wehrmacht, fallecido al final de la II Guerra Mundial. Clotilde huye de las tropas rusas, condenada a la pobreza, el exilio y el alejamiento de sus hijos.

La miseria convierte a Clotilde en una superviviente, decidida a luchar por su vida, esclarecer el pasado y aprovechar los golpes de suerte. La novela sigue sus peripecias desde el devastado Berlín de posguerra, al glamuroso Nueva York o el cambiante Londres de los años cincuenta. Hasta que en los sesenta, se instala en la Marbella de la época dorada y, de la mano de su sobrino, un ex SS que no ha renunciado a ser nazi, se involucra en la vida cotidiana de los que al margen la España franquista, encontraron en la Costa del Sol un refugio: artistas, aristócratas, homosexuales… y nazis camuflados.

La autora, periodista, conoce de primera mano las vivencias de todos ellos y ha volcado en la novela la verdadera esencia de aquellos años, en los que ser bohemio y transgresor no estaba reñido con el saber estar.

Nota de prensa

A comienzos de 1945, Clotilde von Havel, una aristócrata alemana casada con un comandante de la Wehrmacht, tiene que abandonar su castillo ante el empuje de las tropas soviéticas, condenada a la pobreza, el exilio y el alejamiento de sus hijos. La miseria convierte a Clotilde en una superviviente, decidida a luchar por su vida, esclarecer el pasado y aprovechar los golpes de suerte. La novela sigue sus peripecias desde el devastado Berlín de posguerra, al glamuroso Nueva York o el cambiante Londres de los años cincuenta.

De la mano de su sobrino Ralf, un antiguo oficial de las SS, en los sesenta la condesa se instala en la Marbella de la época dorada y se involucra en la vida cotidiana de los que, al margen de la España franquista, encontraron en la Costa del Sol un refugio: artistas, aristócratas, homosexuales… y nazis camuflados.

«Tu marido perteneció al ejército de Hitler, tu cuñado fue un defensor de la ideología nacionalsocialista, y tu sobrino un militar de las SS. Así que, por mucho que quieras demostrar lo contrario, siempre tendrás que vivir con la idea de que la sociedad, antes de conocerte, te juzgará como una condesa nazi. No debes sufrir por ello, pero sí demostrar con hechos que no lo eres. (Lady Violeta Stone a su sobrina Clotilde)

Viruca Yebra ha volcado en la novela la verdadera esencia de aquellos años, en los que ser bohemio y transgresor no estaba reñido con el saber estar.

 

APUNTES NARRATIVOS Y EDITORIALES

La última condesa nazi abarca tres décadas de la historia de Europa y recorre escenarios en tres continentes. Viruca Yebra ha escogido una voz narradora en tercera persona muy dúctil: omnisciente en algunos momentos y focalizada en Clotilde y otros personajes, en otros. De esta manera, la autora combina un espléndido fresco histórico con un retrato apasionado y profundo de sus personajes, de sus motivaciones y sus sentimientos. El libro se divide en tres partes con un total de treinta y cuatro capítulos.

Viruca Yebra ha realizado un magnífico trabajo de documentación que en ningún momento se impone a la acción o a los personajes. Seduce al lector mostrándole la vida cotidiana de lo que luego se llamó la jet set —aristócratas, empresarios millonarios, artistas internacionales y vividores de alto copete— desde los últimos días de la Segunda Guerra Mundial hasta finales de la década de los setenta. La comida, la bebida, la ropa, las relaciones personales, los restaurantes y night clubs… y los acontecimientos más destacados están sutilmente integrados en la narración.

La novela está salpicada de abundantes cameos de personajes de la época, que protagonizan sus propias historias reales; hay políticos, artistas, aristócratas… Esa mezcla de realidad y ficción confiere a la narración una autenticidad que convierte al lector en una especie de voyeur que espía la vida doméstica de todos ellos.

La novela realiza conecta dos temas icónicos de muy distinto signo: el destino de los jerarcas nazis que, tras la derrota, pasaron a una clandestinidad «dorada» en diferentes destinos de Sudamérica y Europa, y la creación de Marbella, uno de los lugares con más concentración de glamour por metro cuadrado del mundo en los años sesenta y setenta.

LA CONDESA CLOTILDE VON HAVEL

Clotilde von Havel, condesa de Orange, se casó a los dieciocho años con el príncipe Maximiliano von Havel. Tuvieron tres hijos: Amalia, Frank y Victoria, nacida en plena guerra.

Durante sus quince años de matrimonio —al inicio de la novela—, Clotilde había pasado por momentos de desánimo y hartazgo al sentir que su marido la dejaba sola en demasiadas ocasiones para servir en misiones lejos de casa. Lo superó gracias al amor incondicional que sentía por él, aunque ya en guerra, notaba una rabia incontrolada contra Max, puesto que, a pesar de que ella le insistía en que dejara la carrera militar, este nunca albergó el más mínimo deseo de hacerlo.

Conocemos a la condesa a principios de 1945, cuando tenía treinta y tres años. Era una mujer de ojos azul verdoso, piel blanquísima y rostro perfilado; tenía un atractivo envolvente y cautivador que incitaba al deseo y al mismo tiempo a la protección. Había
enviudado unos meses antes, puesto que Max fue fusilado por su oposición a Hitler.

Obligada a huir de la casona familiar ante el avance de los rusos, Clotilde buscó refugio con sus hijos Franz y Victoria en el castillo de su cuñado Gustav, con quien apenas se trataba. Amalia, la mayor, estaba en Berlín con sus abuelos. Gustav von Havel le arrancó de los brazos a los niños y se negó a darle alojamiento, rompiendo la familia.

Exhausta, enferma y desesperada, Clotilde llamó a la puerta del castillo de unos viejos amigos de su familia, los barones Ulm. El nuevo barón, Stefan, se hizo cargo de ella y acabó pidiéndole matrimonio. Movida por el pragmatismo y la amistad, ella aceptó la proposición pese a que no estaba enamorada de un hombre que, como no tardó en descubrir, no sentía una especial pasión por el sexo. Stefan Ulm quería un heredero para su imperio cervecero en Estados Unidos, Reino Unido y Alemania. Y lo consiguió. En 1948
nació Albert, su primogénito y cuarto hijo de Clotilde.

Establecida en Londres, 1949 supuso para la condesa el principio de una larga lucha por rehacer su vida y recuperar a sus hijos.

UNAS PINCELADAS SOBRE EL INICIO DE LA NOVELA

Alemania 1945.
Clotilde von Havel hacía tiempo que solo era capaz de dormir por agotamiento. La guerra estaba cada vez más cerca y su mundo se desmoronaba. Con Max en el frente, debía afrontar los hechos en solitario. Además, el castillo de Orange había sido ocupado por un destacamento francés al que acababa de sumarse una fuerza norteamericana. Un oficial estadounidense le informó de que su marido había sido fusilado por los nazis unos meses atrás, en julio de 1944.

Gracias al buen trato dispensado a los soldados franceses, le expidieron un salvoconducto para que pudiera huir, con el personal del servicio, hacia el territorio controlado por los Estados Unidos. El castillo estaba en una zona cuya ocupación se había asignado a la Unión Soviética, y los rusos, en su avance hacia Berlín, no tenían piedad con los civiles alemanes. Por fortuna, Clotilde y frau Jutta llevaban meses preparando la huida, aunque debieron dejar atrás casi todos sus enseres y recuerdos familiares.

El objetivo de la condesa era llegar a Baviera, al sur de Múnich, donde solicitarían refugio en el castillo del príncipe Gustav von Havel, el hermano mayor de Max. El simple hecho de pensar en ser acogida por su cuñado le produjo dolor de estómago.

En aquella huida podían considerarse unos privilegiados. La vida de quienes no habían podido o querido huir estaba condenada a la opresión, el desprecio y, en muchos casos, a la deportación a Siberia. Más de quince millones de alemanes étnicos sufrieron de inanición, congelación y muerte durante su expulsión de los territorios de Alemania del Este.

La pequeña expedición se hizo lenta y agotadora. las noches eran el peor momento de la jornada. Los ataques de forajidos, fueran liberados o soldados nazis camuflados, eran habituales. En el camino ayudaron a una mujer enferma y a su hija, una bebé llamada Sidonia. La mujer no sobrevivió y la pequeña adoptó a Jutta como su nueva madre. Clotilde también conoció a una familia que vivía circunstancias muy parecidas a las suyas. La encabezada una mujer bondadosa y firme, la condesa María Anna Schönburg.

Cuando por fin llegaron al castillo de Gustav von Havel, Clotilde estaba muy enferma. Las cosas no fueron como ella esperaba. Gustav dio refugio a sus sobrinos, Frank y Victoria, y dejó a Clotilde abandonada a su suerte.

La condesa empezó así una lucha no solo por sobrevivir, sino también para reestablecer su estatus e intentar recuperar a sus hijos.

 

 

*Contenido original proporcionado por la editorial Espasa

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