Breve historia de Lumen

María Hesse, Laura Martínez de Albornoz, María Fasce, Lara Moreno y Karina Sainz Borgo. Foto: F. D. Q.

En 1960, Magín Tusquets compró Lumen, una pequeña editorial religiosa fundada en Burgos durante la guerra civil por un hermano suyo. Esther Tusquets, la hija de Magín, había finalizado hacía poco sus estudios universitarios y decidió ponerse al frente del sello, transformándolo radicalmente hasta convertirlo en uno de los referentes de la resistencia cultural antifranquista. En los primeros tiempos, ayudada en el diseño por su hermano Oscar, arquitecto y pintor, Esther Tusquets se dedicó sobre todo al libro ilustrado, creando colecciones pioneras, como «Palabra e Imagen», o álbumes infantiles como los que escribió Ana María Matute. En «Palabra e Imagen» publicaron, durante la primera década de vida de la editorial, autores como Mario Vargas Llosa, Camilo José Cela, Miguel Delibes, Rafael Alberti, Juan Benet o Alejo Carpentier.

Fue ya a mediados de la década de 1960 cuando Esther Tusquets se decidió a empezar a publicar ficción, un ámbito que en el mercado español estaba entonces dominado, sobre todo, por Destino y SeixBarral. La colección «Palabra en el Tiempo», dirigida por Antonio Vilanova, se convirtió así en una de las más prestigiosas del país, con autores como Hannah Arendt, Mary McCarthy, Samuel Beckett, Ralph Ellison, William Styron, Iris Murdoch, James Baldwin, Claude Simon, Kafka o Proust. Siete de los autores del catálogo merecieron el Premio Nobel después de ser publicados en Lumen. En 1974 se creó también, con el diseño aún vivo de Joaquín Monclús, la colección de poesía, una de las más exigentes y duraderas del panorama hispánico, casa de poetas como Pablo Neruda, Rafael Alberti, Carlos Barral, José Agustín Goytisolo, Jaime Gil de Biedma, Alejandra Pizarnik o Álvaro Pombo.

En el ámbito de la narrativa hispánica, Lumen fue la primera editorial de muchos autores que luego se han consolidado a ambas orillas de la lengua. El lenguaje de las fuentes, de Gustavo Martín Garzo, fue una revelación y mereció el Premio Nacional de Literatura en 1993. Javier Pastor inició su arriesgada y radical andadura con Fragmenta en 1999. Samanta Schweblin se dio a conocer en España con Pájaros en la boca, lo mismo que Selva Almada con Ladrilleros. Cristina Fernández Cubas publicó con nosotros Cosas que ya no existen, quizá su mejor libro. Y Juan Marsé, uno de los mejores novelistas españoles del siglo XX, empezó a publicar en Lumen con Rabos de lagartija, una de sus obras maestras. Desde entonces, su nombre ha estado ligado al sello.

A finales de la década de 1970 y principios de la siguiente, Lumen consiguió consolidarse económicamente, gracias a las tiras de Mafalda, el personaje de Quino, así como a El nombre de la rosa, el longseller de Umberto Eco, de quien Lumen venía publicando los ensayos desde Apocalípticos e integrados. Eco sería fiel a la editorial hasta el final.

El éxito de Eco y Quino permitió consolidar el criterio, manteniendo y aumentando la exigencia de sus colecciones. Además de los cuidados álbumes infantiles, la ficción, el ensayo y la poesía, Lumen lanzó incluso una colección de clásicos grecolatinos llamada «Palabra de Siempre», donde se publicaron traducciones muy cuidadas de Horacio, Propercio o Salustio. Mención aparte requiere la especial atención que prestó a la literatura escrita por mujeres, de lo que fue, como en tantas cosas, una editorial pionera. La colección Femenino Singular –que luego se llamó Femenino Lumen– promocionó la obra de clásicas y contemporáneas como Djuna Barnes, Virginia Woolf, Ana María Moix o Alicia GiménezBartlett. Más allá de esa colección, Lumen fue la primera casa en España de autoras que luego se han consagrado internacionalmente, como Anne Carson, Rachel Cusk o A. L. Kennedy.

En sus últimos años como editora, a Esther Tusquets le acompañó su hija Milena Busquets, que fue directora literaria y que contribuyó decisivamente a la modernización del sello, con nuevos éxitos como el Diario de Bridget Jones de Helen Fielding e incorporaciones al catálogo de autores como Nathan Englander o Jonathan Safran Foer. Por aquella época, se incorporó también al equipo Andreu Jaume, que sigue dirigiendo la colección de poesía y amplió el catálogo con la obra de T. S. Eliot, Wallace Stevens, W. H. Auden, Hilda Doolitle, Marianne Moore o Jorge Luis Borges, y se encargó de la edición de los Diarios de Jaime Gil de Biedma, de la poesía y las memorias de Carlos Barral, además de la obra ensayística y poética de otros autores de la casa como Auden, Eliot o Stevens.

En 1996, Esther Tusquets vendió la mayoría de las acciones de Lumen al grupo Bertelsmann y en el año 2000 el sello pasó a formar parte definitivamente de lo que hoy es el grupo Penguin Random House. Tras la jubilación de Esther, Silvia Querini, ya veterana editora, asumió la dirección del sello con idéntico nivel de exigencia, y adquirió nuevos autores como Elsa Morante, Natalia Ginzburg, Margaret Atwood, Colm Tóibín, David Grossman, Alice Munro o Edna O’Brien. También fortaleció la colección de gráfica, con incorporaciones de nombres como Moderna de Pueblo, Agustina Guerrero, María Hesse, Flavita Banana o Raquel Riba Rossy. Y tras la jubilación de Silvia Querini, Maria Fasce, una editora y escritora con una sólida trayectoria, ha tomado el relevo en la tercera generación, para seguir haciendo de Lumen la mejor casa de la literatura hispánica e internacional. A lo largo de estos sesenta años, todos los que hemos trabajado en Lumen lo hemos hecho con el mismo objetivo de preservar el espíritu con que se fundó el sello, que esperamos siga siendo un referente en la cultura del siglo XXI.

Lumen celebra sus 60 años y su fundadora, Esther Tusquets, vuelve para contar la historia del sello

Libro de memorias de Esther Tusquets, que complementa sus anteriores éxitos de ventas y de crítica. Sincero y audaz, donde la autora habla sin tapujos de su vida en el mundo de la edición.

Esther Tusquets, la gran escritora y editora que transformó Lumen, en su origen una editorial franquista y católica, en un sello literario de referencia, escribió este libro alentada por su hija, Milena Busquets, también autora y directora del sello tiempo después: «Esto es lo que quiero que escribas. No unas memorias solemnes, sino estas pequeñas anécdotas que constituyen la vida cotidiana de una editorial y que cuando las cuentas tú resultan divertidas».

Así nació este libro iluminador y emocionante, indispensable para los amantes de la literatura y de la edición, que, como no podía ser de otro modo con una mujer que «vive como editora todas las horas del día y sueña con libros la mayor parte de las noches», recoge anécdotas y retratos inolvidables de grandes escritores y agentes como Mario Vargas Llosa, Carmen Martín Gaite, Camilo José Cela, Miguel Delibes, Umberto Eco y Carmen Balcells, y los avatares de una gran aventura editorial, en la que no faltaron difi cultades y situaciones amargas, pero también ese «momento sublime para el editor: aquel en que abre el original de un perfecto desconocido y se encuentra ante una obra importante».

La crítica ha dicho:
«No son unas memorias solemnes, sino el ejercicio de inteligencia de una mujer que comprendió lo literario desde otro punto de vista.»
Karina Sainz Borgo, VozPópuli

«Una escritora proustiana que utiliza la memoria como arma de conocimiento. Un espléndido ajuste de cuentas con las costumbres de la España del último medio siglo.»
Ana María Moix

«Con una sinceridad fuera de lo corriente, llevó el género de la autobiografía hacia caminos desconocidos en España.»
Josep Maria Castellet

«Uno de los grandes testigos de la vida de la burguesía catalana en la segunda mitad del siglo XX y una de las escritoras más dotadas para la evocación en la literatura española.»
El Mundo

«Una mujer enormemente sensible, luchadora, crítica, gran escritora y magnífica editora. […] Una persona que ha contribuido como muy poca gente a lo que somos nosotros mismos, este país nuestro, desde el punto de vista cultural.»
Ferran Mascarell

«Aparcada la vertiente de editora, renació la de escritora, pero esta vez con esa famosa sensación de ir dejando lastre que impregnaba su literatura pero que acentuaría centrándose directamente en recuerdos y en memorias.»
El País

«Estas Confesiones de una editora poco mentirosa de Esther Tusquets muestran una vida interesantísima y con contradicciones sobre la que ha hablado y escrito mucho, muchísimo.»
The Huffington Post

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