Reseña del libro «Rojo veneciano» de Óscar Soto Colás.
Por Raquel San Martín Rodríguez
 

Un soberbio retrato del poder del arte, el amor y la rebeldía contra el destino impuesto.

Valladolid, 1620. Martin de Castro es un pintor de santos cuya esposa murió al dar a luz a su querida hija, Juana. La niña demuestra desde bien pequeña un talento auténtico por la pintura. Siendo ya una adolescente, ocurren dos sucesos que cambiarán su hasta entonces plácida Martín es seducido por una intrigante mujer que acaba convirtiéndose en su madrastra y ella, a su vez, comienza una intensa relación con Francisco Peña, el mejor aprendiz de su padre. Así se inicia esta intensa, barroca y fascinante novela en la que su autor ha derrochado talento narrativo para recrear la vida de una mujer que tiene que desempeñar su arte en la clandestinidad, negándose así a aceptar un destino impuesto por otros. Una vida cargada de rebeldía y plena en experiencias que trae al presente el fascinante siglo XVII.  Desde la Venecia de los dogos a la Roma de los papas, pasando por el Madrid de los Austrias y la severa Valladolid, Juana conocerá de primera mano el ambiente artístico de su época y a personajes históricos como el mismísimo Diego Velázquez o Felipe IV.

Mi valoración personal:

Vuelve la magnifica pluma de Óscar Soto Colás, tras El diablo de Florencia y La Sangre de la tierra, Rojo Veneciano nos traslada al 1620, desde Valladolid a Venecia y al Madrid de los Austrias.

Martín es un pintor de santos que queda viudo al nacimiento de Juana, desde muy pequeña la niña demuestra que la pintura forma parte de ella. La vida tanto de Martín como de Juana trascurre entre pigmentos y  pinceles hasta que sus vidas cambian cuando Martín conoce a una mujer que parece ser esconde algo que a Juana no le acaba de convencer. Pero su padre cae en la trampa del amor y acaba casándose con ella, llevándolo a ruina y  la perdición total.

Martín descuidará su negocio dejándolo en manos tanto de Juana como de sus aprendiz Francisco del que Juana está enamorada. Martín lo pierde todo al punto de acabar en la más absoluta ruina, la única opción es casarse con un pintor que los saque de esa ruina pero las cosas no son tan fáciles ya que Juana acaba casada y huérfana.

Y así es como Juana acaba en Venecia con un matrimonio de conveniencia, sin amor y pintando a escondidas. Lo único positivo que sacará serán unos amigos, conocer incluso al mismo Velásquez y dedicarse a escondidas a trabajar de ayudante de un marchante de arte.

Pero la vida de Juana sigue rodando sin parar, enfrentándose no solo a lo impuesto sino incluso a la peste que terminará con lo poco que le quedaba.

Óscar Soto nos refleja con verdadera maestría como hubiese sido la vida de una mujer pintora en una época donde no se concebía tal cosa, que cantidad de “Velásquez femeninas” se han perdido por ese destino impuesto en una sociedad que si quería te denunciaba al tribunal de la Santa Inquisición por herejía sin ningún titubeo.

Con una narración ágil ya que los capítulos son cortos y con un personaje principal como Juana que nos cautivará. Una mujer que constantemente se rebela ante esa sociedad incluso llegando a poner una escuela para enseñar a pintar a mujeres, sin duda una mujer que hubiera podido llegar muy lejos con ese don que tenía. Los personajes secundarios me han encantado como Robert, el marchante de arte y ese cercado Diego de Velásquez que tan amigo se llega hacer de Juana.

En conclusión, un libro que he disfrutado muchísimo, que se va a los mejores del mes y que recomiendo a todos los amantes de una buena novela histórica con el añadido del arte. Hago mención especial esta vez a la editorial ya que tanto la portada como cuando quitas la sobrecubierta son una autentica maravilla. Juana utilizaba el Rojo veneciano, un pigmento rojo fuerte que caracterizaba a sus cuadros dotándolos de fuerza, esa fuerza que ella poseía en su interior.

Raquel San Martín Rodríguez
@rachel_en_su_tinta

Rojo veneciano (ESPASA NARRATIVA)
  • Soto Colás, Óscar (Autor)

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