Antes mueren los que no aman
de Inés Plana Giné

Publicación: 19 de septiembre de 2019
Editorial: Espasa
Páginas: 512
ISBN: 978-8467056402

Biografía del autor

Inés Plana nació en Barbastro (Huesca). Es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Autónoma de Barcelona y desde el principio desarrolló su carrera profesional en Madrid. Ha trabajado en diversos medios de prensa escrita y, en el terreno editorial, ha creado y coordinado distintas colecciones de títulos relacionados con la divulgación de la historia y el arte. Actualmente es directora del periódico-magacín Vivir Bien, en la Comunidad de Madrid.Morir no es lo que más duele es su primera novela: trabajó en ella durante cinco años.

Sinopsis:

En la navidad de 2009, una funcionaria de la Seguridad Social, Pepa Ordovás, muere al ser empujada por una joven contra la cristalera de la oficina de Uvés, donde trabaja. La chica huye, pero en su vertiginosa huida tira a un contenedor un sombrero y un anorak: las únicas pistas con las que podrá trabajar Julián
Tresser, teniente de la Policía Judicial de la Guardia Civil, en su investigación.

Este caso irrumpe justo cuando aparece una pista sobre el paradero de Luba, una niña que había desaparecido dos años antes y con la que Tresser cree tener lazos de sangre. Junto a la subinspectora Teresa, descubre que Luba ha logrado escapar de una mansión en Madrid, dedicada a la prostitución y al juego. La niña logra ocultarse en el sótano de una casa de campo de Palencia. Llega hasta allí tras deambular por la nieve y sufrir una caída que le provoca una profunda herida. La casa donde se esconde pertenece a una famosa actriz, Elsa Davín, que está preparando Casa de muñecas, su gran sueño. Ella y su amiga Muriel llegan a la casa una noche profundamente alteradas por algo que les ha ocurrido en Madrid.

Se pone así en marcha una ambiciosa y absorbente trama por la que transitan unos personajes atormentados y complejos cuya intensa peripecia, por momentos vertiginosa, mantendrá al lector enganchado hasta la última página y más allá.

SOBRE EL ARGUMENTO Y LA ESCRITURA

LA HISTORIA

En las Navidades de 2009, con un país aplastado por la crisis, una funcionaria de la

Seguridad Social muere al ser empujada violentamente contra una cristalera. Quien lo hace es una joven que huye del lugar sin dejar rastro. Este es el caso que investiga Julián Tresser, teniente de la Policía Judicial de la Guardia Civil, cuando surge la primera pista fiable sobre el paradero de Luba, una chiquilla de doce años que desapareció misteriosamente dos años atrás.

Desde entonces, Tresser ha buscado desesperadamente a esa niña que no es su hija pero que debería serlo. No imagina que la pequeña ha escapado del sórdido mundo de la prostitución en la que la habían confinado. El azar la lleva a esconderse en una casa en un pueblo perdido donde dos mujeres parecen ocultar un secreto inconfesable que podría arruinarles la vida. Luba debería pedirles ayuda, puesto que llega herida hasta allí, pero los abusos que ha sufrido le impiden confiar en nadie. Esas circunstancias, caprichosas y crueles, no se lo van a poner fácil al teniente, pues, a la vez que busca a la niña, deberá elegir entre la responsabilidad que conlleva su profesión y la fuerza de los vínculos de sangre.

 

INÉS PLANA MANTIENE LAS CONSTANTES DE SU ESTILO: PERSONAJES BIEN DEFINIDOS, CRÍMENES QUE PARECEN IRRESOLUBLES Y UNA CAPACIDAD FUERA DE LO COMÚN PARA CREAR INQUIETUD Y SUSPENSE

 

LA ESCRITURA DE INÉS PLANA

Tras el éxito de Morir no es lo que más duele, Inés Plana sumerge al lector en una trama vertiginosa por la que transitan personajes atormentados y complejos y en donde el teniente Tresser se someterá a un dilema moral que pondrá a prueba sus convicciones.

Todos los protagonistas deberán elegir, en algún momento, un camino para resolver sus problemas actuales y afrontar un futuro incierto. Narrada en una tercera persona omnisciente, que pasa, sin solución de continuidad, de un personaje a otro, el lector es el único que conoce los pensamientos y los actos de todos ellos.

«El lector sabe algo que el protagonista desconoce» es, según Alfred Hitchcock, una de las claves del mejor suspense. Inés Plana las domina en distintos registros que mezcla, en unas ocasiones, o que hace discurrir en paralelo, en otras. Y todo ello, enmarcado en unos escenarios de ficción tan bien definidos, que el lector acudirá a Internet para saber si lo que la autora le describe existe o es fruto de su imaginación.

 

GALERÍA DE PERSONAJES: EL ARTE DE CREAR PROTAGONISTAS

QUE PARECEN SALIDOS DE LA REALIDAD MÁS DURA

EN LA POLICÍA JUDICIAL DE LA GUARDIA CIVIL

JULIÁN TRESSER. Cuarenta y cinco años. Teniente de la Guardia Civil destinado a la Policía Judicial en San Lorenzo de El Escorial (Madrid). Licenciado en Derecho, no llegó a ejercer de abogado, ya que se presentó a las oposiciones del Cuerpo. Su madre ha muerto recientemente y Tresser vendió su piso en Madrid y aprovechó la crisis inmobiliaria para comprar a muy buen precio un dúplex en el mejor barrio de Uvés.

Su esposa lo abandonó hace más de diez años, tras solo dos de matrimonio. Vive con Greta, una gata. Se vuelca en el trabajo para compensar su soledad. Hace dos años, durante la investigación del asesinato de un profesor de instituto en el bosque de Uvés, creyó enamorarse de la psiquiatra Adelaida Mabrán, pero ella desapareció de su vida sin dar mayores explicaciones. La búsqueda de Luba se ha convertido en una obsesión para él. Incluso le ha preparado una habitación —de color rosa— en su casa.

GUILLERMO COIRA. Treinta y un años, cabo de la Guardia Civil. Hijo de pescadores de la Costa da Morte, ingresó en la academia a los diecinueve años para disgusto de la familia. Cada vez se siente más alejado de ellos, que lo tratan con una extraña deferencia no exenta de cierta desconfianza. Ha roto no hace mucho con su novia Lola. Ha finalizado el curso de la Policía Judicial y ha solicitado promocionarse a sargento. Con Tresser forma una buena y condecorada pareja de investigadores, aunque la brusquedad del teniente lo saca de quicio.

LUA BRANCHO. La más joven e inexperta del grupo de la Policía Judicial. También es la más feliz y quien le insufla algo de alegría. De familia de guardias civiles, se incorporó al grupo de Tresser como apoyo en el caso del profesor asesinado y ha consolidado su destino. Lleva tatuado en un lugar discreto el nombre en japonés de su exnovio, también guardia civil, destinado en Valdemoro. En la novela debe convertirse en una maestra de escuela de nombre Marisa. Y no diremos nada más.

CAPITÁN DÍAZ VISEDO. Cincuenta y ocho años. Jefe de Grupo de la Policía Judicial de la Guardia Civil, el superior inmediato de Tresser. No es la misma persona que conocimos en Morir no es lo que más duele. Hace once meses su esposa murió atropellada en Uvés. Desde entonces, el capitán pierde el humor con frecuencia, combina actitudes hurañas con otras taciturnas y hasta ha abandonado su pasión: la micología. Aprieta a Tresser de una forma desmedida para que resuelva el caso de la funcionaria muerta. Él también recibe mucha presión desde arriba. Es un caso envenenado por las circunstancias políticas.

DIGAMOS… AMOR

LUBA. Ahora tiene catorce años. Lleva dos en manos de una mafia que lo mismo trafica con mujeres que monta casinos ilegales o vende armas a bandas terroristas. Se ha acentuado su aspecto frágil a causa de la explotación sexual. Sus servicios son muy demandados y los hombres la tratan con una violencia que le ha dejado huella. La llaman Alexia. Cuando huye del prostíbulo cunde el pánico en la organización, puesto que es la única que puede reconocer a uno de sus jefes, Águila. En su cautiverio hace una amiga, Fanny, que logra escaparse del burdel y pone sobre aviso a la policía.

ADELAIDA MABRÁN. La psiquiatra que reaparece en la vida de Tresser de forma casual, cuando coinciden en un semáforo; ella parece interesada en retomar el contacto interrumpido dos años atrás. La relación con sus padres se ha deteriorado desde que su hermano dejó tirada a su novia antes de la boda, abandonó el bufete familiar y se fue a vivir a una playa del Índico en compañía de otra mujer. Instructor de buceo, ha muerto durante una inmersión. Adelaida cree que la obsesión de Tresser por Luba no conducirá a nada bueno.

 

UNA MULTINACIONAL MAFIOSA

ÁGUILA. Las rapaces —Búho, Águila, Halcón— eran los nombres en clave de un grupo de mercenarios que conocimos en la anterior novela de Inés Plana. Águila se convirtió luego en un próspero hombre de negocios, especializado en la trata de mujeres y niñas para su explotación sexual. Cuando oye su nombre, Luba se orina encima.

RENÉ Y LENA. Él es dominicano nacionalizado francés. Ella es una antigua empleada de banca implicada en la extraña muerte de dos ancianas. Dirigen una empresa mafiosa con ramificaciones en paraísos fiscales. Trafican con mujeres, drogas y armas. René y Lena son los jefes de Águila, que los teme. No suelen perdonar errores.

OLGA. La madame del burdel en el que trabaja Luba. Trata a las chicas con una dureza gratuita y sabe demasiadas cosas para su propia seguridad.

JUAN JOSÉ GARCÍA. Guardia de seguridad de la mansión en la que se explota a Luba. Afirma no saber nada de ella. Se limita —dice a la policía— a controlar a los clientes, tanto de las chicas como del casino ilegal que funciona junto al burdel. Es dueño de una pequeña empresa de seguridad con diez empleados. Está casado y tiene trillizas.

LA VÍCTIMA DECAPITADA

PEPA ORDOVÁS. Funcionaria de la Tesorería de la Seguridad Social en Uvés de San Juan. Representante sindical en unos momentos de recortes, suele criticar al gobierno de turno ante quien quiera escucharla. Encargada de las deudas de los autónomos, tiene fama de borde y de poco comprensiva con los problemas ajenos.

ALIADOS, O NO

TERESA NANCLAR. Subinspectora del Cuerpo Nacional de Policía y una buena amiga de Tresser desde hace años. Está al tanto de la búsqueda de Luba y colabora con él manteniendo los ojos muy abiertos cada vez que hay noticias de algún caso con menores. Es una mujer de una fortaleza extraordinaria. Casada con un médico del Samur, su primer hijo murió en un accidente de autobús escolar. Su segunda hija, María, sufre el síndrome de Rett, que afecta a su desarrollo psicomotor.

NORBERTO SORAR. Capitán de la Guardia Civil destinado a la famosa UCO—Unidad Central Operativa—. A su hermano Ignacio, un teniente de la Guardia Civil de la misma promoción que Julián y destinado en el País Vasco, lo asesinó ETA años atrás. Tras aquel crimen pasó por una profunda depresión de la que salió gracias a la ayuda de sus padres y de algunos amigos como Julián.

EN LOS HERREROS

ELSA DAVIN. Actriz muy encasillada en papeles poco lucidos de televisión y de largometrajes sin ambición. Se encuentra ante la oportunidad de su vida, porque va a protagonizar una nueva versión de Casa de muñecas, de Ibsen. Hija de padre bilbaíno, aunque nacido en argentina, y de madre italiana, compró una gran casona en Los Herreros, Palencia, en la que se esconde Luba.

MURIEL FONSECA. La mejor amiga de Elsa. Es transexual. Elsa le ayudó cuando fue agredida por varios jóvenes de ultraderecha. Desde entonces mantienen una relación de mutua dependencia emocional. Dos años atrás abrió un taller de costura en Madrid.

LUCA DAVIN. El hermano de Elsa. Un vividor que colecciona novias jóvenes y que se siente atraído por su hermana. Incluso insinúa que pudo haber algo entre ellos durante la adolescencia. Bebe demasiado y puede ser violento si se le lleva la contraria.

EN LA COSTA DA MORTE

FAMILIA COIRA MARIÑO. Es la familia del cabo Coira. Se articula alrededor de las matriarcas, las hermanas Asunta y Amparo Mariño, la madre del susodicho. Están casadas con Vicente y Anastasio, el padre del cabo, armadores de una pequeña flota de pesqueros de bajura en la que también trabajan los hermanos de Guillermo, Monxo y Lorenzo. La tía Asunta tiene dos hijas, Antía y Mae. La primera es viuda de un pescador y tiene un hijo de siete años, Goio; es la propietaria del mejor restaurante de Cieña, la localidad en la que viven. Mae es diseñadora gráfica y reside en Londres.

TENIENTE JAVIER HERNÁNDEZ-COR. Destinado en la comandancia de La Coruña, se formó en la Academia Militar. También es licenciado en Derecho y Económicas. Es un tipo inteligente, educado y eficaz en su trabajo.

 

ASÍ ARRANCA ANTES MUEREN LOS QUE NO AMAN,

A MODO DE SINOPSIS… HASTA DONDE PODAMOS EXPLICAR

23 de diciembre de 2009. Un grupo de funcionarios llama la atención de los transeúntes frente a las oficinas de la Seguridad Social de Uvés de San Juan. Recogen firmas contra el recorte de los servicios públicos emprendido por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. De repente, alguien empuja a Pepa Ordovás, una de las sindicalistas de la Tesorería. La mujer golpea contra la cristalera del edificio con tan mala suerte, que el cristal se rompe y un gran fragmento cae y la decapita. La agresora, una mujer joven a la que nadie ha visto la cara, aprovecha la confusión y huye. Su rastro se pierde en calles poco transitadas en las que no hay cámaras de vigilancia.

El caso se le asigna al equipo de la Policía Judicial de la Guardia Civil de El Escorial, con el teniente Tresser al mando. Éste, sin embargo, está mucho más pendiente de una novedad muy importante sobre Luba, la niña a la que busca desde hace dos años. La policía ha desmantelado un casino ilegal situado en una mansión de Pozuelo. También funcionaba como burdel en el que trabajaban varias jóvenes esclavizadas. Una de ellas es una menor y todo apunta a que se trata de Luba.

Luba ha conseguido huir del chalet en el que la han explotado durante meses. Ha perdido la cuenta del tiempo que llevaba allí. Su primer destino es Madrid. No puede dejarse ver porque los hombres de Águila, el jefe de la organización, deben ir tras sus pasos. No lleva nada encima, ni documentación ni dinero. Cuando un hombre le ofrece diez euros a cambio de una felación, acepta. Sin embargo, como una reacción a todo lo vivido en los últimos años, muerde al tipo y casi le arranca el pene. Debe huir.

El caso de la mordedura se hace viral. Como una imagen posterior de una chica golpeando a un maltratador, que alguien grabó con su móvil. Tresser descubre que es Luba e inicia una desesperada lucha contra el reloj para encontrarla antes que Águila, que también habrá visto el vídeo y atado cabos. En su huida, la niña acaba refugiándose en una casona perdida en Palencia. No cuenta con que se presenten las dos mujeres que viven allí. Tampoco Elsa y Muriel, esas dos mujeres, cuentan con que una testigo incómoda descubra su oscuro secreto.

Mientras tanto, en Cieña, el cabo Coira se dispone a sobrevivir a unas poco gratas vacaciones navideñas. No tiene estómago para digerir todo lo que su familia le invitará a comer ni ánimo para soportar la incomodidad que provoca su presencia. En la Costa da Morte, los guardia civiles no son una compañía muy buscada. Los preparativos de Nochebuena se ven un tanto enturbiados por la ausencia de su prima Mae. Ha enviado un vídeo por WhatsApp en el que se excusa a causa del trabajo y de un concierto. Coira, sin embargo, percibe que la muchacha no está diciendo la verdad: no muestra la seguridad algo altiva de siempre y su rostro denota mucha tensión.

 

LOS ESCENARIOS DE LA NOVELA

ENTRE LA REALIDAD Y LA FICCIÓN (MUY REALISTA)

En Morir no es lo que más duele, Inés Plana sorprendió creando una geografía propia totalmente integrada en la realidad. De hecho, es necesario acudir a los buscadores de Internet para discernir qué es real y qué es fruto de la imaginación de la autora. Los escenarios reales más evidentes son barrios, plazas y parques de Madrid, además de algunos hoteles y restaurantes. Estos son los tres escenarios (ficticios) principales de Antes mueren los que no aman:

 

UVÉS DE SAN JUAN

Localidad madrileña de treinta mil habitantes próxima a Torrelodones y El Escorial, apenas a tres kilómetros de la A6 y a treinta de Madrid. En los años sesenta era una pequeña urbanización de diez chalés en medio de un páramo. Con el boom inmobiliario Uvés creció de modo horizontal, ocupando el paisaje con cientos de edificios de pisos en amplias avenidas y otros tantos chalés entre pinares y carrascales. Tresser vive en uno de los barrios más caros, el de Los Océanos.

 

CIEÑA

Pequeña villa marinera de la Costa da Morte, en Galicia. No muy lejos de La Coruña. Tiene paisajes sobrecogedores, como el acantilado de Os Desgraciados, bautizado así por las víctimas de los naufragios en aquellas rocas traicioneras situadas en el maremágnum furioso que ocasiona la fusión del Atlántico con el Cantábrico. En el viejo puerto pesquero de la localidad se encuentra O Mar de Antía, el restaurante regentado por la prima del cabo Coira.

 

LOS HERREROS

Poco más que una aldea de cien habitantes situada en el norte de Palencia, entre Aguilar de Campoo y Cervera de Pisuerga, localidades separadas por unos escasos 26Km a través de la carretera CL-626. En caso de emergencias médicas, los habitantes de la zona deben desplazarse hasta Cantabria, lo que les supone un papeleo considerable. Elsa Davin adquirió una casona que había pertenecido a un famoso pintor al que hundió una depresión. Terminó suicidándose, tirándose al vacío desde la torre. Los lugareños creen que la casa está maldita desde entonces, nadie la quería comprar, pero a Elsa le pareció tan bajo su precio que no le importó aquel pasado trágico.

 

ALGUNAS CLAVES NARRATIVAS DE LA NOVELA.

SOBRE LOS SECRETOS DE LA ESCRITURA DE INÉS PLANA

DOMINIO DE LAS CLAVES DEL SUSPENSE

Ya hemos destacado una primera forma de suspense elemental: el lector sabe más que los protagonistas, de forma que prevé situaciones y problemas antes de que sucedan… o no. Ahí está la gracia. Inés Plana va más allá y juega con otros elementos. Así, tenemos una investigación clásica, la que afecta a la muerte de Pepa Ordovás, que deriva en un juego del ratón y el gato para lograr una confesión. Hay una carrera contra el tiempo a la búsqueda de Luba. Dos fuerzas contrarias —Tresser y Águila— pugnan por dar con la muchacha; el primero para salvarla y el segundo, para matarla. Más tensión, imposible. Finalmente, nos encontramos ante una historia de confianzas y traiciones respecto a un secreto terrible: ¿se irá alguien de la lengua? Y si lo hace,

¿qué consecuencias tendrá?

 

DILEMAS ÉTICOS Y PROFESIONALES

A lo largo de la novela, los protagonistas deben enfrentarse a dilemas éticos y personales. Algunos deberán elegir entre la familia y la profesión; otros, entre asumir sus propios actos o mentir. La mentira es omnipresente en la historia. Hay personajes que mienten —¡los lectores lo sabemos!—, pero justifican de mil maneras esas mentiras. Algunas de ellas tienen como objetivo la seguridad, otras responden a cálculos de gran frialdad. No podemos revelar mucho más o reventaríamos la trama.

 

UN MAPA DE COMPLEJAS RELACIONES PERSONALES

Todos los personajes imaginados por Inés Plana tienen volumen y responden a unas emociones trabajadas y sufridas durante años. A lo largo de la novela conocemos la vida de esos personajes —de los positivos y de los malvados—, sabemos de sus miedos y de sus ambiciones, lo que nos permite comprender sus acciones, aunque no las compartamos o nos provoquen náuseas. No hay absolutos. Todos tienen claroscuros, zonas de sombra emocional que los hace muy humanos. Además, Inés Plana los relaciona, creando un mapa de complejas redes interpersonales que, por momentos, aumentan la tensión emocional y no solo la derivada de la acción.

 

REALISMO EN LA DESCRIPCIÓN DE LOS PROCESOS POLICIALES

Tras Antes mueren los que no aman se oculta una profunda investigación y estudio sobre los métodos de trabajo de las fuerzas del orden. No hay milagros forenses ni científicos. Las cámaras de videovigilancia apenas permiten distinguir rasgos, las pruebas de ADN son lentas, el papeleo lo complica todo, hay mucha presión desde todos lados y no siempre los distintos servicios reman en la misma dirección.

 

RECUPERANDO EL ESPÍRITU DE LA NOVELA NEGRA.

TEMAS Y REFLEXIONES QUE NOS PROPONE INÉS PLANA

FIEL A UN GÉNERO

Inés Plana se mantiene fiel al espíritu de la novela negra en su versión más clásica. Nos propone enigmas, es cierto, pero nos los presenta con una fuerte carga crítica. No quiere que la lectura sea sosegada, un juego de ingenio, nos mete en las zonas más oscuras de la mente humana y muestra el mal que somos capaces de infligir. Y lo hace sin impostar la voz. El proceso de sometimiento de las niñas hasta convertirlas en juguetes sexuales rotos es desgarrador sin necesidad de adjetivar nada. Su descripción de cómo las cloacas del poder y las mafias se pueden aliar en momentos determinados está muy relacionada con casos que ahora mismo publica la prensa.

 

EL CRIMEN COMO NEGOCIO

La descripción de las actividades de la organización que dirigen René y Lena, con Águila como mando de segundo nivel, es desalentadora. Inés Plana nos describe el entramado societario que se esconde tras ella: sociedades pantalla, hombres de paja, paraísos fiscales, bufetes especializados en lavado de dinero… Es un mundo de contrastes en donde el capital se obtiene en tugurios y lugares en los que se explota al ser humano, y el negocio se dirige desde urbanizaciones de alto standing, hoteles de lujo y restaurantes con estrella Michelin.

 

TRÁFICO DE MUJERES Y PROSTITUCIÓN

Sin duda la parte más inquietante y dura de la novela. Inés Plana se limita a mostrarla integrada en la acción. No escribe discursos ni tesis. La suciedad de nuestra sociedad se muestra tal cual, sin aditivos ni azúcares. La autora evita los adjetivos en esta parte del relato. No los necesita. El proceso de degradación al que los proxenetas someten a sus víctimas te golpea desde las páginas por su realismo. Sabemos que es así. Y eso provoca un desasosiego adictivo, que nos repele pero que nos mantiene pegados a las páginas del libro, pendientes de la resolución.

 

VIOLENCIA DE GÉNERO

Frente a la violencia extrema de la prostitución forzada, Inés Plana reflexiona sobre la violencia cotidiana contra la mujer. Una violencia que no conoce de clases sociales ni de niveles educativos. En un giro inesperado de trama —un guiño redentor—, convierte a una víctima, Luba, en una especie de ángel vengador.

 

Y LA CRISIS IMPREGNÁNDOLO TODO

La acción transcurre en la Navidad de 2009, en plena crisis económica que, en la novela, adquiere distintas formas: los locales vacíos en el centro de Uvés, las dificultades de Antía para mantener a flote su restaurante, el dúplex ganga que compra Tresser, los recortes de presupuesto que afectan a la Guardia Civil, etc.

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