Decálogo del buen ciudadano de Víctor Lapuente

Publicación: 7 enero 2021
Editorial: Ediciones Península
Páginas: 272
ISBN: 978-8499429595

Biografía del autor

Víctor Lapuente Giné (Chalamera, Huesca, 1976) es doctor en ciencias políticas por la Universidad de Oxford. Actualmente es catedrático en la Universidad de Gotemburgo (Suecia) y profesor visitante en ESADE. En sus investigaciones, estudia las diferencias en la calidad del gobierno y las políticas públicas entre países. Es columnista de El País, colaborador de la Cadena SER y miembro del colectivo Piedras de Papel. Es autor de El retorno de los chamanes. Los charlatanes que amenazan el bien común y los profesionales que pueden salvarnos (Península, 2015).

Sinopsis

La base para una ética del siglo xxi se encuentra en las enseñanzas de los hombres y las mujeres sabias que desde la Antigüedad han reflexionado sobre cómo sobreponerse a la fatalidad y vivir una vida virtuosa, en la que los proyectos trascendentes se impongan a los deseos inmediatos.

Víctor Lapuente, autor de El retorno de los chamanes, todo un mapa hacia la sensatez política en un mundo cada día más polarizado, deja a un lado el análisis de los desafíos de la sociedad para centrarse en los de un individuo perdido y angustiado en la era del selfi. Con un estilo claro, trenzando anécdotas históricas y ejemplos didácticos, se lanza a la tarea de rescatar las gemas de esos pensadores clásicos y proponer una ética a la altura de los retos a los que nos enfrentamos.

Enemigo de la autoayuda y las soluciones milagrosas, Lapuente defiende la necesidad de tomar el camino más exigente para alcanzar el equilibrio personal: el que pasa por cuestionarnos a nosotros mismos y nos empuja a rebelarnos contra la pereza, la vanidad y el victimismo. Su Decálogo del buen ciudadano propone diez reglas que se resumen en la necesidad de asumir un peso que, más que hundirnos, nos eleve por encima del vacío.

Nota de prensa

PRÓLOGO – UNA ÉTICA PARA EL SIGLO XXI

«Tenemos tan asumido el egoísmo como característica esencial del ser humano que, de entrada, lo que consideramos raro es compartir. Sin embargo, cuando nos toque irnos de este mundo, nos acordaremos fundamentalmente de los momentos compartidos con otros. Piensa en tus sueños más bonitos. Nunca estás solo. Siempre está contigo la gente que más quieres.» «El cáncer tensa la mente. Pero relaja el alma, el espíritu, o como sea que llamemos a eso que se estremece dentro de nosotros […]. Los pequeños miedos cotidianos atosigan, pero los grandes miedos liberan.» «¿Por qué nos sentimos más liberados cuando tenemos una losa encima? ¿Deberíamos correr todos al médico a ser diagnosticados de una enfermedad incurable para ser plenamente libres? No creo, pero sí quiero comprender esa intrigante expresión usada por los filósofos, desde los clásicos latinos al contemporáneo Javier Gomá, del “peso que eleva” (pondus in altum). […]» «Así que, habiendo recibido el diagnóstico de un mieloma múltiple, sin prisa pero sin pausa, me pregunté qué quería realmente. Llegué a la conclusión de que, por encima de todas las cosas, deseaba poner mi granito de arena contra la división social que nos está empujando a separarnos en bandos irreconciliables: cosmopolitas contra nacionalistas en todo el mundo, izquierdas contra derechas en España, constitucionalistas contra independentistas en Cataluña… Sé que poco puedo hacer contra un cisma de esta profundidad. Los estudiosos han acuñado el término “criba política” (social sorting) para referirse a un fenómeno que se está contagiando a todas las democracias. Desde Estados Unidos a Italia, la falla que fractura las sociedades atraviesa todos los continentes. Parece como si la mano invisible que, según los teóricos del capitalismo, guía armoniosamente los movimientos de los mercados, se hubiera convertido en una garra. Una garra que sobrevuela el planeta entero, despedazando las comunidades políticas para reducirlas a tribus cada vez más enfrentadas.» «[…] Entender que la vida es vulnerable, incierta, y que estamos aquí de prestado, te vuelve más fuerte. Aceptar el destino (como lo llamaban los estoicos), la cruz (a la que se refería Adam Smith), o la llamada a la aventura (en la que insiste Jordan Peterson), te hace resiliente. Solo si asumimos nuestra vulnerabilidad podemos ser valientes. Solo cuando puedes perder, el juego tiene sentido.»

 

1. BUSCA AL ENEMIGO DENTRO DE TI

«[…] La vida tiene para nosotros un valor que va más allá de ser un instrumento para pasarlo bien. La existencia no es un medio para nuestra diversión. No sabemos exactamente en qué consiste ese valor de la vida, pero los artistas, que suelen captar las profundidades del alma humana mejor que los científicos, nos recuerdan a menudo que los futuros distópicos más aterradores no están llenos de padecimientos y torturas, sino de goces perpetuos. […] La vida es algo más que la acumulación de bienes y la obtención de satisfacciones.» «[…] Las causas del malestar que rodea nuestras sociedades modernas no son materiales, sino inmateriales. Vivimos en el periodo de mayor opulencia de la historia. […] Somos la generación que disfruta de más lujos y comodidades de todas las que han pisado la faz de la Tierra, pero también somos la más angustiada y deprimida.» «Junto a la ansiedad se ha catapultado el miedo. Miedo a la tecnología (tecnopesimismo), a la globalización (repliegue de las fronteras) y a las élites (populismo). Una omnipresente y amenazadora sensación de decadencia, en palabras de la científica social Sophia Gaston, flota sobre todo Occidente.» «El factor que se utiliza habitualmente para explicar nuestro desasosiego social, desencanto, indignación o crispación, es el aumento de la desigualdad económica. Si unos pocos acumulan mucha riqueza, el resto de las personas naturalmente empieza a sospechar del sistema. Y es innegable que, en el interior de los países occidentales, la desigualdad de ingresos lleva años creciendo, invisible y silenciosamente, como un tumor lento.» «Pero incluso si admitimos que nuestras sociedades se han vuelto más desiguales, esto no puede ser la causa de la caída de la confianza en las instituciones. Se trata de una cuestión de pura lógica, porque nos volvimos más desconfiados antes de volvernos más desiguales.» «[…] El principal desafío para la convivencia democrática nunca es externo, sino que proviene del interior del ser humano. El enemigo está dentro de nosotros, con lo que, como sociedades, requerimos de un entramado moral fabulosamente sólido para resolver los conflictos entre nuestros intereses privados y los de nuestro barrio, municipio, región o país.» La generación más narcisista «Ese armazón moral imprescindible para asegurar la convivencia se está desmoronando debido a que hoy vivimos en el imperio del interés personal, en una auténtica egocracia. Para empezar, hemos abandonado la introspección moral. […] Nuestra cultura popular no invita al autoexamen. Nos aleja de la circunspección facilitando una corriente, un streaming ininterrumpido de distracciones, tanto online como offline.» «Pero nuestro gran problema es que nos hemos vuelto más narcisistas. Concretamente, un 30 % desde finales del siglo XX, según la escala psicológica estándar para medir el narcisismo. Y más entre los menores de 20 años. El 93 % de los jóvenes de hoy son más narcisistas que los de hace unas décadas.»

«El narcisismo nos impide calibrar la importancia de las cosas que nos afectan y nos empuja a estar insatisfechos con la vida. Hemos perdido la mesura de las cosas y la vida se ha convertido en una competición constante contra nosotros mismos y contra los demás.» Endiosamiento colectivo «Lo que quiero explorar aquí son las consecuencias éticas del endiosamiento colectivo y cómo amenaza los dos pilares fundamentales de nuestras sociedades modernas: la democracia (es decir, un mercado justo y equitativo de políticas) y el capitalismo (es decir, un mercado justo y equitativo de bienes y servicios). Porque estos dos inventos, la democracia y el capitalismo, no son creaciones nuestras, sino el legado de una visión del mundo distinta a la dominante hoy, una concepción moderada, no exaltada, del individuo. Una concepción donde el individuo se debe a obligaciones externas: códigos deontológicos y profesionales en el trabajo, y vínculos con la comunidad, con las generaciones anteriores y con lo trascendente en la vida privada.» «Hoy, el individualismo se ha radicalizado. Todos hemos comprado el argumento de que tenemos que librarnos de los deberes hacia los demás. Te lo venden en la escuela, en el diván del psicólogo, en la televisión y en las redes sociales. Pero los responsables no son ellos por ofrecerlo, sino tú por adquirirlo. Antes de echarle las culpas a otro, busca al enemigo dentro de ti.» 2. NO TE MIRES AL ESPEJO Presas de deidades menores «Nietzsche tenía razón: Dios ha muerto. Si acaso, se quedó corto, porque ha muerto tanto Dios como su reemplazo laico, la patria. Y hemos sustituido a ambos por el Superhombre y la Supermujer. Pero, tal y como anticipó el propio Nietzsche, esta liberación no es el cumplimiento de un sueño, sino de una pesadilla. Ausentes un gran dios y una gran patria, los humanos hemos acabado siendo presa de cultos a deidades menores y furiosamente enfrentadas entre sí.» «Con esto no quiero decir que debemos buscar refugio en una supuesta edad de oro antes de los setenta. Estemos orgullosos de los logros consolidados en importantes rincones del planeta durante este tiempo: una economía de mercado que nos ha hecho prósperos y un Estado democrático de bienestar que protege nuestros derechos básicos. Pero, a la vez, seamos conscientes de los peligros que nos acechan por culpa del individualismo disgregador que lamina nuestra sociedad primero y la “tribaliza” después. Tenemos que salvar al capitalismo de los capitalistas desatados y al progreso social de los progresistas desenfrenados. Para mantener las democracias liberales que nos han traído las mayores cotas de prosperidad de la historia, y evitar el abismo de las soluciones autoritarias, debemos reconducir nuestros códigos morales. Abandonar el individualismo, tanto el económico de derechas como el cultural de izquierdas. Mira más a tu alrededor y no te mires al espejo.»

 

Aterriza los miedos «[…] Dudar es sano, pero piensa si lo que te impide aplicar la norma es el saludable escepticismo de la duda o el insalubre del miedo. El miedo es el principal obstáculo para poner en práctica cualquier norma ética. Para vencerlo, te propongo dos pautas. La primera es: aterriza los miedos. Ante cualquier disyuntiva, plantéate: ¿qué es lo peor que puede pasar, en términos lo más concretos posibles? […]. La segunda pauta es el método 10-10-10. Cuando se te presenten distintas alternativas, piensa en las consecuencias que tendría cada una de ellas a 10 minutos vista, en 10 meses y 10 años. A los pocos instantes de enfrentarte con un xenófobo te puedes sentir agredido emocional o incluso físicamente. Pero a los 10 meses, seguramente no. Y a los 10 años solo recordarás el gesto heroico y, en lugar de un boquete, sentirás el pecho hinchado de orgullo.»

Dios, el atleta «Atravesamos un periodo de adversidades. En salud, dinero y amor, hemos quedado todos tocados por la COVID-19. Pero las dificultades tienen un lado positivo. Sirven para mostrar de qué estamos hechos, como han repetido también los filósofos estoicos, desde Epicteto en el siglo I a Jordan Peterson en el XXI. Cuando sufres una adversidad, Dios (la Fortuna o como quieras denominar al flujo inescrutable de nuestras existencias) te está colocando delante un atleta fiero, con quien luchas y te pones mentalmente en forma. Un infortunio, como recordaría Séneca, es un “mero entrenamiento” que te exige y te cansa, pero a la vez te vuelve espiritualmente más fuerte.»

Paz ante la tempestad «Esa debe ser nuestra meta. La persecución de la virtud conllevará momentos de sufrimiento, pero incluso en esos instantes difíciles podemos alcanzar la tranquilidad, porque nada nos producirá más paz que cumplir nuestro deber. Esta máxima nos guiará cuando afrontemos cualquier duda de la vida, cuando exploremos territorios desconocidos, cuando, como el protagonista de una novela de Conrad, nos hallemos solos en el mar luchando contra una tempestad.»

*Contenido original proporcionado por la editorial Ediciones Península

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