La luz después de la guerra
de Anita Abriel

Publicación: 11 febrero 2021
Editorial: Suma
Páginas: 392
ISBN: 978-8491293774
Traductor: Isabel Murillo Fort

Biografía del autor

Anita Abriel nació en Sídney, Australia. Se licenció en Literatura Inglesa, con una segunda especialidad en escritura creativa, en el Bard College y cursó además el Máster del Programa de Escritura Creativa de la Universidad de Berkeley. Vive en California con su familia. La luz después de la guerra está inspirada en la historia de supervivencia de su madre durante la Segunda Guerra Mundial.

Sinopsis

Inspirada por la increíble y cautivadora historia real de dos amigas judías que sobrevivieron al Holocausto y encontraron el coraje para perseguir sus sueños.

En 1946 Vera Frankel y su amiga Edith Ban llegan a Nápoles. Son refugiadas húngaras que consiguieron escapar de un tren con dirección a Auschwitz y pasaron el resto de la guerra escondidas en una granja austriaca. Ahora, las dos jóvenes confían en hallar un hogar y un poco de paz en Italia. Armada únicamente con la carta de recomendación de un amable oficial, Vera logra encontrar trabajo en la embajada estadounidense, donde se enamora del capitán Anton Wight.

Sin embargo, al igual que Vera y Edith, Anton también lucha por superar las consecuencias personales de la guerra. Cuando desaparece repentinamente, Vera se verá obligada a volver a empezar de cero y a reconstruir su vida en América, dejando de nuevo atrás sus terribles pérdidas…

Emocionante y evocadora, esta historia de auténtica amistad, amor y supervivencia se quedará contigo mucho tiempo después de pasar la última página.

Nota de prensa

Primavera de 1946. Vera Frankel llega a Nápoles junto a su amiga Ethel Ban, dejando atrás su país, Hungría, desolado tras la ocupación alemana. Son unas muchachas judías nacidas en Budapest, tienen casi diecinueve años y consiguieron escapar de un tren que se dirigía a Auschwitz gracias a la valentía de la madre de Vera. Estuvieron escondidas en una granja austriaca, ayudando a sus dueños a sacarla adelante, hasta que un oficial del ejército estadounidense escribe una carta de recomendación dirigida al capitán Anton Wight que en esos momentos se ocupa de la embajada de su país en Nápoles.

Vera, que ha recibido una educación exquisita y habla cinco idiomas, además de saber mecanografía y taquigrafía, consigue el trabajo de secretaria de la embajada y muy pronto se convierte en imprescindible, también en el corazón de Anton. Ella se siente atraída por él, pero el enorme sentimiento de culpa que arrastra por haber abandonado a su madre y a la de Edith en el tren y por haber renunciado a seguir buscando noticias tanto de ellas como de su padre y de Stefan, el enamorado de su amiga, enviados ambos a los campos de trabajo, le impide al principio dar rienda suelta a sus sentimientos. Pero aunque el dolor por las ausencias no mengua, comprenderá que el sacrificio de los demás habrá sido en balde si ella y Edith no continúan con sus vidas, persiguiendo los sueños que han compartido desde niñas. Cuando todo parece ir por el mejor de los caminos posibles, Anton, que lucha contra sus propios demonios, desaparece repentinamente y Vera se verá obligada a volver a empezar de cero con el objetivo de rehacer su vida en Estados Unidos. Ambas jóvenes deberán sacar energías y optimismo de donde no los hay, encontrar una nueva luz que ilumine las tinieblas y apoyarse la una en la otra para sobrevivir. El viaje físico y emocional de ambas protagonistas aún tiene muchos kilómetros que recorrer…

 

PERSONAJES PRINCIPALES

VERA FRANKEL Es una joven resolutiva que saca fuerzas de flaqueza con tal de que su amiga Edith no se hunda. Vive culpabilizada por haber saltado del tren que las conducía a Auschwitz y haber dejado a bordo a sus madres. Es capaz de renunciar a sus aspiraciones de ser dramaturga, a su vocación, a sus deseos, a su país, si piensa que es lo más conveniente para ambas, pero no pierde la esperanza de que sus seres queridos sigan con vida. «—Prefiero que piensen que estoy muerta. —¿Por qué? —preguntó Anton, alarmado. Vera dejó la copa en la mesa y abarcó con la mano el comedor. —No me merezco nada de todo esto —respondió, y tragó saliva. —Tiene que dejar de echarse la culpa de todo. —Anton le posó la mano en el hombro—. Se merece belleza, amor y felicidad —dijo en voz baja.»

EDITH BAN La mejor amiga de Vera es casi una hermana para ella: nacieron con tres días de diferencia en el mismo hospital y vivieron en el mismo rellano del mismo edificio hasta que las subieron al tren del que escapan gracias al arrojo de la madre de Vera. Pasional y soñadora, pierde el entusiasmo y las ganas cuando su amor de toda la vida, Stefan, no regresa de los campos de trabajo. Aun así, su vocación se convierte en su motor y no deja de luchar por lograr su anhelo de convertirse en una gran diseñadora. «Esta no es la vida que soñamos. Esa vida tenía que ser en Budapest, viviendo en dos pisos de la misma planta de un edificio y compartiendo una casa en el campo. Stefan y tu marido jugarían al ajedrez y los sábados por la noche nos llevarían a bailar».

ANTON WIGHT Capitán del ejército estadounidense encargado de la embajada de su país en Nápoles. Contrata a Vera gracias a la carta de recomendación de un oficial en la que también le informa de la tragedia sufrida por ella y su familia. Arrastra culpas del pasado que no le pertenecen, de las que no es responsable, pero se siente obligado a desaparecer, aun rompiendo el corazón de la mujer que ama. «Quiero dejar Nápoles tal como estaba antes de que Hitler le pusiera las manos encima.»

RICARDO ALBEE Propietario de uno de los concesionarios más importantes de Caracas. Será providencial para que Vera pueda, una vez más, reiniciar su vida, renacer de sus cenizas, buscar nuevos objetivos, continuar sobreviviendo. «Tal vez no haya combatido en ninguna batalla ni haya pasado días enteros sin comida, pero conozco el dolor.»

MARCUS SORRENTO Edith conoce a Marcus en Nápoles cuando él trata de abrirse camino como fotógrafo. Se convertirán en amigos íntimos a los que no afectará la distancia, siempre estará dispuesto a ayudarla, cómplice y ángel guardián. «Brindemos por ello. Por los nuevos comienzos y las grandes fortunas.»

 

ALGUNOS FRAGMENTOS DE LA OBRA

«Vera rememoró la imagen de Edith y Stefan paseando a orillas del Danubio. Eran muy aficionados a nadar y jugaban como jóvenes focas. Recordó los grandes ojos marrones de Stefan, sus manos acariciando la cara de Edith cuando le dijo adiós. Stefan le juró que regresaría y Edith le prometió esperarlo. Pero Vera y Edith no habían vuelto a Budapest una vez terminada la guerra. Estaba segura de que ni sus padres ni Stefan habían sobrevivido. Hacía ya casi un año que había acabado la lucha. Alguien tendría que haberlas alertado, a aquellas alturas. Sin sus seres queridos, Hungría ya no les ofrecía nada.»

«La embajada estaba situada en el distrito once, una zona que en su día había sido uno de los barrios más elegantes de Nápoles. Pero la guerra había dejado tremendos socavones en las calles que no hacían más que obstaculizar su recorrido. En los espacios donde antes había edificios crecían ahora margaritas, y muchas casas tenían paredes derrumbadas que dejaban a la vista interiores abandonados. Vera pensó en su hogar, en Budapest, en los cristales hechos añicos del bloque de pisos donde vivía con sus padres, en las mujeres y los niños apiñados en la oscuridad. Los soldados húngaros, chicos que en otros tiempos la habrían invitado a cenar, habían sido los encargados de conducir a las familias hasta los trenes.»

«El rostro de Edith se iluminó. Era como una flor que resplandece después de un largo invierno. Tenía los ojos muy abiertos y más azules que nunca, la piel de porcelana. Por una vez, no daba la impresión de que Edith estuviera viendo una película triste que tan solo ella era capaz de visualizar. ¿Podrían hacerse realidad sus sueños? ¿Quería todavía Vera convertirse en dramaturga? Cuando pensó en la posibilidad de dejar su trabajo en la embajada para dedicarse a escribir obras de teatro, se le formó un nudo en la garganta. Cada día, tenía ganas de que llegara el siguiente para ver al capitán Wight tomando su café en la sala.»

«Daba la sensación de que la guerra no había pasado por Capri. No se veían edificios bombardeados, ni tiendas cerradas, ni niños con mirada asustada y piernecillas esqueléticas jugando alrededor de las fuentes. El ambiente olía a naranjas y limones.»

*Contenido original proporcionado por la editorial Suma de letras

Críticas

«Basada en una historia verdadera y hasta hora nunca contada, La luz después de la guerra dibuja el magnífico retrato de dos mujeres jóvenes, ambas supervivientes del Holocausto, que tratan de encontrar amor y un sentido a su vida tras la Segunda Guerra Mundial. Desde Italia a Nueva York y Sudamérica, Abriel da vida a estas amigas y su época de un modo real, emocionante y sorprendente.»
Mark Sullivan, autor de Bajo un cielo escarlata

«Conmovedor y fascinante… A los lectores les encantará este poderoso relato de fuerte amistad femenina y segundas oportunidades para el amor ambientado en pintorescos escenarios de Nápoles, Venezuela y Australia.»
Library Journal

«La luz después de la guerra me emocionó y fascinó por completo. Te sentirás arrastrado por este trepidante, desgarrador y esperanzador relato sobre amistad, familia, segundas oportunidades y el persistente poder del amor basado en la verdadera historia de la madre de la autora y su fascinante viaje por la Europa asolada por la guerra de los años cuarenta.»
Kristin Harmel, autora de La lista de los nombres olvidados

«Inspirador, ambicioso muy ágil y con una acertada descripción de una realidad devastada por la guerra.»
Booklist

«Un sincero y memorable relato de familia, amor, resiliencia y el triunfo del espíritu humano.»
Pam Jenoff, autora de Las chicas desaparecidas de París

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