La nostalgia del limonero
de Mari Pau Domínguez

Publicación: 22 de octubre de 2019
Editorial: Espasa
Páginas: 440
ISBN: 978-8467056372

Biografía del autor

Mari Pau Domínguez (Sabadell, 1963), tras licenciarse en Ciencias de la Información, comenzó su carrera en El Periódico de Cataluña y Diario 16. Posteriormente ha participado como periodista en los telediarios así como en diversos programas de entrevistas de TVE, Telemadrid (Telenoticias y La Hora de Mari Pau), la cadena SER, la radio y la televisión pública de Cataluña, así como en Castilla La Mancha TV y en La Sexta y 13TV. Desde que en 1994 publicara su primer libro, Aprendices de divos, han aparecido sus novelas La tumba del irlandés (2000), Dime que no eres tú (2006), El diamante de la reina (2008), La casa de los siete pecados (2009) –distinguida con el I Premio CajaGranada de Novela Histórica– y Una diosa para el rey (2011), así como el ensayo sobre maternidad Ahora o nunca. Además, es autora del poemario El universo en ciernes, que se ha convertido en un discolibro en el que han colaborado entre otros Miguel Ríos, Ana Belén, Víctor Manuel y Luis Eduardo Aute.

Sinopsis:

En las páginas de esta novela al lector le parecerá que se reencuentra con viejos conocidos, casi parientes muy cercanos cuya historia no sólo merece sino que conviene recordar: sus protagonistas son Concha, andaluza emigrada a Cataluña en los años 60, y su hija Paz.

Tras un traumático divorcio que la deja prácticamente en la ruina, económica y también emocional al comprobar que su matrimonio había sido una farsa, Paz regresa a la antigua casa familiar, un lugar del que se fue para no volver. Estaba harta de ser «la catalana» durante los veranos en el pueblo de Sevilla de donde proceden y «la andaluza», el resto del año en su barrio de Barcelona. Vuelve con muchas cuentas pendientes y una amarga sensación de fracaso que cuadra muy bien con la crisis social y política del país.

Paz nunca ha conocido los detalles de la historia de su madre, Concha, una mujer llena de energía y pasión, que va plantando cara a los reveses que se le van presentando: la decepción de su matrimonio, las terribles riadas del 1962, la dureza de los primeros años en Cataluña, la imposibilidad de realizarse a través de una historia de amor en la madurez, y la distancia cada vez mayor con su única hija, en la que proyecta todas sus ilusiones.

Nota personal de Mari Pau Domínguez

La historia de esta novela está inspirada en vidas y hechos reales pero que se han visto alterados en aras de la narración literaria, en unos casos, y para proteger la intimidad de sus protagonistas, en otros. Es, por tanto, ficción y como tal debe contemplarse.
Está basada en la biografía de miles de hombres y mujeres que, como mis padres, tuvieron que huir de la miseria de la tierra que les vio nacer, entre los años 50 y 60 del siglo XX.
Con las maletas cargadas de miedos y recuerdos, y el sueño de alcanzar una vida mejor, llegaron a una Cataluña que necesitaba mano de obra barata para su proceso de industrialización y desarrollo. Encontraron un mundo nuevo y muchas dificultades que fueron superando a base de esfuerzo, tenacidad y enormes sacrificios, valores que inculcaron a sus descendientes.
Aquellos héroes anónimos nunca preguntaron qué les esperaba a mil kilómetros de casa. Partieron. Sin más. Y progresaron, ayudando, al mismo tiempo, a hacer más próspera una tierra que acabaron considerando suya. Una tierra que era y sigue siendo de todos: Cataluña.
Mari Pau Domínguez

«La flor del limonero…
Nada hay que se le pueda comparar en belleza. Todavía permanece indeleble en la memoria de Concha, a sus setenta y cuatro años, la evocación de las calles de Osuna, que olían a limón como un reguero cítrico que embriagaba los recuerdos futuros, aquellos con los que Diego y ella cargarían el resto de sus vidas desde que, en el verano de 1962, subieron al tren conocido como el Sevillano rumbo a Barcelona.»

Galería de personajes

La novela abarca un arco temporal de casi sesenta años, desde 1955 a 2013; además, en diferentes escenarios. Por sus páginas desfilan multitud de personajes cuyas vidas se cruzan con las de los protagonistas. Es imposible —y hasta desaconsejable— presentarlos a todos en un dossier como este. También aparecen personalidades reales de la época, que enmarcan la historia y azuzan la memoria.

CONCHA
Setenta y cuatro años en 2012, cuando se inicia la novela. Diecisiete en 1955,
la primera parada en el viaje en el tiempo que nos propone La nostalgia del limonero.
Nació en Osuna (Sevilla). Viuda reciente. Emigró a Cataluña en 1962. Trabajó de costurera dejándose las pestañas. La relación con Diego fue deteriorándose con el paso de los años. Ahora, conserva las cenizas de su marido en el dormitorio. No sabe qué hacer con ellas; o eso dice.
Quiso ser enfermera, pero sus padres no la dejaron. Consideraban que estudiar era cosa de hombres. También se negaron a que se formara como maestra durante unos meses en Córdoba, como le había sugerido la Sección Femenina; «ni que fuera una puta para irse por ahí sola a ver mundo», zanjó el asunto su madre.
Pese a que la cortejaba el mejor partido de Osuna, LUIS MÉNDEZ, acabó enamorándose de un apuesto futbolista ursaonés que jugaba en un equipo de Tánger, en el protectorado español de Marruecos: Diego Ramírez.

DIEGO RAMÍREZ
Marido de Concha. Cuando lo conoció, en 1955, jugaba a fútbol en la Unión Deportiva España, la popular UDE, de Tánger. Su carrera no fue a más ni pudo cumplir los sueños que había compartido con su compañero y amigo MARCIAL.
Nunca se adaptó a Cataluña y lo pagó con su mujer. Se le agrió el
carácter aún antes de enfermar y de morir, en 2012 —tres meses antes del inicio de la acción—, a consecuencia del alzhéimer.

PAZ RAMÍREZ
Hija de Concha y Diego. Nació en Barcelona. Cuando la conocemos está a punto de cumplir los cincuenta años. Estuvo enamorada de otro hombre antes conocer a su marido Mario.
Hace veinticinco años que se casó y se fue a vivir a Madrid. Ahora ha vuelto. Huye de una relación fracasada. Está en trámites de divorcio y su situación económica es muy precaria. Eso sí, en Barcelona tiene a NORA, su más firme y leal apoyo en la vida. Nora jamás le ha fallado en más de treinta años de amistad.
No tiene hijos. Paz no conseguía quedarse embarazada aunque las pruebas no demostraban ningún tipo de impedimento, ni tampoco una esterilidad o incompatibilidad con su marido que justificara la dificultad para alcanzar un embarazo. Y jamás quiso someterse a una fecundación por medios que no fueran los naturales. Ahora lo ve como una señal del destino.

MARIO ROLDÁN
El marido de Paz. Sesenta y tres años. En apariencia, un empresario de éxito, propietario de un gran imperio económico. Se ha pasado toda su vida conyugal haciendo lo que le venía en gana en las diferentes ciudades en las que tenían casa. En cuestiones económicas es un experto en chanchullos y mintió a Paz desde que se casaron. A los pocos días de la boda, le pidió que le avalara en la adquisición de una empresa que resultó ser fantasma. Y ella, enamorada e ignorante de todo, accedió. Fue el inicio de los problemas que ahora arrastra.

LA FAMILIA DE CONCHA
El padre de Concha, MIGUEL, era guardia civil con fama de mano dura. Su
madre, ANTONIA, cumplía el rol de una mujer tradicional entregada al marido y a los hijos. Cuando los conocemos, el hermano mayor, ANDRÉS, va a estudiar Medicina en Sevilla, MANUEL, el tercero, había escogido Derecho; luego emigró a Cataluña y jugó un papel mediador entre Paz y su hermana mayor CARMEN. Ambas se llevan como el perro y el gato por culpa de ésta última. Carmen envidia a Paz, su atractivo, su pasión por vivir, sus ansias de libertad… e intenta hacerle daño siempre que se presenta una ocasión. Para complicarlo todo, Paz deberá vivir un tiempo en casa de su hermana en Hospitalet, en los alrededores de Barcelona.

Marco histórico y escenarios

Mari Pau Domínguez estructura la novela en cuatro partes. En total treinta y cuatro capítulos, con títulos evocadores, y cuatro incisos temáticos. Cada una de estas partes está situada en un escenario fundamental y en unos años concretos, aunque la autora utiliza la analepsis cuando es necesario, como contrapunto a la acción cronológica.

I. OSUNA. Abarca los años cincuenta y sesenta.
II. EL SUEÑO CATALÁN. Situada en los sesenta y setenta.
III. BARCELONA. La trasformación de los setenta y ochenta.
IV. PAZ. Centrada en los ochenta.

Los incisos se titulan Resentimiento, Ruinas y Los años perdidos 1 y 2. Se fijan en Paz y en su doble reto personal. Por un lado, resolver su divorcio y, por otro, intentar recuperar un amor perdido en la juventud.

La historia de España enmarca la aventura personal de Concha y Paz, pero no adquiere protagonismo por sí misma. Los hechos, los cambios, la transformación los notamos en el comportamiento de los personajes, en sus relaciones, en la evolución de sus vidas y del entorno. Poco tienen que ver la Osuna de 1955 con la de 2012. Tampoco la Cataluña de los sesenta, con sus almacenes de emigrantes en los alrededores de Barcelona, con el área metropolitana que es hoy.
Las fechas fundamentales no han sido escogidas al azar, ni mucho menos. 1955, el año en el que todo empieza, España se abre al mundo por primera vez desde la Guerra Civil, al ingresar en la ONU y en la OCDE.
La primera parte del sueño catalán de Concha y Diego acaba abruptamente con las riadas del Vallés, del 25 de septiembre de 1962, una noche de terror en ciudades como Terrassa, Sabadell y Rubí. Todavía hoy no se sabe la cifra exacta de muertos, que se sitúa entre los 600 y los 1000. La pareja vio desaparecer la casa de sus amigos Pepe y Aurora, que despareció arrastrada por las aguas y, con ella, el matrimonio y sus tres hijos.

En donde más se nota esa lenta transformación del país es en la descripción del papel jugado por la mujer y en su situación social. La autora nos lo presenta con una sutileza y una habilidad literaria exquisitas.

OSUNA adquiere distintos matices con cada uno de los personajes. Para Concha es el recuerdo doloroso del enfrentamiento con sus padres, del lugar en el que su forma de entender la vida no encaja. Para Diego, en cambio, adquiere el tinte de la nostalgia, sustanciada metafóricamente en el olor de los limoneros y en las vistas de los campos desde la Colegiata.

EL CINTURÓN ROJO DE BARCELONA. Durante unos años, los emigrantes procedentes de otras regiones no podían establecerse en la ciudad de Barcelona, por orden gubernamental. Así que las familias se asentaban en los alrededores, en las zonas industriales que requerían mano de obra continua: en el Vallés, Hospitalet —donde se instaló Carmen—, Santa Coloma de Gramanet, etc.
Más adelante, crecieron barrios barceloneses alejados del centro, como El Buen Pastor, al que se fueron a vivir Diego y Concha. Mantuvieron durante años un aire suburbial, carentes de servicios.

CADAQUÉS. Símbolo del amor y del sexo para Paz, que acababa de dejar la adolescencia y se abría al mundo. Este escenario aparece en los años ochenta, cuando España afrontaba con optimismo los cambios que le acercaban, poco a poco, a Europa. Cadaqués se convirtió en
refugio de una bohemia adinerada —buena parte de la llamada gauche divine— y de la burguesía barcelonesa, que iniciaba la conquista del Ampurdán y de la Cerdaña como lugares de encuentro, primero, y de segundas residencias, después.

Más allá del argumento. Temas de reflexión

RAÍCES, NOSTALGIA Y DESARRAIGO
El gran tema de la novela, planteado desde su mismo título. La nostalgia es uno de los motores de la acción y está en el origen del paulatino alejamiento emocional de Concha y Diego. Él nunca llega a adaptarse a la vida en Cataluña, magnificando el pasado, que toma la forma —magnífica metáfora— de los limones y el aroma de la flor del limonero, con la que empieza el relato.
Diego es incapaz de superar esa nostalgia y el carácter se le va agriando; sobre todo de puertas hacia adentro. Concha es la que paga esa acritud y la incapacidad de su marido de afrontar el presente sin perderse en la nostalgia del pasado.
El desarraigo de Diego, arrancado de su tierra, tiene su contrapunto en Concha. A ella le sucede lo contrario. La vuelta al pueblo pone de manifiesto la diferencia entre una sociedad anclada en la tradición y otra que, por su dinamismo económico, se adentra en la modernidad. Ella nota ese desarraigo a la inversa, se siente una extraña en Osuna, donde hasta su forma de vestir, normal en Barcelona. se considera extravagante y hasta provocativa.

LA ESCLAVITUD DEL ALZHÉIMER
El primer capítulo del libro —sin numerar—, Cenizas, es uno de los relatos más conmovedores sobre los estragos de una enfermedad que mata lentamente a quien la padece… y a quienes lo rodean. «La enfermedad del olvido le fue arrebatando lenta y cruelmente sus recuerdos, hasta el que más amaba: el del limonero del corral, plantado en el patio de su casa en Osuna», nos dice la autora. En esa lucha, Concha se dejó el alma pero también los huesos. Desde entonces arrastra varias lesiones porque le faltaban fuerzas para tirar de Diego.

APUNTES SOBRE LA EMIGRACIÓN ANDALUZA A CATALUÑA
Tuvo varias fases. Una primera, antes de la Guerra Civil, la protagonizaron los almerienses, más de 40 000. Muchos se establecieron en los centros urbanos. Después de la guerra, a partir de los cincuenta, vino la gran ola migratoria procedente de las otras provincias. Se calcula que, a principios de los setenta, vivían en Cataluña 840 000 personas procedentes de Andalucía. Barcelona se convirtió en «la novena provincia andaluza». La mayoría se estableció en el «cinturón rojo», en pueblos que se convirtieron en ciudades en pocos años.

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