El buen padre de Santiago Díaz

Publicación: 14 enero 2021
Editorial: RESERVOIR BOOKS
Páginas: 416
ISBN: 978-8417910990

Biografía del autor

Santiago Díaz Cortés (Madrid, 1971) es guionista de cine y de televisión con veinticinco años de carrera y cerca de seiscientos guiones escritos. Su primera novela, Talión, ganó el Premio Morella Negra 2019 y el Premio Benjamín de Tudela 2019, ha sido traducida a varios idiomas y está siendo adaptada como serie de televisión. Su segunda novela, El buen padre, inicia la serie protagonizada por la inspectora Indira Ramos, y sus derechos de traducción se han vendido al extranjero antes de su publicación.

Sinopsis

Tras La novia gitana, El buen padre, del premiado Santiago Díaz, irrumpe con fuerza en la novela negra española.

Después de recibir una llamada de alarma, la policía encuentra en un chalé de una urbanización madrileña a un hombre manchado de sangre y un cuchillo con sus huellas junto al cadáver de su mujer.

Un año más tarde, un anciano se entrega a la policía afirmando ser el secuestrador de tres personas desaparecidas: el abogado defensor de su hijo, la jueza que le condenó y una joven estudiante que testificó en su contra en el juicio. Convencido de que los tres fueron sobornados, el hombre asegura que morirán uno cada semana hasta que detengan al verdadero asesino de su nuera y su hijo sea liberado.

La inspectora Indira Ramos, de una ética tan inquebrantable como su fobia a los microbios, solo tiene tres semanas para resolver el caso antes de que «el buen padre» lleve a cabo su macabro plan.

Santiago Díaz alterna tiempos, tramas y lugares en una búsqueda frenética mientras la violencia y la adrenalina van en escalada, sin tregua, hasta el final.

Críticas

«¿Qué estarías dispuesto a hacer por tu hijo? El buen padre se salta todos los límites morales. Adictiva.»
Carmen Mola

«Un caso endiabladamente complejo. Imposible parar de leer.»
Susana Martín Gijón

«Una de las premisas más originales con las que nos hemos cruzado en los últimos tiempos.»
Annalisa Lottini, Giunti Editore (Italia)

Nota de prensa:

Tres personas han sido secuestradas. Una juez, un abogado y una joven estudiante de comunicación audiovisual, cada una aislada en un apartado búnker. Viven con angustia un destino del que creen no ser del todo inocentes, pero ¿saben de verdad por qué les han secuestrado? Un hombre de 84 años dice ser el responsable y se entrega a la policía con dos condiciones: que liberen a su hijo de la cárcel, acusado de matar a su mujer, y que la inspectora Indira Ramos se haga cargo del caso para demostrar que su hijo es inocente. Cada semana, asegura, morirá uno de ellos si no cumplen con sus condiciones. No tienen tiempo que perder. Empieza así una investigación a contrarreloj para desentrañar la verdad y salvar la vida de estas personas ¿inocentes?.

Indira Ramos es inspectora de policía con una ética de trabajo tan recta que no duda en denunciar a sus propios compañeros si manipulan pruebas, aunque lo hayan hecho para encerrar a auténticos criminales en la cárcel. Esto hace que muchos policías la miren con desprecio. Su mala fama llega hasta los juzgados, pero no hay duda de que es muy buena en su trabajo. Su único problema, y que lastra a veces sus investigaciones, es un trastorno obsesivo compulsivo (TOC) que la convierte en esclava del orden y la limpieza y la aleja de toda intimidad y contacto físico.

Junto a ella trabaja un grupo de excelentes policías que aceptan como pueden las particularidades de su jefa. Está el subinspector Iván Moreno, amigo íntimo del policía al que denunció la inspectora Ramos, que poco a poco comprenderá que su jefa no es alguien a la que sea tan fácil odiar. Además, Indira Ramos cuenta con Lucia Navarro, su joven ayudante, la subinspectora María Ortega, compañera de estudios de Indira en la academia de policía, y Óscar Jimeno, oficial de extrema inteligencia que se verá obligado a dejar de ser una rata de biblioteca y entrar en acción. Ellos serán los encargados de resolver uno de los casos más complejos que se recuerden en un Madrid oscuro, corrupto y amoral, a escasos días de la irrupción del coronavirus.

El caso que pondrá en jaque al grupo será el de Gonzalo Fonseca, condenado hace un año por el asesinato de su mujer. Las pruebas eran contundentes, con sus huellas en el arma homicida y descubierto ante el cadáver apuñalado con ensañamiento. Al parecer, otro caso lamentable de violencia doméstica que unir a las estadísticas. Sin embargo, él asegura que es inocente, que todo fue un montaje para incriminarle, y sobrevivirá en la cárcel en busca del milagro que lo saque de allí. El milagro tendrá un nombre, Ramon Fonseca, su padre.

El anciano secuestrará a tres personas, la jueza Almudena García, el abogado Juan Carlos Solozábal y la estudiante y “escort” Noelia Sampedro. Los tres fueron protagonistas del juicio que llevó a su hijo a la cárcel. Ella era la jueza del caso; él el abogado de Fonseca que no hizo mucho para intentar liberar a su hijo, incluso dejando el juicio a los pocos días de su resolución; y Noelia la testigo clave de la acusación, que aseguraba haber visto a Fonseca golpear a su mujer en un hotel pocas horas antes del fatídico asesinato. Todos los indicios parecen demostrar que había mucho más que otro trágico caso de violencia machista. «El buen padre» del libro, Ramon Fonseca, estará dispuesto a matar a tres personas para demostrar que su hijo es inocente.

De esta forma, se entregará a la policía afirmando que cada semana morirá uno de ellos hasta que la inspectora Indira Ramos reabra el caso e indague más en un asesinato sucio de arriba abajo. Necesita de alguien que desconfía de los poderes oficiales para hacerse cargo de la investigación, ya que él asegura que todo ha sido un montaje. La víctima, Andrea Montero, trabajaba en la construcción de un resort de viviendas de lujo cuya particularidad era que contenía un campo de gol que imitaba al milímetro a la sede del Máster de Augusta. La inversión multimillonaria estaba a punto de concluirse y abrir una nueva era del lujo a las afueras de Madrid. Sin embargo, algo huele a podrido en un mundo donde el dinero parece el único baremo moral.

Ramos iniciará así una investigación compleja que abrirá un mundo oscuro de mafias, corrupción, sexo y violencia donde el único culpable confeso parecerá ser la persona más inocente del grupo, el padre del acusado. Ramon Fonseca se negará a decir dónde están escondidos las tres personas a pesar de los intensos interrogatorios y a la privación de sueño. No confesará hasta que se encuentre al auténtico culpable de su nuera y se ponga en libertad a su hijo. ¿El crimen y la violencia pueden ayudar a desentrañar la verdad? Está claro que Ramon Fonseca no piensa con claridad, pero eso le convertirá en un personaje peligroso y sin nada que perder.

La inspectora descubrirá poco a poco que nada es lo que parece en este mundo marcado por la codicia, el egoísmo y la supervivencia del más fuerte, donde no existe una verdad común, sólo la necesidad de mantener la fachada de la corrección caiga quien caiga. Nadie es inocente, pero a quién acusar en una sociedad en que todos parecen sólo vigilar por su bienestar personal. Santiago Díaz ha conseguido un auténtico prodigio de tensión dramática en un thriller clásico marcado por una investigación a contrarreloj de la que nada bueno parece que vaya a surgir, ni siquiera la verdad.

LA CREACIÓN DE UN GRAN PERSONAJE PARA LA NUEVA ERA DEL THRILLER POSTPANDEMIA
La ambigüedad moral es la brújula que mueve la acción, donde la única persona que parece vivir bajo un estricto código ético, totalmente incorruptible, es la inspectora Indira Ramos. Ella será objeto de burla y ensañamiento precisamente por su obcecada tenacidad. Sólo ella podrá resolver un caso con tantos claroscuros, pues es ella la que, de forma aséptica, sólo aceptará la verdad de los hechos sin prejuzgarlos ni provocar una resolución conveniente. Sin embargo, cuando se halla en una investigación contrarreloj, ¿se permitirá el lujo de no aceptar atajos para evitar que tres personas mueran?

De esta forma, uno de los temas que mueven la novela es qué significa ser inocente en esta época o si en realidad sólo existen grados de culpabilidad en una era contemporánea en que el bienestar propio siempre va antes que el común. Los jueces están manchados, la policía está manchada, los políticos están manchados y el dinero los mancha a todos por igual, y aún así, existen personas que se resisten a caer en el fango. Indira Ramos es una heroína perfecta en este mundo, una auténtica don Quijote en que su rectitud y perfección moral son vistas con chanza y burla por sus compañeros. ¿Cómo no tener un trastorno obsesivo compulsivo con la limpieza si está claro que la suciedad domina el mundo?
En su primer caso veremos cómo brilla por encima de todos y se convierte en el compás moral de la acción, señalando durante toda la novela dónde apunta el norte de la maldad. El problema es que poco a poco apuntará a todas partes, así que para no perderse es necesario tener muy claras las propias convicciones y seguir siempre hacia adelante, no perderse en los giros de timón inesperados. Porque si algo domina en esta historia son los giros argumentales y las sorpresas, haciendo realmente difícil hablar de la trama sin destripar su esencia.

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