El sospechoso
de James Ronald

Philip Marshall es un respetable ejecutivo de una empresa de tabaco londinense, infelizmente casado con una señora amargada que le hace la vida insoportable. Casualmente conoce a una atractiva mujer más joven que él, Mary Gray, con la que inicia una relación de amistad. Poco a poco, a pesar de la diferencia de edad, se enamoran, pero la esposa de Philip no solo le niega el divorcio sino que le amenaza con acusarlo de libertino y conducta inmoral ante sus jefes. El único camino de salida parece ser el asesinato, pero hasta el crimen más perfecto puede generar un sinfín de sospechas. Llevada al cine con Charles Laughton y Ella Raines como pareja protagonista, «El sospechoso» es uno de los clásicos del género de suspense, comparado habitualmente con el cine de Alfred Hitchcock, que mantiene la tensión narrativa hasta las últimas páginas.

James Ronald (Glasgow, 1905 – 1972) se ha convertido en un fantasma de la literatura e incluso algunos biógrafos no se ponen de acuerdo sobre la fecha de su muerte. Con su propio nombre o los pseudónimos de Michael Crombie y Kirk Wale, desde 1932 escribió numerosas novelas de género policíaco y fantástico, entre ellas una serie protagonizada por reportero de sucesos Julian Mendoza. Entre sus novelas figuran Murder in the Family (1936), They Can’t Hang Me! (1938) y The Angry Woman (1948), aunque la más famosa es This Way Out (1940), llevada al cine en 1944 por Robert Siodmak con el título de El sospechoso.

Sobre el libro

Nunca traducida hasta ahora al español, El sospechoso es el título que le dio Robert Siodmak a la adaptación al cine de la novela de James Ronald This Way Out. Una historia inquietante que, según algunos cinéfilos, supera a películas de Hitchcok como Sospecha. Philip Marshall es un respetable ejecutivo de una empresa de tabaco londinense, infelizmente casado con una señora que le hace la vida insoportable. Un día conoce por casualidad a una atractiva mujer más joven que él, Mary Grey, con la que inicia una relación de amistad. Poco a poco, a pesar de la diferencia de edad, se enamoran, pero la esposa de Philip no solo le niega el divorcio sino que le amenaza con acusarlo de libertino e inmoral ante sus jefes. La única salida parece ser el asesinato, pero hasta el crimen más perfecto puede generar un sinfín de sospechas. Llevada al cine con Charles Laughton y Ella Raines como pareja protagonista, El sospechoso es uno de los clásicos del género de suspense que mantiene la tensión narrativa hasta las últimas páginas.

De la introducción de la traductora y el editor

A veces el mejor escribano echa un borrón, y otras el más modesto sorprende por lo bien que le sale un día la caligrafía, la elegancia del trazo, la limpieza de la página. Eso es lo que le ocurrió a James Ronald (1905-1972) con su novela This Way Out (1940), conocida popularmente como El sospechoso, que es como la retituló Robert Siodmak cuando la llevó al cine en 1944, con Charles Laughton y Ella Raines en los papeles principales. Un thriller que, como los buenos licores, ha ido ganando con el paso del tiempo. A José Luis Garci, por ejemplo, le parece que ha superado con los años a clásicos como Sospecha (1940), de Alfred Hitchcock; Berlín Express (1951), de Jacques Tourneur; o Cartas envenenadas (1951), de Otto Preminger. Y es verdad que si alguien es capaz de creerse que un señor obeso de edad media, como Laughton —que borda su papel pese a su físico—, puede enamorar a una joven de buen ver, como Ella Raines, la película resulta apasionante. Más fiel al texto original es la Cora del cine, interpretada por Rosalind Ivan, que se hace odiosa enseguida al espectador sin necesitar para ello ser tan sucia, glotona y contrahecha como la de la novela. Ronald no le ahorra adjetivos despectivos: «Cora lo esperaba despierta y su flácido cuerpo, liberado del corsé, se desparramaba sobre el sofá como una excrecencia monstruosa». Sucia, roñosa, egoísta, mentirosa y antipática, Cora hace la vida imposible a su marido, Philip Marshall, a su hijo, John, y a cualquiera que se le ponga por delante. No permite un momento de relax, empeñada en manías absurdas como la de quitar las bombillas de la casa, dejando zonas a oscuras. Por eso, cuando aparece en escena Mary Grey, una joven atormentada con nombre de un tipo de té, no se tarda en advertir que Cora tiene todas las de perder. Ella, la bruja, como el perro del hortelano, ni come ni deja comer, una postura que acabará por condenarla. Y ahí es donde comienzan realmente la novela y la película, con la muerte de Cora, narrada de un modo expresionista, con tal crudeza que provoca agujetas al lector, agobiado por el esfuerzo que se precisa para dar fin a la víctima. […] Cometido el crimen surge la sospecha, término que Siodmak escogió con acierto como título de su película, capaz de mantener al lector al acecho hasta la última página de la novela, donde curiosamente, y eso es otro ejemplo de singularidad, no hay sentimiento de culpa. […] Ambientada en Londres a mediados de los años treinta —se sabe porque a Cora le gusta el galán de cine norteamericano Fredric March—, El sospechoso ha salvado del olvido a James Ronald, autor de treinta y ocho novelas, siete de ellas firmadas con los pseudónimos de Kirk Wales y Michael Crombie, del que se conoce poco o muy poco. Ni siquiera hay acuerdo sobre la fecha de su muerte, aunque parece ser que sucedió en 1972. Durante sus últimos catorce años de vida no escribió, o al menos no publicó, una sola línea.

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