En defensa de la infelicidad

En defensa de la infelicidad
de Alejandro Cencerrado

El estudio científico más largo jamás llevado a cabo sobre la felicidad del día a día.

¿Se puede medir la felicidad? Por sorprendente que parezca, la respuesta es que sí. En el Instituto de Investigación de la Felicidad de Copenhague lo hacen desde el año 2012. Pero ¿para qué sirve medirla? Y, lo más importante, ¿es posible alcanzarla?

Alejandro Cencerrado lleva dieciséis años apuntando su propia felicidad, midiéndola del 0 al 10, y analizándola con las herramientas estadísticas más sofisticadas. Partiendo de esta experiencia y de su labor como analista en el Instituto de la Felicidad de Copenhague intenta entender qué es lo que nos hace más o menos felices como individuos y como sociedad. En defensa de la infelicidad nos enseña su método y cómo aplicarlo en el día a día, y nos invita también a reflexionar sobre los claroscuros que envuelven esta cuestión tan trascendental para el ser humano y que afecta de lleno a las bases mismas de nuestra llamada «sociedad del bienestar». Un libro único y revelador en el que se entrelazan disciplinas tan diversas y cercanas como la psicología, la sociología y la antropología para ofrecernos, a través de un análisis científico, una nueva mirada a la aspiración más ancestral del ser humano.

Alejandro Cencerrado Rubio (Albacete, 1987) es licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid, experto en Estadística y analista de big data del Instituto de Investigación de la Felicidad de Copenhague (Dinamarca). Además de su experiencia en este instituto, a lo largo de dieciséis años Alejandro ha medido diariamente su propia felicidad. Aplicando los algoritmos más avanzados, ha podido extraer las dinámicas internas de su propia felicidad y los factores diarios que más afectan a su bienestar.

Sobre el libro

«En el momento en el que escribo, 15 de septiembre de 2021, hace exactamente 6.050 días —o lo que es lo mismo, dieciséis años y siete meses— que empecé a anotar la mía. El día en que comencé a hacerlo tenía 18 años, y ahora tengo 34. ¿Soy más feliz ahora?, no. Pero esta respuesta tiene muchos matices, y por eso precisamente he escrito este libro.»

UNA NOTA PREVIA: Si estáis esperando recibir recetas para ser felices, sentimos decepcionaros, ya podéis dejar de leer. En cambio, si tenéis curiosidad por saber qué puede explicar sobre la felicidad alguien que lleva años midiendo la suya sin haber conseguido ser feliz del todo, entonces podéis seguir leyendo. El objetivo de este libro es proporcionar una herramienta científica que nos permita filtrar las promesas de felicidad que funcionan de aquellas que no.

SER FELIZ ES IMPOSIBLE

«Estamos programados para estar insatisfechos. Por muchos exámenes que aprobemos y por muchas veces que nos enamoremos, siempre caemos de nuevo en el error de pensar que en otro lugar o con otra persona estaríamos mejor, que la felicidad definitiva se hallará, esta vez sí, tras esa subida de sueldo o en una vida nueva en otra ciudad. Pero la felicidad definitiva nunca llega. Más que una debilidad de esta herramienta, ese descubrimiento es su gran fortaleza, pues nos permite dudar por fin de aquellos que nos venden una felicidad fácil y duradera, cuando la realidad es mucho más compleja.»

Por sorprendente que parezca, sí se puede medir la felicidad. Alejandro Cencerrado lleva dieciséis años apuntando su propia felicidad, midiéndola del 0 al 10, y analizándola con las herramientas estadísticas más sofisticadas. Partiendo de esta experiencia y de su labor como analista en el Instituto de la Felicidad de Copenhague intenta entender qué es lo que nos hace más o menos felices como individuos y como sociedad.

Por lo general, cuando pensamos en la felicidad, imaginamos situaciones concretas muy obvias: me haría muy feliz ganar la lotería, vivir frente a una bonita playa, tener un puesto prestigioso, encontrar a mi pareja ideal… . Tenemos muy claro lo que nos dará la felicidad, y a lo largo de la vida conseguimos muchas de esas cosas. Pero la verdad es que nunca llegamos a ser felices del todo.

Cuando el autor comenzó a tomar nota de sus niveles de felicidad, su principal objetivo era alcanzar un pleno de 365 días felices y no lo consiguió. Resumiendo mucho, la razón se debe a tres dinámicas de la felicidad que nos afectan a todos:

1) Hay tantos días buenos como malos.

2) Repetir lo que nos hace felices no basta. Al revés, nos acostumbramos muy rápido y tener más de algo no nos hace más felices.

3) Somos felices por contraste. Para disfrutar del sol, necesitamos del contraste con el invierno, o dicho de otra manera, para ser felices a veces es necesario prescindir de las cosas que hacen posible la felicidad.

LA FELICIDAD Y EL ESTADO DE ¿BIENESTAR?

«El PIB ha sido durante décadas el termómetro para apreciar el nivel de bienestar de nuestras sociedades. Pero desde hace ya varias décadas los ciudadanos han ido dándose cuenta de que, a pesar de tener todo lo que nuestros abuelos habían soñado, no estamos tan bien como cabría esperar; los problemas de salud mental están al alza, los trastornos de conducta alimentaria también, el abuso de drogas, el estrés, los problemas de autoestima, la soledad, etc.»

Necesitamos tomarnos el bienestar en serio. Quizá no podemos estar bien los 365 días del año, pero es frívolo pensar que no hay nada que podamos aprender de los países más felices del mundo. Uno puede no ser feliz todo el tiempo, pero sí estar satisfecho al final del camino con lo que ha conseguido en la vida. Ser feliz no consiste es estar bien todo el rato, la felicidad es algo mucho más complejo. Así pues, si realmente queremos ser un «estado de bienestar» real, debemos ser capaces de saber cómo se encuentran nuestros ciudadanos. Y la medida científica del bienestar es, probablemente, la solución.

RETRATO DE UNA SOCIEDAD PERFECCIONISTA

Una de esas cosas que debemos tomarnos en serio es la autoestima de nuestra población. Cada vez con más frecuencia sentimos que solo valemos si tenemos un cuerpo y un currículum perfectos, algo que ha empeorado allí donde ha llegado la cultura occidental.

Debemos estudiar las raíces sociales de este mal moderno, y según este libro, la raíz principal es la falta de apoyo emocional de los padres y la excesiva competitividad en nuestras escuelas. Enfocados en las redes sociales y las revistas de moda, hemos olvidado que el verdadero peligro para el amor propio de nuestros hijos somos nosotros, sus padres y sus profesores.

Hasta hoy hemos medido la eficiencia de nuestros sistemas educativos en función de test de lengua y matemáticas, que nos ponen como país en un puesto poco aventajado. Pero lo cierto es que los países que mejores notas sacan en estos test son países asiáticos, en los que la competitividad continua y la comparación entre alumnos mina la autoestima de los jóvenes e incrementa su estrés para el resto de sus vidas. Las notas son importantes, pero el bienestar de nuestros jóvenes debe serlo también, y la forma en la que midamos el éxito de nuestras escuelas puede ayudarnos a redefinir el lugar al que queremos ir.

RETRATO DE UNA SOCIEDAD ESTRESADA

La ansiedad ha estado aumentado en occidente en los últimos 25 años, a pesar de ser cada vez más ricos. Este libro muestra los causantes principales de ansiedad entre la población trabajadora, utilizando datos de miles de empleados que se sentían ansiosos en toda Europa. Los causantes principales no tienen tanto que ver con el exceso de trabajo, sino con el trato humano a los empleados; las condiciones de desigualdad que han fomentado la globalización, el trato impersonal de los empleados que se sienten un número más, que será sustituido tan pronto como aparezca otro más eficiente, así como los horarios interminables y la falta de confianza. Para solucionar todos estos problemas no hacen falta grandes inversiones, ni aumentar el número de profesionales dedicados a la salud mental, sino cambiar la cultura y la mentalidad en nuestras organizaciones. Los beneficios económicos para nuestras empresas serían tan grandes como los beneficios para la salud mental de nuestra población.

RETRATO DE UNA SOCIEDAD SOLITARIA

Por último, la soledad es el factor que está detrás de casi todos los casos de infelicidad que aparecen en nuestras bases de datos. En este capítulo descubrimos que el país del mundo en el que los jóvenes se sienten menos solos es España. Esto muestra que, en un país en el que nos criticamos continuamente por las malas notas de nuestros estudiantes, realmente tenemos algo muy importante que enseñar al mundo; la integración y el respeto entre nosotros. Saber relacionarse con los demás debe ser uno de los principales objetivos de nuestros sistemas educativos, y en España somos los mejores. Pero necesitamos medirlo, para poner en el foco del debate social nuestra aventajada posición y seguir fomentándola en aquellos centros que se quedaron atrás.

Nuestros mayores, sin embargo, se sienten muy solos. Este libro da algunas de las claves para solucionar el enorme porcentaje de personas mayores de 80 años que se sienten solos, basándonos en aquellos países en los que la vejez no implica soledad.

¿QUÉ PODEMOS ESPERAR DEL PROGRESO?

El capitalismo no está siendo capaz de remediar los grandes males de nuestro tiempo, como el creciente número de trastornos de salud mental, la epidemia de estrés y soledad, la insatisfacción con nuestros cuerpos, los trastornos de alimentación o la ola de divorcios.

El 18,3 % de nuestros trabajadores no tienen tiempo para ver a sus familias por culpa del trabajo y el 14 % de nuestros mayores se sienten solos. En cuanto a los jóvenes, un tercio está insatisfecho con su cuerpo y un alto porcentaje de ellos lo está por una falta esencial de apoyo emocional de sus padres. Todos estos problemas no encontrarán una solución si seguimos poniendo la competitividad y la productividad por encima de nuestro propio bienestar.

La idea que el autor propone en este libro consiste en unirnos a la creciente lista de países que han decidido empezar a medir el progreso de otra manera. Si todos somos capaces de decir si hoy fuimos felices, o si nos sentimos satisfechos con nuestras vidas actuales, ¿por qué no hacer uso de ese conocimiento interno que todos tenemos para guiar las decisiones que tomamos como sociedad, de manera que el progreso signifique mayor bienestar para el mayor número de personas? Desde Buthan a los países nórdicos, de Nueva Zelanda a Inglaterra o Japón, cada vez más países han decidido implantar medidas de progreso que se basen en el bienestar de la población, en la salud mental, la soledad o el estrés. Este libro es una guía de cómo podemos fomentar esa transformación también en nuestro país.

*Contenido original proporcionado por la editorial Ediciones Destino

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