Cazar leones en Escocia
de Cruz Sánchez de Lara

Un elogio a la felicidad y al amor sin condiciones.

Han pasado seis meses desde la muerte de mi madre. No he sido capaz de afrontarla hasta que un desconocido ha aparecido en mi vida de una manera sorprendente, apremiándome para que resuelva los asuntos pendientes. He de aceptar una herencia que, aunque resolverá mi vida, me atará definitivamente a la de mi familia. No estoy segura de que sea eso lo que quiero: perder mi independencia. Además, no es algo simple, nada de firmar unos papeles en el notario, no. Primero he de instalarme en su casa durante tres meses y seguir las instrucciones que me ha dejado en seis cartas. ¿Por qué tanto misterio? ¿Quién es este Paul Dombasle que, también fallecido, me ha traído hasta París para hacerme un regalo extremadamente valioso? ¿Y mi madre? ¿Quién era realmente mi madre?

Con estas preguntas comienza para Miranda Herrera un camino lleno de misterio, descubrimiento, peligro y «días rojos» ―esos en los que de repente tenemos miedo y no sabemos por qué―, que la llevará, a través de las extraordinarias vidas de su madre y de su abuela, al amor sin ataduras ni convenciones que tantos se empeñan en negar.

Cazar leones en Escocia es un elogio de la maternidad, la felicidad y el amor sin condiciones que dos generaciones de mujeres se atrevieron a sentir contra viento y marea en un tiempo y un lugar lleno de prohibiciones y etiquetas. 

Cruz Sánchez de Lara es una reconocida abogada y activista en temas relacionados con los derechos humanos y la sostenibilidad. En 2011 fundó la ONG THRibune for Human Rights, que cuenta con voluntarios en catorce países. La vicepresidenta de El Español es máster en Derecho Internacional de los Derechos Humanos y Derecho Humanitario por la Universidad de Washington. Es directora para Europa de IHR Legal, firma jurídica global especializada en derechos humanos con sede en Washington y Ginebra. También es editora de Enclave ODS y MagasIN, las secciones de mujeres y sostenibilidad de El Español.

Sobre el libro

Cazar leones en Escocia está narrada por voces múltiples en primera persona. Miranda Herrera es la protagonista y la voz principal, ya que narra diecinueve de los veintiocho capítulos de la novela. Cata, su madre, lo hace en tres, y seis personajes más —Silvana, Alejandra, Camille, Antonio, Bertrand y Amélie— relatan un capítulo cada uno. Las historias de Cata y Silvana se remontan en el tiempo, en un viaje varias décadas atrás. Conocemos la vida de dos mujeres extraordinarias que se enfrentaron a las convenciones y a las presiones familiares y sociales de una época poco propicia para la libertad femenina. También nos ofrecen las claves que nos ayudan a comprender la complejidad del rompecabezas emocional al que se enfrenta Miranda. Las otras voces nos permiten avanzar en la narración e ir completando el perfil psicológico de las tres protagonistas. La información no se reitera y con cada cambio de punto de vista se aportan datos nuevos que enriquecen la trama.

Cruz Sánchez de Lara nos ofrece una novela bien escrita y muy entretenida. Partiendo de situaciones triviales —hasta superficiales—, indaga en el mundo interior de las protagonistas. Las tres pertenecen a familias adineradas, también los hombres que irrumpen en sus vidas. Hay lujo y esplendor, sí, pero también sinsabores y alguna tragedia, que afrontan con entereza.

La novela es un ejemplo perfecto de lo que los norteamericanos llaman women’s fiction: la historia de una mujer a punto de transformar su vida y de iniciar un periodo de crecimiento personal. En ese viaje interior, la reflexión emocional y la acción la transforman a ella y dan un nuevo sentido a sus relaciones con los demás. El amor tiene una fuerte carga de esperanza.

Los escenarios en los que se mueven los personajes son reales. Los presentamos en otro apartado de este dosier. Se trata de hoteles, restaurantes, cafeterías, museos, galerías de arte y comercios habituales en las publicaciones de lujo. Las residencias y los despachos de los protagonistas están situados en calles muy conocidas de ciudades como París, Madrid o Lisboa

Cruz Sánchez de Lara muestra una especial habilidad en las descripciones de esos lugares. Le bastan unas pinceladas para sumergir al lector en el escenario y en el ambiente. Esa capacidad descriptiva tan visual se ve reflejada metafóricamente en las obras de arte, las pinturas, que desempeñan un papel muy importante en la novela. Una perfecta simbiosis de forma y fondo.

La mayoría de los artistas, chefs de prestigiosos restaurantes, célebres barmen y hasta algún diplomático que desfilan por las páginas de Cazar leones en Escocia son también reales y forman una galería de cameos de primera categoría. Les invitamos a descubrirlos.

Cazar leones en Escocia aborda el tema de la maternidad desde distintos puntos de vista, según quién nos narre la historia. Como ya hemos visto, Cata «descubrió enseguida que la maternidad no era para ella una vocación, sino una responsabilidad». Es Miranda quien analiza de esa manera la relación con su madre. Y continúa: «De una mujer así, se hereda más que lo material. No tengo hermanos y le hice caso en lo de no ser madre».

Alejandra, la mejor amiga de Cata, le explicaba a Miranda que su madre había evolucionado de una manera abismal a la sombra de Silvana. Ella, aunque fuera la madre de su marido, siempre le aconsejó mantener un patrimonio propio. Silvana, además, le regaló a su nieta, para su primera comunión, un reloj y un ejemplar de la primera edición de Una habitación propia. La independencia y la autonomía eran un mantra que entonaba como una nana para su nuera y para su nieta.

Apenas hay matrimonios felices en Cazar leones en Escocia. El de los padres de Cata es una de las escasas excepciones. La novela plantea, entre otras cosas, la búsqueda de la felicidad emocional tanto dentro como fuera del matrimonio. Silvana y Cata tuvieron amantes porque sus matrimonios eran un fracaso. Silvana era consciente de que Cata, casada con un homosexual, «necesitaba oler otros cuerpos, dibujar en otras pieles y conocer el desenfreno y el frenesí». Ambas pactaron que, cuando llegara el momento inexorable, lo harían de la mejor forma posible, para que las mujeres de las tres generaciones permanecieran unidas, «dándole a Ciro toda la seguridad y colmando su ego tanto como lo necesitara».

Cruz Sánchez de Lara utiliza distintos símbolos y figuras narrativas para destacar la importancia de la memoria. En la novela, los distintos narradores tienen también puntos de vista diferentes sobre lo que sucedió en el pasado. Resulta especialmente emotiva la escena en la que Miranda abre una caja y descubre las imágenes y los recuerdos de sus abuelos maternos. También es simbólico que la persona que más conoció a Cata, su amiga Alejandra, no pueda explicar nada sobre ella a causa del Alzheimer que padece. La memoria de las personas ausentes, Silvana, Cata y Paul, planea permanentemente sobre Cazar leones en Escocia.

*Contenido original proporcionado por la editorial Espasa

Críticas

«A través de una historia llena de complicidades y pasiones Cruz nos muestra que las mujeres nos liberamos cuando aceptamos nuestra herencia», Gemma Nierga

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