Hijo de esta tierra

Hijo de esta tierra
de Richard Wright

Considerada una obra fundamental para entender las relaciones raciales en Estados Unidos, Hijo de esta tierra se convirtió en un clásico nada más aparecer en 1940. Convertida en un bestseller inmediato, fue uno de los primeros intentos exitosos de explicar la división racial en términos de las condiciones sociales que la sociedad blanca dominante imponía a los negros. Ha influido notablemente en la manera en que muchos escritores posteriores han abordado las relaciones entre blancos y negros de ese país. De ella dijo el crítico literario Irving Howe: “El día que apareció Hijo de esta tierra, la cultura estadounidense cambió para siempre”. Más de ochenta años después de su publicación, movimientos como el Black Lives Matter atestiguan que su vigencia permanece intacta.

«Cada vez que me pongo a pensar en que yo soy negro y ellos son blancos, en que yo estoy aquí y ellos allí, siento que va a sucederme algo espantoso», dice Bigger Thomas, antes de decidirse a aceptar el trabajo de chófer de la familia Dalton en lugar de atracar una tienda. Estaba, desde el principio, destinado a acabar entre rejas, ya fuera por una cosa o por la otra. Hijo de esta tierra narra la historia de este joven afroamericano, un hombre desposeído y desheredado, atrapado en una espiral descendente tras matar a una joven mujer blanca en un momento de pánico.

Richard Wright (1908-1960) nació en Misisipi, donde conoció desde pequeño la violencia de la segregación racial. Su debut, Hijo de esta tierra, en 1940, nace del deseo de retratar con honestidad la única forma de vida que su país natal le había permitido conocer íntimamente, es decir, la vida de los guetos negros estadounidenses, y encuentra un inesperado éxito, convirtiéndole en el primer gran novelista afroamericano.

Sobre el libro

Bigger Thomas
La novela narra la vida de Bigger Thomas, un joven afroamericano de Chicago, un hombre desposeído y desheredado, atrapado en una espiral descendente tras matar de manera accidental a una joven mujer blanca en un momento de pánico. El escritor explica en el epílogo que acompaña a esta edición que la rabia y el espíritu rebelde del personaje bebe de una serie de hombres negros con los que se cruzó a lo largo de su niñez y su juventud. “Si hubiera conocido a un solo Bigger, no habría escrito Hijo nativo”, afirma. Robert Nixon, un joven afroamericano que cometió una serie de asesinatos durante los años treinta, crímenes que recibieron un tratamiento profundamente racista por parte de la prensa, fue uno de los «Bigger» que sin duda le inspiraron.

Wright, que militó durante un tiempo en el Partido Comunista, identificaba el racismo sistémico no solo como un asunto que se limitase al color de piel, sino que también señalaba las evidentes desigualdades de clase que polarizaban a la sociedad estadounidense: “Descubrí que Bigger Thomas no era todo el tiempo negro; también era blanco, y había, literalmente, millones de él, en todas partes”. El protagonista, en palabras de su creador, “es el producto de una sociedad dislocada; es un hombre desposeído y desheredado; es todas esas cosas, vive en medio de la mayor abundancia que existe en este planeta y está buscando a tientas una salida”.

Sobre Richard Wright
Richard Nathaniel Wright nació en 1908 en Mississippi. Como muchos de los personajes que habitan sus ficciones, tuvo una infancia repleta de dificultades. Su padre abandonó a la familia cuando él y su hermano eran pequeños, su madre enfermó y Richard se vio obligado a vivir temporalmente en orfanatos y a trabajar desde muy joven para ayudar a sacar adelante a los suyos. En las horas amargas de la infancia y adolescencia se refugiaba en los libros, que fueron formando su afición por la escritura, desarrollada con éxito a edad temprana. En 1938 se afilió al Partido Comunista y publicó el libro de relatos Uncle Tom’s Children (Los niños del Tío Tom). En 1940, con 31 años escribe y publica Hijo de esta tierra.

En 1948, harto de las actitudes racistas que sufría en Nueva York, Wright decidió exiliarse voluntariamente a Francia e instalarse en París con su mujer y su hija Julia (Esther nacería poco después). No podía sospechar el aún joven Richard que doce años después (el 28 de noviembre de 1960) habría de morir en esa ciudad, ni que sus cenizas, enterradas en el cementerio de Père Lachaise, iban a reposar al lado de las de Isadora Duncan.

Lo que Wright tampoco podía imaginar al mudarse a Francia es que los brazos de América eran lo suficientemente largos y poderosos como para alcanzarlo y que, años más tarde, iba a tener que sufrir la persecución de la CIA incluso en un país tan alejado. Wright, sin embargo, había roto relaciones con el Partido Comunista en 1942 y había hecho desde entonces numerosas declaraciones públicas sobre el Partido.
En París, su ideología marxista le había hecho entrar en contacto con otros escritores franceses de izquierdas, como Sartre, Beauvoir y Camus, a los que había conocido durante la estancia de éstos en Nueva York, al igual que otros compatriotas escritores negros, como James Baldwin, Chester Himes y Ralph Ellison. Formaban una compacta “tribu” que se interrelacionaba con relativa cordialidad.

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