Memorias de la rosa
de Consuelo de Saint Exupéry

«Más tarde, supe que la flor era yo, una flor muy orgullosa, como dice en El principito». Memorias de la rosa nos traslada al universo de El principito, el libro francés más leído y traducido de todos los tiempos. Una de las voces de esa obra quiso contarnos su historia.

La rosa del cuento, Consuelo, nos describe el mosaico de su vida al lado del reconocido autor. La narración atraviesa a Antoine de Saint-Exupéry como esposo, piloto y escritor, a quien presenta como un hombre ambicioso, ávido de aventuras, un Caballero Volante, un escritor frustrado y un genio devorado por el personaje que forjará su fama. Consuelo, que consideraba los textos de «su Tonio» creaciones conjuntas, será apartada injustamente del relato. Una flor, inmovilizada por sus raíces, ha de quedarse quieta, esperando.
Pero ¿qué suponen esas esperas en la vida de una mujer apasionada, inquieta y con anhelos? Un tormento. Un dolor lacerante que marcará su vida como una condena inevitable. Estas memorias contienen el grito honesto y desesperado de una autora condenada al olvido; la otra cara de la moneda representada en esa flor que también debía esperar el regreso de su príncipe.

Las memorias de Consuelo contienen la historia de alguien que amó y vivió apasionadamente una relación que le causaría terribles pesares. Y es el testimonio de una mujer que vio sus capacidades artísticas diluirse en pro de las del hombre con quien compartía su vida. Los pétalos de esa rosa cayeron hace tiempo. Aquí están sus espinas.

Consuelo de Saint-Exupéry (Armenia, El Salvador; 10 de abril de 1901 – Grasse, Francia; 28 de mayo de 1979) fue una escritora, pintora y escultora de origen salvadoreño que ha pasado a la historia como «la mujer que inspiró al autor de El principito». Sus memorias, publicadas en Francia a principios de este siglo de forma póstuma, motivaron una honda conmoción en Francia al relatar la verdad de su matrimonio con Antoine de Saint-Exupéry. El aviador y escritor era considerado un héroe por el que los franceses sentían una devoción inquebrantable; por eso, Consuelo desapareció de las menciones sobre el autor, se silenció su obra y acabó borrada de la Historia.

Sobre el libro

La rosa de “El Principito” nos cuenta la vida íntima y desconocida de su autor: la autobiografía póstuma de Consuelo de Saint-Exupéry

– La famosa rosa presentada como orgullosa y terca está inspirada en la figura de Consuelo Saucín (más tarde Consuelo de Saint-Exupéry)
– Se cumplen 80 años desde el lanzamiento de “El Principito”, el libro no religioso más traducido de la historia
– Este libro se escribió dos años después de la desaparición del aviador Saint-Exupéry en 1944 durante una misión en la II Guerra Mundial
– La obra, que nunca vio la luz en vida de la autora, se publicó por primera vez en Francia en el año 2000, cuando se encuentran los restos del Lightning P38 del piloto
– Se trata del sexto título de la editorial Espinas que busca recuperar el espacio de escritoras olvidadas e invisibilizadas por su condición de mujer

Madrid. 13 de abril de 2023. Ahora, que se cumplen 80 años desde el lanzamiento de “El Principito”, la vida íntima y desconocida de su autor, Antoine de Saint-Exupéry, ve por fin la luz en España gracias a la joven editorial Espinas, sello independiente cuya misión es rescatar y dar luz a la obra de escritoras invisibilizadas por la historia por su condición de mujer. “Memorias de la rosa” fue publicada por primera y última vez en Francia en el año 2000, ahora vuelve a las estanterías acompañadas del prólogo de la activista contra la violencia machista Pamela Paciano, autora del monólogo ‘No solo duelen los golpes’.

Porque “Memorias de la rosa” no habla de golpes, pero sí lo hace de dolor. Amor, pasión, desamor, tristeza y espera… Ingredientes de la autobiografía de la salvadoreña Consuelo Saucín, mujer de Antoine de Saint-Exupéry y personaje relevante de su obra maestra, “El Principito”. El escritor la convirtió en la rosa de su historia: “Y el principito, todo confuso, se fue a buscar una regadera para servirle agua fresca a la flor. Y así fue como empezó a torturarlo con su vanidad un poco quejumbrosa”, cuenta el Principito, “las flores son débiles. Son ingenuas. Se previenen como pueden. Se creen terribles con sus espinas”. Consuelo, en su obra, explica cómo “más tarde, supe que la flor era yo, una flor muy orgullosa”.

Este es uno de los extractos que da forma a lo que fue su experiencia como mujer de este piloto y escritor, hombre ambicioso, ávido de aventuras, caballero volante y escritor frustrado. Un genio devorado por su personaje, lo que le servirá, a su vez, para forjar su fama. Pero Consuelo, que lo vivió en primera persona, dejando incluso de lado su propia carrera por apoyar la de su marido (su Tonio), fue injustamente apartada del relato.

Tanto es así que Consuelo escribió este libro dos años después de la desaparición, en 1944, del aviador Saint-Exupéry durante una misión en la II Guerra Mundial de la que no regresa. Nunca se atrevió a publicarlas en vida. Ella muere en 1979 sin saber nada de su paradero; a día de hoy, aún no se han encontrado sus restos. Sin embargo, en 1988, un pescador encontró en Marsella una pulsera con dos nombres grabados: Consuelo y Antoine. Dos años después, en el año 2000, un buzo haya en la isla de Riou los restos del Lightning P38 del piloto.

Fue entonces cuando el secretario y albacea de Consuelo, José Martínez Fructuoso, dio un paso al frente para “devolverla al lugar exacto que había tenido al lado de quien escribió haber edificado su vida sobre ese amor”. Para Alicia de la Fuente, editora del sello, “con esta biografía vemos cómo los pétalos de la rosa de “El Principito” cayeron hace tiempo, pero hoy podemos mostrar sus espinas”.

Porque, como muchas veces en la historia de la mujer, la flor debe mantenerse inmovilizada por sus raíces, quedándose quieta, esperando. Pero, ¿qué suponen esas esperas en la vida de una mujer apasionada, inquieta y con anhelos? Un tormento. Un dolor lacerante que marcará su vida como una condena inevitable. Este libro son más que unas memorias, es un grito honesto y desesperado de una autora condenada al olvido: la otra cara de la moneda del éxito, representada en esa flor que también debía esperar el regreso de su príncipe. “¿En qué podía ser útil? ¿Cuál era mi deber inmediato? Esperar, esperar, esperar, esperar siempre…”, escribe Consuelo en su obra.

Porque aunque la obra de Consuelo nunca llegó a ver la luz en favor de las de su marido, su vida sí sirvió como fuente de inspiración para el autor: su libro ‘Vuelo nocturno’ (con el que ganó el Premio Femina) nació de una carta de amor de Antoine a Consuelo y en ‘Tierra de hombres’ se puede leer: “Recuerdo los ojos de mi esposa otra vez. Nunca veré nada más aparte de esos ojos. Ellos preguntan”.

Editorial Espinas publica “Memorias de la rosa” (19,95 euros) tras más de 20 años en el olvido y con una nueva traducción a cargo de Lola Rodríguez y prólogo de Pamela Palenciano, activista contra la violencia machista y autora del monólogo ‘No solo duelen los golpes’. En librerías desde el 15 de abril.

Reseña

Memorias de la rosa, de Consuelo de Saint Exupéry

Consuelo de Saint Exupéry fue la esposa del famoso escritor y aviador francés Antoine de Saint Exupéry, autor de El principito. En este libro, publicado póstumamente en 2000, Consuelo narra su vida junto a Antoine, desde que se conocieron en Buenos Aires en 1930 hasta la desaparición de él en 1944 durante una misión aérea.

Consuelo de Saint Exupéry no fue una mujer convencional. Nacida en El Salvador en 1901, fue una artista, una aventurera y una rebelde. Se casó tres veces, tuvo varios amantes y sufrió varias enfermedades. Su relación con Antoine fue intensa, apasionada y tormentosa. Se amaron y se traicionaron, se separaron y se reconciliaron, se inspiraron y se celaron.

En Memorias de la rosa, Consuelo nos ofrece un testimonio único y conmovedor de su matrimonio con Antoine. Nos cuenta sus viajes por el mundo, sus encuentros con personajes célebres como Charles Lindbergh o Ernest Hemingway, sus experiencias en la guerra y la resistencia, sus crisis personales y sus momentos de felicidad.

Pero sobre todo, nos revela el origen y el significado de El principito, la obra maestra de Antoine. Consuelo fue la musa que inspiró al autor a crear al niño rubio y a su rosa. Ella fue la rosa que Antoine cuidó con esmero y que luego abandonó por sus sueños de gloria. Ella fue la rosa que sufrió por su ausencia y que lo esperó hasta el final.

Memorias de la rosa es un libro que nos muestra el lado humano y vulnerable de uno de los escritores más admirados del siglo XX. Es también un homenaje a una mujer extraordinaria que vivió una historia de amor inolvidable.

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