Con sabor a vainillaHoy os traigo una iniciativa muy especial, para llenar esos tiempos muertos con un ratito de lectura. ¿Qué te sugiere el título Con sabor a vainilla? Esta será la primera novela que de la mano de “El poder de la lectura” se va a publicar semanalmente por capítulos, y podrás suscribirte para que te llegue puntualmente a casa.

Tres capítulos, ni uno más ni uno menos, la dosis justa para que cuando te des cuenta, te hayas leído la novela completa. Con un formato de bolsillo, muy cómodo para llevar encima y leer en el bus, en el metro o mientras esperas… un formato ligero y flexible.

No sientas el agobio de llevar un libro de 700 páginas encima… con la iniciativa de “El poder de la lectura” lo leerás igualmente capítulo a capítulo y con la comodidad de recibirlo en el buzón de tu casa.

Cuando te acostumbras a estar sola, consigues ser independiente y feliz…
siempre llega una amiga que lo fastidia y te presenta a alguien.
O más bien, te lo mete en casa, así, sin preguntar.

Sinopsis:

Cono sabor a vainilla es una vuelta a lo clásico. Desde hace unos cinco años, con el boom de Cincuenta Sombras de Grey y el BDSM, el género romántico tiende a confundirse con el erótico. Se ha perdido la esencia del amor romántico, o como se empezó a denominar desde entonces, el amor vainilla.

Se dice que el amor vainilla es como ir a una heladeria repleta de helados de sabores nuevos, rompedores y prometedores, y escoger el clásico, el de vainilla. El amor vainilla, desde el auge de las fustas, los látigos y la cera caliente en el trasero, parece que ha pasado a ser el amor aburrido, al que le falta chispa y pasión, que solo un hombre de negocios, dominante y con algún tipo de trauma, puede darle a una mujer. Y nosotros no podemos estar más en desacuerdo con eso.

Hacía tiempo que veníamos leyendo historias que parecían copiadas las unas de las otras. Personajes clichés (mujer amargada en su matrimonio carente de pasión, empresario millonario y soltero con alguna tarita mental que le hacía someter a su secretaria y que luego por la fuerza del amor se cura y se enamora como nunca antes, etc.), mismas escenas, escenario, diálogos… eso sí, a favor de estas novelas diré que hemos aprendido inifinidad de maneras de referirnos a nuestros genitales, ¿no os parece?

Para no enrollarnos, queremos que Con sabor a vainilla sea el Quijote de la romántica (entiéndase la metáfora, hacer un Quijote son palabras mayores) No por extensión, sino por la crítica. El Quijote, además de ser el libro más vendido del mundo –después de la Biblia-, es una crítica a todas las novelas de caballería de la época. Cervantes quiso criticar todos los clichés del género de caballería desde dentro, desde una propia novela de caballería. Y lo hizo presentándonos a todo lo contrario de lo que era un caballero, es decir, un anti-héroe. En sus más de mil páginas, parodia y critica los personajes estereotipados del género, las escenas, las batallas e incluso el amor idílico entre la princesa a la que tiene que rescatar y el propio héroe.

Por eso nosotros, queremos volver a darle a la romántica ese… sabor a vainilla. Volver al amor desde el humor y la crítica a todos los estereotipos que nos encontramos en este género.

Y por eso, en el siguiente adelanto, el lunes, os presentaremos por primera vez a Lucía, nuestra protagonista, una anti-heroína de la romántica.

Con sabor a vainilla
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