El legado perdido de Tutankhamón

El legado perdido de Tutankhamón: El polémico caso de «El papiro del Éxodo»
de Andrew Collins y Chris Ogilvie-Herald

La tumba de Tutankhamón fue sin duda el mayor descubrimiento arqueológico de todos los tiempos. Lo que no es tan conocido es que entre los maravillosos tesoros se rumoreaba que había papiros que contenían el «relato real» del Éxodo bíblico de los israelitas de Egipto. En un momento en que la hostilidad árabe estaba en erupción por el apoyo de Gran Bretaña al establecimiento de una patria judía en Palestina, la amenaza del arqueólogo Howard Carter de dar a conocer el contenido de los papiros al mundo podría haber causado caos en todo el Medio Oriente.

¿Qué secretos se esconden detrás de la polémica apertura de la tumba de Tutankhamón?

¿Revelaron los contenidos de los papiros encontrados en la tumba la verdadera historia del Éxodo bíblico?

¿Fue Tutankhamón el faraón del Éxodo? ¿Y tuvo lugar alguna vez la conquista de Canaán, como se describe en el Antiguo Testamento?

El libro es el resultado de una extensa investigación realizada por los dos autores, decididos a llegar a la verdad de lo que se ha convertido en el misterio más desconcertante de Egipto y de la arqueología. Es la obra más completa, detallada y precisa jamás escrita sobre los eventos que rodearon el descubrimiento de la tumba y la relación entre la era de Tutankhamón y los orígenes de Israel.

Sobre el libro

«La obra más completa, detallada y precisa jamás escrita sobre
los eventos que rodearon el descubrimiento de la tumba y la
relación entre la era de Tutankhamón y los orígenes de Israel»

Una pieza del tesoro de Tutankhamón podría ser la clave para comprender la cronología del Éxodo bíblico. En noviembre de 1922 se produjo el descubrimiento arqueológico más sensacional de todos los tiempos: la tumba intacta de un joven faraón que vivió en la época más convulsa del Antiguo Egipto. El hallazgo del tesoro de Tutankhamón abrió un sinfín de polémicas. Un siglo más tarde, algunas todavía perviven. La desaparición de algunas piezas del ajuar del rey Tut, entre ellas un papiro que podría contener detalles sobre el Éxodo, forma parte del trabajo de los autores de este libro. Su búsqueda les ha llevado a deducir que ese documento —hoy en paradero desconocido— jugó incluso un papel propio en el conflicto árabe-israelí. Es la prueba de cómo la Historia antigua y la moderna no son ni tan distintas, ni tan distantes como parecen.

Tutankhamón (c. 1342-c. 1325 a. C.), llamado en vida Tutanjatón, fue un faraón del Antiguo Egipto, último monarca de su familia real en el final de la dinastía XVIII que gobernó entre 1334 y 1325 a. C. Accedió al trono con ocho o nueve años bajo la tutela del visir Ay, que finalmente sería su sucesor y probablemente también era pariente. Contrajo matrimonio con su media hermana Anjesenamón, con quien concibió dos hijas que murieron, la primera a los 5 o 6 meses de embarazo y la segunda poco después de nacer. Su reinado duró apenas nueve años. Falleció a la edad de 18, bastante joven -se apunta que consecuencia de un traumatismo craneoencefálico fruto probablemente de una caída de un carro… o de un juego sucio-, y fue inhumado en una tumba inusualmente pequeña para tratarse de un faraón, quizá por su muerte precipitada e inesperada.

Los años pasaron y, a pesar de dos intentos de robar el oro y los preciosos objetos que el lugar contenía por parte de los ladrones de tumbas durante los reinados de Ay o de su sucesor Horemheb, los restos mortales de Tutankhamón permanecieron inviolados. A pesar del mal presagio que representaba la ruptura de la tapa del sarcófago, las cosas parecían favorables en el destino del joven rey.

Muy pronto, la localización de sus restos mortales fue olvidada, y alrededor de doscientos años después de su entierro, una tumba mucho más grande realizada para el faraón Ramsés VI fue excavada en la roca, directamente encima de la de Tutankhamón. Los trabajadores implicados en esta construcción situaron sus cabañas encima de la entrada sellada de la pequeña tumba, confundiendo los posibles intentos de los ladrones de descubrirla en tiempos más modernos. De esa manera el faraón-niño permaneció sin ser molestado durante un millón de puestas de sol, forjando para siempre su inmortalidad. Hasta que un día, en noviembre de 1922, un caballero inglés llamado Howard Carter comenzó a excavar en el Valle de los Reyes.

*Contenido original proporcionado por la editorial 

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