Eternos: La nueva ciencia para cumplir años sin envejecer
de Andrew Steele

«¿Y si tuviéramos una cura para el envejecimiento? Un joven y audaz científico defiende que la medina y la tecnología detendrán el deterioro fisiológico… Fascinante». The Times

«Con un estilo que combina el gancho de Bill Bryson y los conocimientos de un científico, Steele nos ofrece la oportunidad de entender lo que sucede cuando la inteligencia de datos se combina con la biología humana». The Independent

Eternos es una guía científica para hacer frente a un gran problema: el envejecimiento, la principal causa de muerte y sufrimiento en el mundo, por delante del cáncer o las enfermedades cardíacas. ¿Cómo sería nuestro mundo si pudiéramos evitarlo?

Aceptamos como algo inevitable que a medida que pasan los años el cuerpo y la mente comienzan a deteriorarse y que cada vez es más probable que nos afecte la demencia o la enfermedad. Pero realmente nunca nos preguntamos si envejecer es inevitable. Los biólogos, por su parte, llevan años investigando esta cuestión porque existen especies como las tortugas y salamandras para las cuales la edad no acarrea la probabilidad de morir. Con la ayuda de la ciencia, ¿pueden los seres humanos encontrar una manera de envejecer sin volverse frágiles y conseguir la «inmortalidad biológica»?

 

ENVEJECIMIENTO Y PROBABILIDADES DE MORIR

A medida que cumplimos años, nos arrugamos, nos debilitamos y aumenta nuestro riesgo de enfermar. Una forma sorprendente de mostrar esa debilidad creciente es analizar cómo evoluciona el riesgo de morir. En el caso de las tortugas es más o menos constante con la edad. De adultas tienen más o menos un 1 o un 2% de probabilidades de morir cada año. En cambio, nuestro riesgo de muerte se duplica cada ocho años. Al principio no está tan mal. A los 30 años, tus probabilidades de fallecer ese año son de menos de 1 entre 1000. Pero si sigues duplicando algo, aunque empiece poco a poco puede acabar creciendo muy rápido. A los 65 años, tu riesgo de morir ese año es del 1%. A los 80, del 5% y a los 90, si es que llegas, tus probabilidades de no llegar a cumplir 91 años son de 1 sobre 6. Parece que esta correlación se allana después de los 105 años, lo que significa que estas personas tan longevas podrían haber dejado de envejecer. Pero con unas probabilidades de morir de casi un 50% anual para entonces, tal vez deseen que se hubiera allanado un poco antes.

Disfrutamos de un período bastante largo de buen estado físico, tal vez cinco o seis decenios, en los que el riesgo de muerte, enfermedad y discapacidad es bastante bajo antes de que comience a aumentar vertiginosamente en la vejez. Todos nos haremos viejos, lo cual nos aporta experiencia y sabiduría, y todos aspiramos a hacerlo con elegancia. Desde el principio de la vida hacerse viejo ha sido una parte natural de estar vivo. Por tanto, la palabra «envejecimiento» tiene distintas connotaciones y no todas negativas. Pero, desde una perspectiva biológica, quizás su mejor definición — y sin duda la más simple — es el aumento exponencial de la muerte y el sufrimiento con el transcurrir del tiempo.

Según esta definición biológica, las tortugas no envejecen. Literalmente, no tienen edad. Esto significa que la senescencia insignificante a veces se conoce con otro nombre más seductor: «inmortalidad biológica». ¿Cómo es que las tortugas no envejecen con el paso del tiempo? ¿Podríamos nosotros volvernos también eternos con ayuda de la ciencia?

Si somos capaces de actuar sobre el proceso de envejecer, podríamos salvar y mejorar miles de millones de vidas. La medicina antienvejecimiento pretende replicar en los humanos los efectos de las RD que hemos visto en otras especies, o sea, mantenernos más tiempo sanos y sin enfermedades. A esto se lo llama «aumentar la esperanza de vida», es decir, alargar la vida, pero sin enfermedades ni discapacidades.

El sueño de la medicina antienvejecimiento son técnicas capaces de identificar las causas básicas de las disfunciones que aparecen a raíz de envejecer y tratamientos para retrasar su progresión o revertirlas. Estos tratarán distintas afecciones a la vez y serán preventivos en lugar de paliativos, lo que reducirá las probabilidades de desarrollar enfermedades y, al mismo tiempo, abordarán los síntomas más cotidianos, como las arrugas y la caída del cabello. No esperaremos hasta que los pacientes sean viejos y estén enfermos para tratarles, como hacemos hoy, sino que nos adelantaremos y evitaremos que las personas se debiliten y acaben enfermando. Tratar el envejecimiento en lugar de cada enfermedad puede ser revolucionario.

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