Javier Krahe. Ni feo, ni católico, ni sentimental
de Federico de Haro

Publicación: 8 abril 2021
Editorial: RESERVOIR BOOKS
Páginas: 288
ISBN: 978-8417910563

Biografía del autor

Federico de Haro nació en los ochenta en la ribera del Manzanares. Nunca fue muy futbolero, pero desde su casa se escuchaban los uys de la afición del Atlético de Madrid, y eso, se quiera o no, marca. Su infancia fueron las mañanas de cromos en el Rastro y las tardes de bicicleta en el Retiro. Luego la familia se mudó a la sierra de Guadarrama y el encontró ahí su lugar en el mundo (mañana será otro). Su periplo universitario fue largo. Empezó Medicina y Filosofía, acabó Periodismo. Como buen milénial, salió al mercado laboral en plena crisis. Soportó la tormenta y el tormento atrincherado en sus vocaciones: la fotografía, la escritura y la docencia. De Javier Krahe lo primero que le gustó fue «Marieta», porque era la única ocasión en que a sus padres les hacía gracia que el niño dijera «gilipollas». Luego, todo lo demás: las canciones-milagro, los conciertos, Brassens. Escribir una biografía a su altura siempre le pareció tarea imposible. Se lo sigue pareciendo, pero él puede asegurar, eso sí, que Javier Krahe: ni feo, ni católico, ni sentimental es su mejor libro hasta la fecha. Es, además, el primero.

Sinopsis

La primera biografía de Javier Krahe, el bardo más irreverente e inclasificable de la canción española.

Javier Krahe, como él mismo solía decir, añadió una varilla nueva al abanico del género canción en nuestro país. Con ella, el aire circula con una fuerza literaria insólita y descubre rincones inexplorados. Conocido sobre todo por sus letras cáusticas sobre el amor, la política y la religión, admirador de Brassens y de Leonard Cohen, colega de Chicho Sánchez Ferlosio y mentor de Joaquín Sabina y Albert Pla, tuvo una vida inquieta (a su manera) y curiosa. Tanto como sus canciones, que hunden sus raíces en los años de estudiante en El Pilar y llegan hasta las fecundas temporadas en Zahara de los Atunes, pasando por el dulce autoexilio canadiense en el franquismo tardío, los primeros años de la democracia y los posteriores encontronazos con el poder. Canciones como «La hoguera», «Marieta», «Un burdo rumor», «Cuervo ingenuo», «En la costa suiza» o «No todo va a ser follar» son bandera de la contracultura más duradera.

Federico de Haro ha reconstruido la vida y la carrera de Javier Krahe a partir de los dos ingredientes imprescindibles en toda gran biografía: pasión y fuentes. La familia y los amigos del cantautor han abierto las puertas de sus casas para contarle todo lo que no se sabe sobre Krahe. El relato, completado con un examen cercano de su personal manera de componer las canciones e introducirlas en directo y con un apéndice con sus primeras letras (inéditas hasta hoy) da como resultado un retrato íntimo y original del hombre que siempre anduvo a la contra.

Prólogo de Julio Llamazares
Epílogo de Javier López de Guereña

Nota de prensa

La primera biografía de Javier Krahe, el bardo más irreverente e inclasificable de la canción española.

Testimonios de familia y amigos, fotos inéditas y letras de canciones que se creían perdidas dibujan el mejor perfil de un cantautor indomable.

© Archivo de la familia Krahe

Mentor de Joaquín Sabina y Albert Pla, colega de Chicho Sánchez Ferlosio, gran admirador de George Brassens, al que tenía por su maestro, y… ¡cocinero de sopa castellana en un restaurante francés!, Javier Krahe añadió una varilla nueva al abanico de la música popular: «Era la varilla de lo insólito, de lo atrevido y lo mordaz» (Heraldo de Aragón, 7 de junio de 1981).

En sus letras no dejó títere con cabeza, ya hablara de política, religión o amor. Jamás se casó con nadie, a excepción de su matrimonio por lo civil con Annick Bloyard, y hubo a quienes molestó tanto a diestra como a siniestra, siempre huyendo de toda etiqueta: «Soy anarquista de cinco a seis y media, que es cuando duermo la siesta».

«La hoguera», «Marieta», «Un burdo rumor», «Cuervo ingenuo», «En la costa suiza» o «No todo va a ser follar» son bandera de la contracultura más duradera. Canciones que hunden sus raíces en los años de estudiante en El Pilar y llegan hasta las fecundas temporadas en Zahara de los Atunes, pasando por el dulce autoexilio canadiense en el franquismo tardío, los primeros años de la democracia y los posteriores encontronazos con el poder.

En todos y cada uno de los rincones de su inquieta e interesante vida ha entrado Federico de Haro, siempre de la mano de familiares (Annick, sus hijos, Violante y Marco, y su hermano Enrique) y amigos del retratado. Son estos quienes le han abierto las puertas de sus casas, de sus archivos personales y de su memoria para contar todo lo que no sabemos de Javier Krahe.

Joaquín Sabina, compañero de escenario y amigo desde los años de La Aurora (un almacén de pimentón convertido en sala de conciertos en el madrileño barrio de Malasaña); Enrique Cavestany, uno de los socios de La Mandrágora, el famoso local de La Latina; Julio Llamazares y Óscar Ladoire, con quienes compartió copas, conversaciones y partidas de ajedrez en el Estar Café; Alfredo Amestoy, junto a quien hizo el servicio militar, José Enrique Seseña, amigo desde los años del colegio al que muchos conocerán por su negocio de capas, o El Gran Wyoming, Pepín Tre y Pablo Carbonell, fundadores junto a Krahe y otros socios de la discográfica 18 chulos, son solo algunos de los compañeros que aparecen con sus anécdotas y recuerdos entre las paginas de este libro.

© Archivo de la familia Krahe

El relato, completado con un examen cercano de su personal manera de componer las canciones e introducirlas en directo, incluye además un apéndice con sus primeras letras (inéditas hasta hoy). Un todo que da como resultado una biografía íntima y original del hombre que siempre anduvo a la contra.

 

ANECDOTARIO ‘KRAHIANO’

«El obseso sexual». Fernando de Haro recupera en este libro la letra de este tema que cantó por vez primera Jorge Krahe, el hermano menor de Javier, y que también agregó a su repertorio Chicho Sánchez Ferlosio.

Aunque gozó de cierta popularidad, jamás llegó a editarse, y años después incluso el propio autor la dio por perdida. Francisco Umbral la citó en un artículo de la época, Camilo José Cela incluyó un fragmento en su Diccionario secreto, pero nadie parecía tenerla completa. Fue en una grabación conservada por Rosa León de una actuación de los años setenta junto a Jorge la que ha permitido recuperarla por completo y transcribirla en el apéndice de este libro.

A París a ver cine. Annick Bloyard conoció a los Krahe en las navidades del 67. Cuando Javier y su amigo José Seseña le contaron su intenció de ir a París, la joven les invitó a visitarla. Pero Javier, que aún no sabía que se acabaría casando con ella, le dejó muy claro sus intenciones: «Bueno, pero nosotros vamos [a París] a ver cine.»

© Archivo de la familia Krahe

Durante el mes que pasaron allí, los dos amigos vieron tres películas diarias (a veces cuatro) y visitaron en más de una ocasión una librería ubicada en la rue du Latran, entre los Jardines de Luxemburgo y el Sena. No era una librería cualquiera, sino el centro de operaciones de Ruedo Ibérico, editorial fundada

a principios de los sesenta en París por un grupo de exiliados españoles que decidieron hacer la guerra al franquismo editando textos con ideas contrarias al régimen. Como aquellos libros no podían ser introducidos en España sin asumir un riesgo considerable, Javier y Jose los leían allí mismo, de pie, picoteando de aquí y de allá.

De Madrid y sus mierdas a la cristofagia (apuntes documentales). En una de las calles que Javier veía frecuentemente, por estar frente a la agencia de publicidad en la que trabajaba, Fontán, los excrementos de perros llegaron a ser tantos que él junto a su amigo Seseña decidieron tomar su Súper-8 y grabar un corto: «Sobre los caminos sembrados de escollos». Quien lo haya visto, sabrá que se trata de un plano secuencia que se recrea en cada mierda mostrando los detalles escultóricos y/o arquitectónicos que en cada una creen ver estos artistas. Todo, eso sí, al son del exquisito minué en La mayor Opus N.o 5 de Luigi Boccherini, ya que así de paso rendían homenaje al filme «El quinteto de la muerte», dirigido por Alexander Mackendrick.

Tras este apunte, Federico de Haro repasa sus otros cortos, entre los que destaca por la repercusión mediática que tuvo tres décadas más tarde el titulado «Sobre la cristofagia», una irreverente, satírica y ya afamada receta para cocinar un cristo por la que a Javier le atribuyeron un delito contra los sentimientos religiosos, del que salió absuelto.

OTAN, de entrada no. Y después, tampoco. Fue a comienzos del año 86. Sabina, que ya había saltado al estrellato, invitó a su amigo a tocar junto a él en un concierto en el que habría más invitados, como Aute, Ricardo Solfa o Javier Gurruchaga. Para la ocasión, Krahe rehízo la letra de «Cuervo ingenuo», tema que le acabaría costando la enemistad del PSOE de la época.

«La canción no solo era crítica con el golpe de timón que había dado Felipe González sobre la permanencia de España en la OTAN, sino que contenía además dos cornadas directas a la femoral, una en forma de pregunta (“Tú mucho partido, pero / ¿es socialista, es obrero, / o es español solamente?”) y otra en plan metafórico: “Hombre blanco hablar con lengua de serpiente”. Sabina no solo aceptó que la cantara, sino que se ofreció a interpretarla con él?», explica Federico de Haro en su libro.

Hubo veto político (TVE había comprado parte del recital para emitirlo tres semanas antes de que se celebrara el famoso referéndum), y los acontecimientos que siguieron se han narrado ya en multitud de ocasiones: «Lo contó la prensa del momento, lo ha contado Sabina en entrevistas y lo contó Krahe en verso (“Me internarán”): “Y así ocurrió, sencillamente, / lo que tenía que ocurrir: / yo, a tutearle al presidente, / ellos, a no retransmitir». Y más adelante: “Algún censor de los de antes / metió tijera al recital, / ¡qué feos son los gobernantes / cuando se ven al natural!” […] el escándalo encontró los cauces para salir a la luz y tuvo sus consecuencias tanto para el PSOE, que recibió un aluvión de críticas, como para Krahe, que vio cómo los ayuntamientos socialistas dejaban de contratarlo e incluso cancelaron actuaciones ya apalabradas.»

El tabaco y sus efectos beneficiosos. Recuerda el Gran Wyoming que un día, en Zahara de los

Atunes, Javier contó que había participado en un debate televisado sobre tabaquismo en el que le presentaron como alguien que estaba a favor del tabaco. «No, no, yo no estoy a favor del tabaco, yo solo soy un fumador», matizó Krahe. Minutos después, cuando uno de los participantes expuso las conclusiones de un pormenorizado estudio sobre los efectos perjudiciales de fumar, Javier preguntó: «Perdone, ¿y cuáles son los efectos beneficiosos del tabaco según su estudio?». Cuando el especialista respondió que solo habían analizado lo negativo, Krahe repuso: «Pues el tabaco, por ejemplo, tiene un efecto balsámico. ¿Qué validez tiene un estudio que solo analiza lo malo?». El resto de participantes, contaba Javier, rompió entonces a reír, y él no entendía qué era lo que provocaba su hilaridad. El problema fue que los demás encontraron insólito algo que para él era obvio, y no tomaron el argumento en serio.

*Contenido original proporcionado por la editorial Reservoir Books

Críticas

«En este libro está Krahe tal como yo lo quise y lo conocí. Nadie ha amado tanto las palabras cantadas como mi hermano Javier y el autor de este libro lo sabe y se lo hace saber a sus lectores, que ojalá sean los que se merece. Porque a Krahe hay que merecerlo. Merézcanlo ustedes y serán recompensados con la magia de una lengua, la nuestra, que en sus dedos y en su voz era por lo menos como el francés de Georges Brassens.»
Joaquín Sabina

«La vida de Javier Krahe, que está en sus canciones pero también oculta detrás de ellas (hay que saber cuándo dice la verdad y cuándo miente), está contada por Federico de Haro con tanta inteligencia y admiración que ni una ni otra se notan apenas […] La verdad, lo ha hecho con tanta elegancia y respeto que a veces hasta cuesta saber si es Krahe o el biógrafo el que habla, tal ha sido la simbiosis de pensamiento y de palabra entre los dos. Lo mejor que se puede decir de esta biografía, evangelio o recensión apócrifa es que a Krahe le habría gustado mucho leerla.»
Julio Llamazares

«Bendito sea el Krahe; y quien le ha glosado con tanto acierto, Federico de Haro.»
Javier López de Guereña

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