Mis últimos 10 minutos y 38 segundos en este extraño mundo es una novela de ficción literaria de Elif Shafak. La novela comienza con Leila, la protagonista, tirada en un contenedor de basura a las afueras de Estambul. O quizá sería más correcto decir que es el cuerpo el que yace en el contenedor, pues la historia comienza con Leila ya fallecida. No obstante, su cerebro aún no ha muerto, y es que, según nos quiere contar la autora del libro, el cerebro permanece activo exactamente diez minutos y treinta y ocho segundos después de que el corazón haya dejado de funcionar. Durante estos diez minutos y treinta y ocho segundos, la mente de Leila va recuperando recuerdo tras recuerdo hasta que finalmente muere como el resto del cuerpo.

Personalmente, soy fan del estilo de la autora, Shafak. Su forma de narrar la historia, con un ritmo continuo y pasajes cargados de contenido emocional, junto con las pinceladas que va haciendo de la historia y la corriente política del momento, logra componer una historia que te captura desde el primer capítulo y no te suelta hasta el desenlace. Cabe destacar que la obra ha sido finalista del Premio Booker.

En cuanto a la composición del libro, podemos identificar dos partes diferenciadas en Mis últimos 10 minutos y 38 segundos en este extraño mundo. La primera parte, que ocuparía aproximadamente la mitad de la novela, va desde que Leila muere (es decir, desde que su corazón deja de latir) hasta que su cerebro se apaga. En esta parte, Leila nos narra desde su punto de vista los eventos que más han marcado su vida (la mayor parte de ellos, momentos trágicos). Cada capítulo está dedicado a uno de estos eventos. Shafak abre cada uno de ellos de una forma muy original y emotiva: a Leila se le viene a la mente un olfato o un sabor y, a partir de este, es capaz de transportarse al momento de su vida que su cerebro asocia con el mismo. Es en esta primera mitad del libro donde conocemos los aspectos más áridos de la vida que le ha tocado vivir a Leila: su dura infancia conviviendo con su padre y sus dos madres, los abusos sexuales de su tío cuando Leila era tan solo una niña, su huida a Estambul ante la desprotección que siente en su entorno familiar y, finalmente, su trabajo como prostituta en un burdel, que terminará conduciéndola a su asesinato.

En la segunda mitad del libro, se nos narran las aventuras que viven sus amigos una vez se enteran de la muerte de Leila y tienen que decidir qué hacer con su cuerpo. No quiero llevar a engaños: esta última parte del libro es igual de dura que la primera, o más. Según la legislación en Estambul, solo los familiares pueden hacerse cargo del cuerpo de una persona fallecida. Leila ya no mantiene contacto con ningún familiar en el momento de morir, solo le queda un peculiar grupo de cinco amigos, a cual con una vida más cruda (todos ellos cuentan con un capítulo de presentación en el libro). Entre todos tendrán que recurrir al ingenio e idear un plan para poder recuperar el cuerpo de su amiga y brindar a Leila el final que cualquier ser humano se merece.

Shafak nos regala una historia relatada con un estilo audaz y original como no he visto otro en mucho tiempo. El lector se ve ante una narración devastadora capaz de poner los pelos de punta y sacar alguna que otra lágrima. La temática del libro hace que no sea una lectura fácil, si bien el ritmo que sigue la trama te impide dejar de leer una vez estás sumergido en la historia. Al mismo tiempo, Mis últimos 10 minutos y 38 segundos en este extraño mundo se convierte en un relato de lo más enriquecedor para el lector occidental: sus casi cuatrocientas páginas pueden verse también como un catálogo de costumbres rurales y orientales muy alejadas de nuestras prácticas diarias. Hay determinados momentos de la narración que hacen que te detengas a reflexionar y te des cuenta de que muchas de las costumbres que aquí consideramos normales, son distintas en otras culturas. También nos damos cuenta de que algunas realidades que en occidente damos por sentadas, son privilegios de los que no todo el mundo disfruta.

Por último, pero no por ello menos importante,  Mis últimos 10 minutos y 38 segundos en este extraño mundo da voz a una de las voces que más silenciadas han estado (y siguen estando) de la historia: la voz de la mujer dentro de la cultura islámica. Ofreciéndole la palabra a Leila, Shafak ha conseguido transformar su dolor en belleza y lirismo. Para mí, sin duda, uno de los motivos por los que embarcarse en la lectura de esta obra de arte.

Por Isabel Fresno
@armoredlilibet

Título: Mis últimos 10 minutos y 38 segundos en este extraño mundo
Autor: Elif Shafak
Editorial: LUMEN
Publicado: 23 enero 2020
Páginas: 368
ISBN: 978-8426407450
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