Nocturnalia
de Joel Santamaría

Publicación: 10 marzo 2021
Editorial: Español
Páginas: 272
ISBN: 978-8467060836

Biografía del autor

JOEL SANTAMARÍA MATAS, natural de Reus, se aficionó a la lectura desde muy pronto y como consecuencia de su interés por ella estudió Filología Hispánica y Anglogermánica. Actualmente reside en Salou, donde imparte clases de Lengua y Literatura Universal en un centro de enseñanza secundaria. Con anterioridad ha publicado en Espasa una novela histórica, Dies irae. Su segunda novela, Humanofobia, es una distopía que ha quedado primera finalista del premio de ciencia ficción Isaac Asimov 2019.

Sinopsis

Año 280 d. C. El centurión Constante Barsemis, con su liberto Elio Rodrigo, entra en la decadente ciudad de Tarraco para visitar a su hermana Valentina. Su cuñado, el edil Julio Natal, le pide que le ayude a resolver unos misteriosos casos en los que familias enteras han sido cruelmente masacradas; casos relacionados con otro similar que el centurión presenció tiempo atrás en la remota ciudad de Palmira. Ambos ignoran que se están adentrando en una trampa mortal. Constante y su cuñado investigarán las terribles muertes y descubrirán un mundo oculto de hechiceros y brujas  que devoran carne humana y practican la nigromancia, resucitando a muertos para sus oscuros fines.

Nocturnalia es un viaje bien documentado a uno de los periodos más desconocidos del Imperio Romano, el de finales del siglo III. Un periodo turbulento repleto de caos y confusión en el que proliferaban los cultos mistéricos orientales, la magia negra y la adoración a las divinidades infernales.

Nota de prensa

Romanos y muertos vivientes…
¿Cómo es que no se le había ocurrido a nadie antes?

Nocturnalia cabalga con la habitual maestría que caracteriza a la escritura de su autor, Joel Santamaría, entre el género histórico y el fantástico, presentando al lector un viaje basado en una sobresaliente documentación que le permite asomarse a uno de los periodos más desconocidos del Imperio Romano, el de finales del siglo III. Un periodo turbulento repleto de caos y confusión en el que proliferaban los cultos mistéricos orientales, la magia negra y la adoración a las divinidades infernales.

Con lo mejor de la novela histórica y una excelente combinación de thriller y suspense, Nocturnalia nos invita a disfrutar de un relato que acierta reuniendo en sus mismas páginas: magia, ocultismo, pasiones, temores, traiciones, historia, tradición y fantasía sin que el cóctel chirríe lo más mínimo. El resultado es una lectura que atrapa y estremece desde su comienzo y que logra hacer sentir al lector testigo y partícipe de las peculiaridades más excéntricas de una época inusualmente recogida en la literatura.

 

Aparte del interés que puedan ofrecer la trama y los elementos fantásticos, me propongo escribir una novela histórica algo diferente a la mayoría, una novela que no huela a péplum; que en lugar de inspirarse en novelas, películas y series como Quo vadis, Yo Claudio o Gladiator, beba directamente de las fuentes históricas originales y, sobre todo, de las obras literarias de la época.

En mi opinión, la novela histórica actual suele ignorar a la literatura como fuente de conocimiento y de inspiración. Y esa literatura escrita en la antigüedad es precisamente la que mayor información proporciona a un novelista sobre cuáles eran los temas de conversación, las preocupaciones y las costumbres de por aquel entonces… en definitiva, la visión del mundo que tenían las personas que lo habitaban.

Por todo ello, no es de extrañar que mis fuentes de inspiración directa para Nocturnalia, además de la Historia Augusta de Vopisco, sean obras literarias como la Eneida de Virgilio, las Metamorfosis y el Ars Amandi de Ovidio, El asno de oro de Apuleyo, el Satiricón de Petronio, Una historia verdadera de Luciano de Samósata…

En definitiva, aparte de los vertiginosos sucesos de la trama, el lector encontrará en Nocturnalia vívidas descripciones de escenas —como juicios, juegos del anfiteatro, ceremonias religiosas y contiendas bélicas— inspiradas en textos de la época, que le ayudarán a transportarse con la imaginación al siglo III d. C., en plena decadencia del Imperio Romano. Joel Santamaría

 

PERSONAJES

CONSTANTE BARSEMIS De noble semblante y unos rasgos que expresan la determinación de su carácter y le convierten en la viva imagen de Hércules, el centurión de caballería protagonista del relato se presenta como un hombre de acción, curtido por las duras batallas que, con honor, ha librado a lo largo de su vida. Sin embargo, a ratos también se vislumbra a un hombre atormentado por su pasado, sus errores y sus contradicciones. Su viaje a Tarraco para visitar a su hermana Valentina le pondrá frente a frente con su peor enemigo: sus propios recuerdos… y sus cuentas pendientes.

ELIO RODRIGO Liberto y criado de Constante, es también su más fiel compañero. Dispuesto siempre a dar la vida por su señor, a quien le une una gran amistad, es también su sombra en su aventura hacia Tarraco. A pesar de su juventud, es un hombre duro, avezado a las matanzas de cualquier índole, pero también le define su carácter prudente y bondadoso. De sentimientos sinceros y nobles, se enamora perdidamente de Selena, la criada de Julio, el cuñado de su amo. A pesar de estar habituado a la guerra y no mostrar titubeo en la lucha, frente a lo paranormal se muestra tan respetuoso como vulnerable.

EHLABEL Pertenece a los Assbai, una de las familias más distinguidas y prósperas de la ciudad de Palmira. Su belleza, digna de cualquier deidad, cautiva a Constante en su juventud, cuando la conoce a pocos meses de celebrar los desposorios y convertirse en sacerdotisa del templo de Al-lat. Desde ese momento, el centurión hace lo imposible hasta conseguir acercarse a ella. Este amor tan prohibido como incontrolable es, a todas luces, un desafío a la diosa con la que Ehlabel se ha comprometido y, como tal, desencadena unas terribles consecuencias.

SELENA Selena irrumpe en la trama como la recién adquirida criada -y amante- de Julio, el cuñado de Constante. Su sensualidad y su serenidad, cualquiera diría que sobrehumanas, conquistarán de inmediato a Rodrigo, que acabará rogando a Venus que le conceda su amor eterno, ignorando entonces cuán peligroso podría resultar que su deseo se convirtiera en realidad. Un halo de misterio envuelve la figura de Selena, extrañamente familiar para Constante.

JULIO NATAL Julio es el esposo de Valentina, la hermana recién fallecida de Constante, con quien tiene dos hijos: Julia y Casio. El tiempo y la vida lo han convertido en la sombra de lo que era. Desempeña el cargo de edil, uno de los más elevados de la Curia municipal, desde el que asume la investigación de unos misteriosos y terroríficos hechos que azotan la ciudad costando la vida a familias enteras. En esta misión requerirá la ayuda de su intachable cuñado, que ha destacado siempre por su valentía y su fidelidad, aunque su reencuentro tras seis años sin verse tarda poco en agriarse: el tiempo en que Constante descubre que Julio ha perdido la razón y el respeto por Valentina cegado por el deseo hacia Selena, su criada y también su inminente nueva mujer.

ESCARIA Es la sobrina de Selena, con quien comparte además la condición de criada de Julio. A diferencia de su complaciente tía, Escaria es una niña irrespetuosa, insolente y lapidaria con quien no es de su agrado, como abiertamente lo demuestra hacia su amo, a quien dedica constantes provocaciones. De rostro angelical, Escaria guarda un sospechoso parecido con la difunta hija de Constante, a quien acostumbra a llamar papá. Tras su rostro angelical, es fácil adivinar una faceta sombría.

 

LOCALIZACIONES

PALMIRA La ciudad natal de Constante estuvo realmente situada en el desierto de Siria, en la actual provincia de Homs, a 3 km de Tedmor. En la actualidad solo persisten sus amplias ruinas. La antigua Palmira fue la capital del Imperio de Palmira bajo el efímero reinado de la reina Zenobia, entre los años 268-272, que osó alzarse contra Roma. Tras una segunda revuelta de sus habitantes, Palmira fue arrasada en el 273. Diocleciano reconstruyó luego Palmira aunque la nueva ciudad era más pequeña y estableció un campamento en sus cercanías como defensa contra los sasánidas. En el año 634 fue tomada por los musulmanes y en el 1089 fue completamente destruida por un terremoto. El grupo extremista Estado Islámico (también conocido como Dáesh) tomó el control de la localidad de Palmira y de sus ruinas grecorromanas en el año 2015, ocupación que supuso la destrucción del histórico lugar, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1980.

TARRACO Durante el Imperio romano, Tarraco fue una de las principales ciudades de Hispania y capital de la provincia romana Hispania Citerior o Hispania Tarraconensis. Nocturnalia nos adentra, de la mano de Constante y Rodrigo, en la que en el momento histórico del relato es una ciudad de contrastes, donde claramente se diferencian dos extremos: la parte alta, conservada en todo su esplendor, en la que se encuentran el Foro Provincial y las grandes avenidas; y, en contraposición, la parte baja, a la que se accede por la avenida principal que desciende hasta el puerto. A partir de ahí, la impresión de una próspera urbs triumphalis da paso a unas calles decadentes que se caracterizan por un nauseabundo tufo, causado por la basura y los excrementos acumulados en calzadas y aceras, y una evidente dejadez que permite avistar los vestigios del saqueo franco y otros muchos estragos del paso del tiempo. En este escenario de pobreza, se ubica la mansión de Julio Natal, esposo de Valentina, hermana de Constante, que ofrece el mismo aspecto descuidado y ruinoso que el resto de casas que la rodeaban.


 

La religión oficial del Imperio Romano estaba muy vinculada a las prácticas de magia, en particular, a la adivinación del futuro mediante el horóscopo o las prácticas de los sacerdotes augures o arúspices, que consistían principalmente en examinar las vísceras de las víctimas sacrificadas en los altares o en estudiar el vuelo de las aves. Frente a esa religión oficial (representada por el emperador, los dioses del Olimpo y la triada capitolina) había otra, clandestina, vinculada a prácticas de hechicería y de magia negra: conjuros amorosos, maldiciones y resurrecciones de muertos, principalmente. Estas prácticas eran muy parecidas a las posteriores de brujería en Europa o, en tiempos más actuales, a las del vudú o la santería del Caribe. En el caso de las maldiciones, solía utilizarse un muñeco de barro o cera al que se le clavaban agujas o una defixio, una tablilla de plomo con una maldición escrita; la maldición se solía echar al interior de un pozo. Por lo que se refiere a la resurrección de los muertos, en los escritos de la época se aseguraba de ella que era una práctica muy frecuente. Recitando un conjuro y vertiendo cierta poción en la boca y en las orejas del fallecido, el hechicero podía conseguir que un muerto resucitara durante cierto tiempo y que respondiera a sus preguntas u obedeciera sus órdenes. Algo similar a lo que se ha dicho en épocas más recientes de los brujos caribeños y de los muertos a los que convierten en zombis. Podemos ver ejemplos de esto en la Pharsalia de Lucano o en el Asno de Oro de Apuleyo. Otra de las facultades que otorgaba la magia negra era la de transformarse en animales nocturnos, en concreto, en unas aves similares a los murciélagos o a las lechuzas que se conocían como striges. Las brujas y los hechiceros que experimentaban esta metamorfosis (a menudo untándose por todo el cuerpo un ungüento) solían alimentarse precisamente de cadáveres, o de la sangre de bebés. De esta creencia romana derivan las leyendas medievales de las brujas y de los vampiros. En Transilvania, por ejemplo, los vampiros siguen recibiendo el nombre de strigoi, directamente procedente del de striges. Los dioses invocados para practicar la magia negra eran Plutón (Hades), Proserpina (Perséfone) y Hécate. Los tres juntos formaban la triada infernal, un reflejo en negativo de la triada capitolina, formada por Júpiter, Juno y Minerva. A pesar de que Plutón fuese el soberano de los Infiernos, la deidad más invocada para los conjuros de brujería y magia negra era Hécate. A estas divinidades infernales se les solían ofrecer animales de pelaje negro, sobre todo chivos y gatos (de ahí viene la vinculación actual de los gatos negros con la brujería). La pena más frecuente por practicar la nigromancia durante el Imperio Romano era la muerte por la hoguera, la misma que se aplicaría posteriormente a las brujas.


 

249-271 d.C. Estallido y sucesivos brotes de la peste cipriana.
259 d. C. Martirio de san Fructuoso en el anfiteatro, tras
ser condenado por el gobernador Emiliano.
260 d.C. El rey parto Sapor I derrota al emperador Valeriano.
262 d.C. Campaña contra los partos del general Odenato.
264 d.C. Francos y alamanes efectúan una incursión por
el territorio de Hispania situado al norte del río Ebro y saquean
Tarraco.
272 d.C. El emperador Aureliano derrota a las tropas de
la reina Zenobia en Emesa (Siria).
273 d.C. El mismo emperador sofoca otra rebelión en la
llamada Arabia Pétrea y hace arrasar la ciudad de Palmira.
274 d.C. Aureliano hace erigir un nuevo cinturón de
murallas en torno a Roma y otras ciudades del imperio
como Barcino (Barcelona). Por la misma época organiza
una campaña militar contra los godos al norte del Danubio;
pero no consigue recuperar la provincia perdida de
Dacia (actual Rumanía).
275 d.C. Aureliano es asesinado y sucedido por Tácito.
276 d.C. Probo se proclama emperador en Oriente y derrota
a su rival Floriano, vencedor de Tácito, tras una larga
guerra civil.
279 d.C. Una nueva incursión de francos y alamanes saquea
todas las villas de la parte norte de Hispania, respetando
las ciudades que ya están fuertemente protegidas.
280 d.C. Momento en que transcurre la acción de la novela.
282 d.C. Probo es asesinado a traición.

*Contenido original proporcionado por Dpto. de Comunicación de Espasa

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