Si te digo que lo hice

Si te digo que lo hice
de Jaime M. de los Santos

Una historia sobre el amor no sentido, no expresado, nunca vivido

«Así era. Así es. Ocupamos roles por el simple hecho de ser como somos y no por quien en verdad nos sentimos. Todo está organizado para que, cada uno, nos mantengamos fieles a lo que de nosotros se espera; a lo que, porque sí, decidieron unos hombres. Siempre hombres. Hombres con miedo al color. Que visten de oscuro para esconder sus cinturas, para ocultar sus ideas. Que borran las señales de su carne y solo dejan que, sobre el pecho, luzcan los símbolos de su fe colgando de una cadena o de un trozo de cuerda. Hombres que nos imponen ligaduras que provienen de algún lugar indefinido entre su cabeza y su hiel, allí donde arraigan la fatiga y la vergüenza, la duda y el desamor». Esta voz, llena de verdad, que habla sin tapujos, con tristeza, de la educación represora de la posguerra, pertenece a Elvira, la narradora y protagonista de esta novela, pura poesía en prosa. Que a sus muchos años se confiesa. Y se culpa. Porque, a pesar de sus deseos y sus amores, acabó formando parte de los que miran sin comprender, aterrados por convertirse en los personajes de una particular parada de «monstruos»: mujeres, homosexuales, borrachos, locos, rojos…

Si te digo que lo hice, debut de Jaime de los Santos en el arte de la escritura, es una radiografía íntima y certera de una enfermedad contagiosa, hereditaria y difícil de curar: no haber aprendido a ser querida. Ni a querer.

«Una saga familiar que es un fascinante recorrido a través de fragmentos de nuestra historia más reciente. La poderosa voz de la narradora es inolvidable», ISABEL COIXET

• Una historia femenina y feminista que se adentra en las consecuencias de la guerra civil española.

• Escrita en primera persona, narra la necesidad de casi todo de una niña, Elvira, que se hace adulta con el peso de una educación castrante y en una sociedad apagada.

• Alterna capítulos escritos en forma teatral

• Un retrato magistral de la posguerra en Madrid que enlaza con el Madrid contemporáneo visto a través de los ojos de una mujer honesta y dura como lo es Elvira.

Argumento

Elvira tiene 80 años, vive en Madrid y tiene cinco hijas cuyos nombres, curiosamente comienzan todos por la letra A. Su forma de educarlas ha sido siempre sobreprotegiéndolas, demostrándoles así su cariño a la espera de que ellas se lo devuelvan. Nadie le ha enseñado a dar cariño de otra manera ni a pedirlo. Ella nunca lo tuvo de pequeña.

La historia de amor con su marido es luz. Casi lo único bueno en su vida, marcada por tragedias familiares: la primera y la que más la marcó fue la muerte de su madre debido a un cáncer de pecho. Como consecuencia su padre, perdidamente enamorado de ella, enloqueció. No supo concebir una vida marcada sin su mujer y empieza a beber.

El recuerdo más trágico de Elvira es, siendo niña, cuando su padre le pidió que le esperara en la boca del metro y nunca volvió. Lo descubrieron días después vagando por los alrededores de Madrid. Tiempo después murió en el manicomio, siendo una persona muy distinta a la que siempre fue… él sin su mujer, no supo vivir. Su padre era la persona a la que más unida estaba. ¿Qué iba a hacer ella sin él? Nadie, ni sus hermanos -Miguel, Gabriel, Rafael-, la comprendieron nunca como su padre

La muerte más reciente es la de su hermano Gonzalo. Lo ha arreglado ella sola y lo ha velado toda la noche. Ahora es el turno del entierro, donde estará acompañada de todas sus hijas.

Elvira, como tantas mujeres de su generación, nunca fue educada en los sentimientos, así que cuando su hija Adela le dice que “ama a Virginia” ella solo saber “huir” de la situación, como ha huido de todo lo que tiene que ver con emociones. No hay que llorar, solo aguantar y reprimir. Así es ella. A veces recuerda los tiempos dorados de sus antepasados aristocráticos en Madrid y consigue evadirse de sus preocupaciones y sus temores.

¿Qué nos vamos a encontrar?

Si te digo que lo hice es una novela narrada en primera persona por Elvira – donde se alternan capítulos escritos en forma teatral- que habla de cómo ha sido su vida; desde su triste infancia tras la temprana muerte de su madre, su niñez internada en un colegio religioso junto con más niñas “olvidadas” por su familia, pasando por muchas duras etapas de post guerra, soledad, duda, incertidumbre, miedo, pero, sobre todo, muy poco amor. Ese amor que ella nunca tuvo y que nunca supo transmitir a su marido, sus hijas o a sus intimas amigas.

A lo largo de Si te digo que lo hice se puede ver un cambio en Elvira, una mujer que va aprendiendo poco a poco lo que es la vida, muchas veces a base de golpes. Como uno de ellos siente la confesión de su hija Adela hacía su compañera de la universidad, Virginia. El «mamá, quiero a Virginia», que la paraliza y la convierte en un monstruo, el que nunca quiso ser.

Pero a medida que avanza la novela, vemos su evolución. Aprende a dejar atrás todos esos sentimientos que le habían enseñado y aprende a quedarse solo con lo que de verdad le importa: su hija Adela. No se lo dirá nunca a su hija, tampoco en un inicio le mostró el monstruo que era en su interior. Solo lo acepta y quiere a su hija; quiere que sea feliz.

El que más la ayuda a abrir los ojos es su marido Claudio, ¿dónde está el problema en que la niña quiera a otra chica? Y Elvira empieza a reflexionar.

La evolución de Elvira es el reflejo de la evolución de la mentalidad de la sociedad, no solo la española, sino mundial. Hace no demasiados años tener una pareja de tu mismo sexo te convertía en «Invertidos, maricones, degenerados, violetas». Y Elvira entiende que Esa era la cruz de los que vivían en paz con su cuerpo, en guerra con todos.

Vemos importantes avances en la vida de la mujer -aunque más adelante veremos que no aceptados por todos los hombres- como fue la entrada de Clara Campoamor en la política y la aprobación del voto femenino en 1933. Elvira recuerda a su abuela y la ilusión con la que hablaba de esta mujer que cambió parte de la historia femenina en nuestro país. Muchas cosas cambiarían después, se darían pasos atrás, de gitante.

Jaime de los Santos (Madrid, 1978). Historiador del arte con una marcada sensibilidad por la belleza y apasionado con todo aquello que traspasa el alma, siempre dice que Lorca y el teatro le salvaron la vida. Ha participado en diferentes exposiciones con textos científicos y propuestas curatoriales. Colabora habitualmente en medios de comunicación (Onda Cero, Antena 3, El Confidencial…) siempre en defensa de la cultura. Es senador y exconsejero de Cultura de la Comunidad de Madrid.

*Contenido original proporcionado por la editorial Espasa

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