Las aventuras de Nagual Jaguar y Natán Balam de Carlos Gutiérrez, la única historia sobre el México prehispánico con una prosa única.

 

Carlos Gutiérrez no supo qué era eso de ser escritor hasta los dieciséis años, la edad en la que conoció a Borges, Carlos Fuentes, Rulfo, Herman Hesse o a Elena Poniatowska a través de los libros. De todos ellos, sacó una idea: el escritor es un ser culto y solitario. ¿Tanto es así? Es cierto que esta idea bohemia del escritor ha estado siempre presente en la cultura, pero, por suerte para Carlos Gutiérrez, los animales le salvaron del ostracismo. Estudió veterinaria porque siempre estuvo rodeado de ellos y, para cuando quiso escribir su primera novela de ficción sobre su México prehispánico, Las aventuras de Nagual Jaguar y Natán Balam, ya había recibido suficiente amor del reino animal como para no convertirse en un escritor, al menos, solitario.

Cuando terminó la carrera, Carlos, quien ya era considero todo un experto en nutrición canina y había dado conferencias delante de más de 800 médicos profesionales, se fue de viaje por Europa como hicieron otros grandes escritores. Carlos es un alma inquieta, lo que también le llevó a trabajar en varios y diversos trabajados, desde guía turístico hasta barman.

Al comienzo de este artículo, hemos comentado que Carlos Gutiérrez no supo qué era ser escritor hasta que leyó a algunos grandes, entre ellos, a Elena Poniatowska. Años después, él mismo pisó la casa de esta escritora mientras aprendía a hablar francés. Su profesora de francés era amiga de la ganadora del Premio Cervantes y así Carlos terminó comiendo en su casa.

Cuando Carlos echa la vista atrás, ve muchas señales que le han llevado hasta Las aventuras de Nagual Jaguar y Natán Balam. Señales que le indicaban su camino como escritor.

Nagual Jaguar es un guerrero azteca que malvive en tiempos de crisis alquilando sus servicios como matarife, espía y demás trabajos de poca monta en pleno centro de México Tenochtitlán, a veces, para gente de mucho lustre, metiéndonos así en intrigas palaciegas que son narradas por su valiente criado adolescente: Natán Balam.

Entre peleas de gladiadores, emboscadas, sacrificios, juegos apasionantes de tlachco, fiestas, juergas y orgías, nuestro protagonista junto con amigos únicos y singulares como el profesor Boca Tarasca, Brasa Vaho, el Ciego o Brazo Piedra, sortea a enemigos tan poderosos como el ministro Tacámbaro, el sanguinario asesino Otumba o el incómodo Caña Brava, tlacuilo escribidor del emperador.

Por todo ello, Las aventuras de Nagual Jaguar y Natán Balam es un no parar de aventuras y un sube y baja de emociones que dan pinceladas de la historia del imperio prehispánico más poderoso a través de una prosa única y envolvente.

Esta idea le surgió hace más de veinte años, sobre un rascacielos de México. En 2010 logró un borrador potente de Las aventuras de Nagual Jaguar y Natán Balam que ha ido retocando hasta la fecha. Lo más difícil para Carlos Gutiérrez era encontrar la voz de la narración, pues, como veremos en el texto, es muy peculiar.

Se puede afirmar, con total rotundidad, que hay muy pocas novelas que toquen el tema prehispánico y ninguna con una prosa única, especial. Carlos Gutiérrez quería lograr a través del lenguaje una historia potente, acompañada con una muy buena y minuciosa ambientación.

Las aventuras de Nagual Jaguar y Natán Balam será una saga de historias que se irán publicado a lo largo de los próximos 8-10 años. Actualmente se encuentran en la plataforma de Amazon tanto en papel como en digital.

 

Por Eva Fraile.
@reinalectora

Las aventuras de Nagual Jaguar y Natán Balam: El despertar de la serpiente emplumada
de Carlos Alberto Gutiérrez Vázquez

Sinopsis:
“Le decían Nagual Jaguar, y nos conocimos en el mercado de Tlatelolco… No era el más justo ni el más legal, sin embargo, era bravo y entrón”. Así empieza Las aventuras de Nagual Jaguar y Natán Balam. Un guerrero azteca que malvive en tiempos de crisis alquilando sus servicios como matarife, espía y demás trabajos de poca monta en pleno centro de México Tenochtitlán; a veces para gente de mucho lustre, metiéndonos así en intrigas palaciegas que son narradas por su valiente criado adolescente: Natán Balam. Entre peleas de gladiadores, emboscadas, sacrificios, juegos apasionantes de tlachco, fiestas, juergas y orgías, nuestro protagonista junto con amigos únicos y singulares como el profesor Boca Tarasca, Brasa Vaho, el Ciego o Brazo Piedra, sortea a enemigos tan poderosos como el ministro Tacámbaro, el sanguinario asesino Otumba o el incómodo Caña Brava, tlacuilo escribidor del emperador. Un no parar de aventuras y un sube y baja de emociones que dan pinceladas de la historia del imperio prehispánico más poderoso a través de una prosa única y envolvente.

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