Las cartas de Esther
de Cécile Pivot

Publicación: 14 octubre 2021
Editorial: Contraluz
Páginas: 320
ISBN: 978-8418945021
Traductor: M. Dolores Torres París

Biografía del autor

Cécile Pivot es periodista. «Comme d’habitude» es su primer relato, seguido de «Lire!», un ensayo a cuatro manos. «Battements de coeur», su primera novela publicada por Calmann-Lévy en 2010, obtuvo el aplauso de la crítica.

Sinopsis

Una novela sobre el poder de las cartas para transformar vidas «El taller era su bote salvavidas. Iba a salvarlos de la incomprensión, de un duelo no resuelto, de una vida en punto muerto, de un amor en peligro. Cuando me di cuenta, era demasiado tarde, ya estaba inmersa en la intimidad y la historia de cada uno de ellos.» En memoria de su padre, Esther, una librera del norte de Francia, abre un taller de escritura epistolar. Sus cinco alumnos forman un grupo heterogéneo: una anciana aislada, una pareja que se enfrenta a una severa depresión posparto, un hombre de negocios que busca dar sentido a su vida y un adolescente perdido. A través de sus cartas se tejen lazos, se abren los corazones. El ejercicio literario se transforma poco a poco en una lección de vida de la que todos los participantes saldrán transformados. Novela iniciática, impregnada de ternura y humanidad, «Las cartas de Esther» es una oda al poder de las palabras.

Nota de prensa

Cécile Pivot apuesta en su última novela por el poder de las cartas para transformar vidas

 

  • En Las cartas de Esther, el ejercicio literario propuesto en un taller de escritura epistolar se convierte en una lección de vida para los participantes y también para la organizadora, Esther
  • La historia narrada por los personajes permite reflexionar acerca de la importancia de detenerse para analizar el entorno y aprender más sobre cuestiones actuales como la depresión posparto, el duelo fraternal en la adolescencia o la causa animal

 

Madrid, 14 de octubre de 2021.- Una anciana aislada, una pareja que se enfrenta a una severa depresión posparto, un hombre de negocios que busca dar sentido a su vida y un adolescente perdido. Este es el variado grupo de participantes del taller de escritura epistolar que conforma la trama de Las cartas de Esther, la nueva novela de la periodista francesa Cécile Pivot, que sale hoy a la venta.

“El taller era su salvavidas. Iba a salvarlos de la incomprensión, de un duelo no resuelto, de una vida en punto muerto, de un amor en peligro. Cuando me di cuenta, ya era tarde, estaba inmersa en la intimidad y la historia de cada uno de ellos. Pero, al fin y al cabo, ¿el taller no era para mí también una tabla de salvación a la que agarrarme a raíz de la muerte de mi padre?”, se pregunta al inicio del libro Esther, la organizadora del taller, quien no era consciente de la trascendencia que tomarían las cartas en la vida de todos sus alumnos. Ello se debe a que, tal y como señala Pivot, “los protagonistas acaban haciéndose las preguntas adecuadas, aunque eso no suponga tener las respuestas”.

Tras Battements au cœur, libro que obtuvo el aplauso de la crítica —y en el que ya aparece una pincelada de la carta como elemento narrativo—, Las cartas de Esther es la segunda obra de ficción de la francesa, quien ha escrito dos ensayos: Lire!, junto a su padre, Bernard Pivot, y Le Papotin, escrito con Driss el Kesri. En esta ocasión, las relaciones epistolares son el tema central de la obra ya que, en palabras de la escritora, las cartas permiten crear un vínculo especial entre los protagonistas porque en su correspondencia se abren, exteriorizan sus sentimientos y disfrutan escribiendo. “Escribir a mano —añade la autora— requiere pensar bien las palabras, concentrarse más, porque no puedes ir tachando cosas, no hay copia y pega, ni tecla ‘suprimir’, como en el ordenador”.

Las relaciones epistolares no solo son un recurso que permite estructurar la novela en torno a la carta, sino que también suponen un pretexto para abordar temas actuales, de interés público y que afectan a todas las edades, como son la depresión posparto en una pareja de 40 años, un asunto del que no se habla mucho aún; el duelo, pero el duelo visto a través de un chico de 20 años que ha perdido a su hermano y no sabe cómo relacionarse con sus padres y superar su culpabilidad; la soledad, gracias a la historia de Jean, un hombre maduro de negocios que lo ha dejado todo por su vida profesional; y la causa animal, a través de los ojos de la luchadora Jeanne, la mayor del grupo, de 70 años.

 

Historias inolvidables

Contraluz es el nuevo sello generalista dedicado a la literatura y la no ficción para el gran público que nace en el seno del Grupo Anaya con el propósito de ofrecer a cada lector una historia única a través de una temática variada y atractiva y con la aspiración de ocupar un lugar destacado en las mesas de novedades de los puntos de venta de todo el país.

Este nuevo proyecto de narrativa contemporánea plantea una propuesta plural de géneros y autores de diferentes partes del mundo, si bien nace con la vocación de dar un especial protagonismo a las firmas de habla hispana.

“Cada lector es único y encuentra en distintas historias la suya propia; la que le permite divertirse, reír, llorar o enamorarse de la mano de los protagonistas. Desde Contraluz estamos convencidos de que hay una historia inolvidable para cada lector y nuestro objetivo es que estas lleguen a sus manos”, explica Fernando Paz, director del área de Narrativa de Grupo Anaya.

Tras la novela de Inma Chacón (Los silencios de Hugo, 7 de octubre), Contraluz tiene previsto lanzar en las próximas semanas nuevas novelas con las que sorprender a los lectores. Están así previstas El nombre de los tontos está escrito en todas partes (21 de octubre), de Pablo Carbonell; Archipiélago (28 de octubre), de Nina Melero; Desmadre (4 de noviembre), de Pamela Rodríguez; y Boda a prueba (11 de noviembre), de Annette Christie.

Cécile Pivot
sobre Las cartas de Esther

Cuando era joven, me encantaba escribir cartas a mis amigos durante las vacaciones. Vengo de una familia en la que era complicado expresar mis sentimientos, así que, a menudo, también escribía para decir lo que quería decir cuando las cosas no iban bien, cuando estaba triste o enfadada.

Escribir a mano requiere pensar bien las palabras, concentrarse más, porque no puedes ir tachando cosas, no hay copia y pega, ni tecla «suprimir», como en el ordenador. Además, hay una ventaja fundamental: se da tiempo al tiempo. El proceso epistolar es un poco largo. Tienes que encontrar un sobre, un sello, enviar la carta por correo… Es una especie de pequeño ritual. Y luego esperas la respuesta. Un tiempo que ya no controlamos.

En el caso de Las cartas de Esther, los protagonistas acaban haciéndose las preguntas adecuadas, aunque eso no suponga tener las respuestas.

Juliette y Nicolás afrontan como pareja la depresión posparto, un asunto del que no se habla mucho aún.

También se trata el duelo con Samuel, un joven que ha perdido a su hermano mayor y no sabe cómo relacionarse con sus padres y superar su culpabilidad. Asimismo, se habla de la soledad gracias a la historia de Jean, un hombre de negocios que lo ha dejado todo por su vida profesional, y se explica la importancia de la causa animal a través de los ojos de la luchadora Jeanne.

Las cartas crean un vínculo especial entre los protagonistas, que hasta entrar en el taller no se conocían, porque en su correspondencia se abren, exteriorizan sus sentimientos y disfrutan escribiendo. Gracias al ejercicio propuesto por la librera Esther, las cartas acaban transformando sus vidas.

Si mis personajes no se hubieran abierto y hubieran querido decirse banalidades, habría bastado con que se enviaran mensajes de texto. La forma de comunicarnos, por correo electrónico, por teléfono, por carta o por SMS, cambia nuestra forma de pensar y de decir las cosas.

Con las redes sociales hemos perdido y ganado mucho. Ahorramos tiempo, ampliamos nuestro
círculo de conocidos –ojo: «conocidos», que no amigos-, podemos interesarnos por temas que antes desconocíamos por completo, escuchar podcasts, recaudar dinero para causas importantes, firmar peticiones online… Todo esto es genial, pero también conducen a un abuso del lenguaje odiando desde la distancia, a un narcisismo angustioso posando sin parar para la cámara, a una forma un poco sesgada de ver las cosas (por ejemplo, la gente en los museos hace fotos de las obras antes incluso de mirarlas) y, por último, a unas relaciones que suelen ser superficiales entre las personas.

*Contenido original proporcionado por la editorial Contraluz

Críticas

«El libro seduce por su sencillez y su humanidad». Marie France

«Unos personajes conmovedores y una construcción epistolar eficacísima en una novela que nos hace sentirnos bien. Es poco común». Notre Temps

«Una novela original y una exploración de los aspectos más sensibles y optimistas del alma humana».«Una pequeña joya». La Provence

«Un libro tierno y delicado sobre la vida, que nos arriesgamos a dejar de lado, y sobre la incomunicación contra la que podemos luchar siempre que aceptemos desnudarnos». Femme Actuelle

«Las palabras salvadoras de Cécile Pivot trazan los caminos hacia el bienestar. Revitalizante». L’Express

Enlaces de compra

eBook

Papel

Descubre las últimas Novedades Editoriales haciendo clic en la imagen

Artículo anteriorLa saga de novelas La Fundación de Isaac Asimov
Artículo siguienteLos 5 pronósticos de Mortadelo y Filemón sobre el cambio climático