El pasado 22 de febrero tuvimos la oportunidad de charlar con María Oruña tras la publicación de su último libro Un lugar a donde ir.

Con una naturalidad que nos fascinó desde el principio del encuentro la autora nos hizo una introducción de su novela, contándonos que no es una novela hiperrealista pero eso no quita para que la historia que ocurre en Un lugar a donde ir no pueda suceder, todos los hechos, los procedimientos, la metodología forense… están contrastados.

“Yo lo que quiero plantear igual que como hice con Puerto escondido pero aquí de otra manera […] es un juego de inteligencia, un juego de entretenimiento y además un juego reflexivo que va implícito en el propio título de la novela”

En esta novela todos los personajes buscan una dirección,un lugar al que ir y algunos no se dan cuenta de que lo buscan…

“Todos necesitamos un motivo para levantarnos por la mañana y hacerlo con una sonrisa y no cabreados con el mundo”

La escritora también quiere mostrar que ocurre cuando no tienes un lugar a donde ir,  o porque senderos puedes terminar. Esa curiosidad de la autora también le llevó a salpimentar la historia de datos históricos y forenses que están un poco abandonadas en los medios y en la cultura, y hay una firme denuncia de la pobre financiación que tienen los investigadores, los historiadores, los geólogos etc…

Hablamos de la dedicatoria del libro, que es una dedicatoria a todos los Juan Salvador Gaviota perdidos por el mundo, la fábula de Richard Bach. (Fábula Jonathan Livingston Seagull, una gaviota y su aprendizaje sobre la vida y el volar, y una homilía sobre el camino personal de superación.) Un homenaje a aquellas personas que se salen de lo “normal” y sacrifica su zona de confort o roles por buscar otras cosas en beneficio común, pero siempre intentan ir en contra de la corriente.

“Cuando recibí la novela impresa me puse a leerla y vi que me enganchaba, y dije buen trabajo, y eso que yo sabía lo que pasaba”

La intención de la autora en este nuevo libro era que no se supiese hasta el final quien era el asesino, y te confirmamos que lo ha conseguido, alejándose del típico asesino en serie y evolucionando respecto a su novela anterior.

Para crear este magnífico libro la autora dedico más de cinco meses a la documentación buscando datos y curiosidades históricas, compró muchos libros y visitó muchas bibliotecas.

“Y a base de muchas horas de buscar es cuando encuentras cosas que creo que pueden ser un latigazo en el cerebro de alguien cuando lo son para mi”

Nos confiesa que la labor de documentación es muy divertida para ella, ya que ella no sabe qué historia tiene, cuando empieza a escribir tiene un tema, investiga sobre ese tema y ya va encontrando la historia. La autora sabía que quería tratar el tema de las cuevas, la arqueología y las historias y curiosidades que le encajaban en la historia las ha incluido.

Todo lo rescata de personas reales, de sus experiencias, de lo que dicen o simplemente de como hablan y construye personajes “de carne” que salen de las páginas.

Tuvo que contactar con arqueólogos, quedar con ellos porque nos cuenta que la relación personal con ellos puede darte detalles o incluso una palabra para perfilar al personaje y ha tenido la suerte de conocer a gente maravillosa que le ha ayudado y están incluidos, por supuesto, en los agradecimientos. La autora cuando contacta con alguien tiene muy claro que es lo que quiere saber, no llama al tuntún para ver si alguien le ayuda a crear una historia, tiene ya todo hecho y quiere saber si lo que quiere contar es posible, acercar la realidad a esa barbaridad que se le ha ocurrido.

María Oruña es una persona muy organizada y cuando se pone a escribir ya sabe lo que quiere contar, pero cuando está en ese proceso surgen dudas, que quizás se vean reflejadas en una línea pero llevan horas de documentación.
Tres temáticas que la autora tenía claras que quería contar es en sus libros son… las historias que le contaba su abuela, el tema de las cuevas y una tercera de la que no nos pudo hablar… No sabía lo que iba a contar y a la hora de investigar descubrió que había una trama muy potente con la que construir algo bueno. Este libro igual que Puerto escondido es autoconclusivo, los casos están cerrados y se puede leer sin haber leído el anterior.

“Tenéis que saber que yo cuando escribo el último párrafo… sonrió”

Lo único que tienen en común Puerto escondido y Un lugar a donde ir es personajes, el detalle de la música y las citas… una trama muy diferente, el intimismo de su novela anterior desaparece para darle más velocidad a su nueva obra.

“La calidad de un escritor se tiene que demostrar, manteniendo una línea de estilo, sabiendo jugar con la técnica y sabiendo cambiar de registro si la trama lo pide”

Le preguntamos que de dónde saca ese amor por la historia, siendo abogada. María nos confiesa que de pequeña siempre quiso ser corresponsal de guerra, pero a ella siempre le ha llamado la atención la historia, los misterios y se considera una persona muy fantasiosa y lo que quiere con sus libros, sin mayores pretensiones, el poder acompañar a los lectores el tiempo que dediquen al leer el libro y recibir ese feedback para saber que les ha gustado o que se han sentido identificado con algo.

Hablamos de que muchos lectores están “googleando” detalles que se encuentran en la novela, como por ejemplo El sótano de las golondrinas, eso a la autora le ilusiona y eso es lo que quiere transmitir en esta obra.

La autora nos confiesa que elige la forma de matar a un personaje antes de saber a qué personaje va a matar, y para ello se documenta muchísimo para saber si es posible y aportad veracidad.

Hablamos del personaje de Valentina Redondo, de sus inseguridades, de que ella no sabe lo que le aprecian fuera, no es consciente de algo maravilloso que es como mira la gente, la fuerza y el carisma de las personas. Ella no se da cuenta de la imagen que tiene la gente de ella.

Destacamos el buen humor de la autora y que se refleja en su novela, que ella utiliza en parte como recurso literario, pero también porque María se toma la vida como mucho humor, como una forma que tiene para sobrevivir en este mundo.

“Cuando escribo una escena en la que suena una canción, la he escrito escuchando esa canción, creo que ese tono y esa musicalidad va impresa y es necesaria para que haya ese duende”

María Oruña nos confiesa que le gusta mucho leer biografías, le suscita mucha curiosidad saber qué hace la gente con su tiempo. Le interesa la gente valiente, de raza, la gente que aprieta la vida.

“El hecho de poder suscitar curiosidad a un lector, me parece una pasada”

La autora plantea el libro como un juego para el lector, siempre piensa en el lector a la hora de escribir, cuando el texto ya está terminado siempre va añadiendo, quitando o aderezando la historia con nuevos detalles.

Hablamos del nombre de la protagonista, que ya ha sido explicado. Nos comentó que es un guiño a Dolores Redondo, escritora a la que admira mucho. Es un guiño personal, ya que cuando ella estaba empezando a escribir no pensaba que la iba a leer mucha gente. Tras ver a Dolores Redondo en una entrevista de televisión le gustó, se compró su libro y tras leerlo contactó con ella por twitter y Dolores le animo a seguir escribiendo, a que no se desanimara. Y se quedó con su ejemplo, alguien que sin padrino ha conseguido un gran éxito, algo que anima a la autora a seguir escribiendo y luchar por su sueño.

Hablamos de la evolución como escritora que se ha producido en esta última novela y como ha arriesgado ya que podía haber seguido con la fórmula de Puerto escondido que ha funcionado también, pero quería evolucionar y aportar algo más al lector.
Algo que le costó mucho en escribir fue el personaje de la forense, sus vínculos y no contar al lector más de lo que debería saber para disfrutar de la historia. Un lugar a donde ir no es una segunda parte, es un libro que se puede leer independientemente.

En su proceso de escritura, escribe por separado las tramas y finalmente teje todas las historias. Eso no quita que luego pueda incluir detalles para que encaje perfecto.

Esta Viguesa es una persona muy positiva, alegre y que nos cautivó con su desparpajo y simpatía. Le gusta perderse en las librerías y dejarse asesorar por ese librero, sin fijarse en el autor del libro y descubrir ese pequeño tesoro que se ha llevado a casa.

 

Queremos dar las gracias a la Ediciones Destino @EdDestino y a Alba Fité @albafite por invitarnos a disfrutar de este encuentro.

 

Disfruta de la banda sonora de Un lugar a donde ir a través de esta playlist https://open.spotify.com/user/11180041569/playlist/3nd07L2RWonY5lnGhAk4eU

 

 

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Autor: María Oruña
Editorial: Destino @EdDestino
Publicado: 2017 (21 de febrero de 2017)
Páginas: 520
ISBN: 978-8423351855

 

 

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Eduardo H. Visquert
Avido lector desde la mas tierna infancia, mis pocos y raros momentos de relax los paso entre las paginas de #algunoslibrosbuenos