B. S. Pérez, autor de «El silencio del fraile»: «Jumilla tiene una gran riqueza histórica, arqueológica y también mágica».

Asegura que no hay fuente de inspiración que se pueda comparar con los cuentos evocados a la luz de una lumbre, y se muestra muy orgulloso de sus raíces y de la parte de él y de su tierra que ha quedado reflejada en su primera novela. Seguramente por eso a B. S. Pérez le ha quedado una obra tan personal y que tantos lectores están alabando por su capacidad para enganchar. Su punto de partida es, desde luego, muy impactante.

 

 

La primera pregunta es muy sencilla: ¿de qué trata El silencio del fraile?

El silencio del fraile comienza con un sacerdote crucificado en su propia iglesia mientras se celebraba la misa un 31 de octubre de 1980. Unos meses antes, un importante hallazgo arqueológico y la descomposición del cuerpo de un fraile que llevaba incorrupto 200 años se sumarán a la investigación policial. Nada encaja, cualquiera puede ser el culpable, el tiempo corre y las muertes no darán un respiro al inspector Salazar y al sargento Molina. Las cartas que el asesino va dejando en cada una de las muertes pondrán a prueba su astucia. De sus superiores solo obtendrán una advertencia: hay puertas que es mejor no abrir.

 

Tu historia arranca con unos arqueólogos encontrando un extraño monolito, ¿eres aficionado a la historia, la arqueología?

Siempre me ha gustado la arqueología, sí, y más si es en mi tierra. El descubrimiento del cipo funerario en Coimbra fue un hito importante en la historia de Jumilla y no podía faltar en esta novela. En cuanto a la historia, nunca ha sido una de mis asignaturas favoritas (y tengo que decir, que Lengua y Literatura tampoco… Curioso, pero cierto), sin embargo hay una «modalidad» de historia que me encanta: la de «mesa camilla». Siempre recordaré esas mañanas en el campo, quemándome los pies en la lumbre al tiempo que observaba el frío y el aire a través de la ventana. Junto a mí, mi padre, mi tío y mi abuelo paterno recordaban tiempos pasados mientras yo escuchaba con atenta admiración. Historias como las que me contaba mi abuela materna, al refugio de la mesa camilla en otro de esos días de invierno en los que no apetece salir del calor del brasero de picón. Aprendía a la par que disfrutaba de una Jumilla décadas atrás.

¿De qué ámbito de tu vida sacas más ideas inspiradoras para escribir?

Siendo escritor de novela negra…, ¡gracias a Dios, no salen de mi día a día! Aunque, por desgracia, las noticias y el ser humano cada vez me sorprenden más. Lo que sí hago, cuando me decido a escribir un relato o una novela, es pensar la mayor parte del tiempo en ello. Si los peques me dejan un rato de desconexión en el sofá, aprovecho, si consigo no dormirme en cuanto apoyo la cabeza en la almohada, también; y mi sitio más inspirador: la ducha. Tengo a mi mujer siempre enfadada por el tiempo que permanezco en la ducha, ¡pero es que estoy creando una historia! Es curioso, pero las mejores ideas siempre me han venido en la ducha, hasta el punto de tener que cerrar el agua, sacar un brazo para coger el móvil y grabarme un audio con esa idea magnífica que acaba de caer sobre mí junto con el agua.

 

El silencio del fraile nos recuerda un poco a las novelas de Dan Brown, ¿crees que darían para protagonizar también una saga cinematográfica?

Claro que sí, es más, me encantaría; la novela lo merece. La ciudad, el entorno, así como la propia historia y, por supuesto, los asesinatos y los lugares donde estos suceden creo que harían las delicias de cualquier director de cine. Desde el monasterio de Santa Ana, con sus muchos secretos, la biblioteca donde descansan incunables cuidadosamente guardados hasta el museo (hoy día en la Plaza de Arriba), que alberga el cipo funerario de los jinetes íberos, sin olvidar la belleza de las iglesias, como la de Santiago, y, cómo no, el ritmo de la novela, que ofrecerían una producción visual muy atractiva. Muchos lectores ya me lo han comentado.

Directores de cine…: ¡llamadme!

 

Cada vez sois más los autores que os decidís a ambientar vuestras novelas en vuestras localidades de origen, poniendo en el mapa lugares que la gente quizá no conoce y que esconden auténticas maravillas. Cuéntanos qué tiene Jumilla que deberíamos conocer.

Jumilla tiene una riqueza histórica, arqueológica, y mágica también, que no me cansaré de admirar. Se encuentra vigilada por el monasterio de Santa Ana al sur y por el castillo al norte, rodeada de sierras y llena de historia. No es de extrañar que National Geographic la haya elegido como la mejor ciudad del mundo para disfrutar de la Semana Santa, declarada de interés turístico internacional. Cuando andas por las calles de su casco antiguo, se puede percibir su historia, su magia.

Iglesias, bodegas, edificios históricos, como el teatro o el Palacio del Concejo, forman un conjunto que merece la pena descubrir, y sería un inmenso honor que los lectores eligieran Jumilla como su próximo destino tras leer El silencio del fraile.

 

¿Cómo fue el trabajo de documentación para escribir El silencio del fraile? ¿Mucho trabajo a pie de calle?

El silencio del fraile nació en pleno confinamiento, así que el trabajo de documentación tuve que focalizarlo en internet. Aun así, adquirí libros de historia de Murcia, como el de Murcia, crimen y castigo, del Taller de Historia del Archivo General de Murcia, o Entre fronteras: Jumilla en la Edad Media, entre otros. Pero donde más información adquirí fue, como decía antes, en las sesiones de historia al calor de un fuego. Mi padre, que supo que estaba escribiendo un libro tras leer los primeros capítulos sin saber que era mío (para poder tener una crítica objetiva), me ayudó bastante con curiosidades de Jumilla en los años 80 difíciles de encontrar en internet o en algún documento. Esos pequeños detalles han hecho que lectores se dirijan a mí para decirme: «Has conseguido traer recuerdos a mí que creía olvidados. Gracias por cuidar hasta el más mínimo detalle».

Dices que tu libro es una realidad ficcionada, pero hay partes que dan un poco de miedo. ¿Qué parte de realidad hay en El silencio del fraile?

Es uno de sus puntos fuertes. Los lugares, las fechas, el monolito, el fraile incorrupto y varios acontecimientos históricos como el accidente del autobús que venía de Adra, el cierre de la cárcel de Murcia, ¡incluso un partido Atlético de Madrid contra la Real Sociedad!, son o fueron realidad. No podría enumerarlos todos, pero el lector que tenga edad para recordar esos años 80 y que además sea de la zona podrá evocar aquellos años e «introducirse» en la novela ayudado por esos recuerdos.

 

¿Tienes alguna manía particular a la hora de escribir?

No diría que se trate de una manía…; más bien, sigo un protocolo que me ayuda a concentrarme, a «sumergirme» en la historia. Desde la hora, que suele ser cuando todos se van a la cama, hasta el entorno. No sé explicar muy bien el porqué, pero me concentro más cuando estoy rodeado de libros; quizá sea el olor avainillado de la lignina.

Tengo una librería, mi humilde biblioteca, junto a una mesa de escritorio llena de folios repletos de flechas y tachones, bolígrafos de diferentes colores, varias libretas abiertas y todo ese descontrol organizado bajo un silencio total.

Cuando escribo, me gusta oír solo el teclado de mi portátil. Activo el «no molestar», apago el teléfono y pongo la pantalla completa para no ver ni la hora, y… a escribir mientras el sueño lo permita.

 

¿Qué te gustaría que el público dijera sobre tu obra?

Sinceramente, lo que ya se está diciendo, y todavía no me acostumbro a las buenas críticas. Ya cuando recibía las primeras de mis «lectores beta» y posteriormente de mi correctora, me sorprendían, pero sigo sin asimilarlas.

Todos coinciden en la capacidad que tiene la novela de atraparte, y una vez que te atrapa, las hojas avanzan a un ritmo frenético hasta dejarte exhausto en la última frase, con ganas de seguir leyendo.

Me encanta volver loco a lector con giros inesperados, pistas falsas o personajes misteriosos. Me divierte muchísimo mientras escribo, y, por lo que me dicen, lo he conseguido en esta novela, hasta la última frase (mi favorita).

¿En el catálogo de qué gran editorial crees que encajaría El silencio del fraile?

La verdad es que no busco una en particular. Sí que es cierto que me fijo en aquellas que publican libros con los que yo me identifico como son los de César Pérez Gellida, Dan Brown, Eva García Sáenz de Urturi…, y suelen ser de los sellos Penguin Random House o Planeta… No es que quiera entrar por la puerta grande, porque publicar con SUMA o Destino, editoriales de estos sellos, o Salamandra Black, para mí ya sería como ganar el premio que El silencio del fraile se merece.

Por Eva Fraile, de La Reina Lectora
@reinalectora

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Eva Fraile
Agente literario, agente de derechos internacionales, asesora editorial, experta en posicionamiento de escritores y redactora en distintos medios de comunicación. Prensa en Academia del Cine. Editora de la web La Reina Lectora. Escritora de Proyecto Crysser. Olvido.