Eduardo Díez, autor de «Día de gracia»: «Procuro alejarme todo lo posible de las novelas que escribo».

Escribir es, en palabras de Eduardo Díez (Madrid, 1984), «una forma de soltar, construir algo en base a aquello que no te gusta o incluso que te obsesiona». Esto significa que, por mucho que uno intente ser impermeable a lo que plasma en un papel, al final acabamos escribiendo en base a lo que llevamos dentro. Esta es una interesante reflexión para comprender la obra de este autor madrileño y, sobre todo, a sus personajes. Algunos, como una tal Señorita, sin duda están llamados a dejar una huella importante en el lector.

 

Empezamos con una pregunta personal: ¿en qué dirías que ha cambiado tu vida desde que escribes?

Depende de si te refieres al hecho en sí de escribir o a publicar como autor independiente. En el primer caso, te diría que no mucho, porque llevo escribiendo media vida. En ese sentido, es una vía de crecimiento. Hay novelas que suponen un verdadero rito de paso, no eres la misma persona cuando la comienzas que cuando la terminas. Descubres aspectos de los personajes que, aunque no sean los tuyos propios, puedes encontrar ciertas similitudes e incluso dar con algo que te ayude en tu vida. La escritura ayuda a ordenar y dar salida a muchas cosas.

Si hablamos del mundo indie, la cosa tira más por el aspecto profesional. Te fijas en lo que funciona, en lo que no… Los ojos se ajustan a un ámbito más mercantilista. Ahora bien, eso no le quita autenticidad a lo primero que he dicho, ¿eh? Eso se ha hecho de toda la vida. Mira Lope de Vega, por ejemplo. Era tremendamente prolífico, y muchas de sus comedias reflejaban la sociedad de entonces. Lástima que no me parezca a él ni en el bigote…

¿Por qué el dolor como tema central de Día de gracia?

No fue un tema que escogiese de primeras, sino que fue surgiendo a medida que la historia iba adquiriendo consistencia. Mira, yo procuro alejarme todo lo posible de las novelas que escribo. Es más, pongo verdadero empeño en que los personajes sean lo más opuesto a mí para, precisamente, ver el mundo desde otro punto de vista y así vivir otras vidas. ¿Sabes a qué ayuda mucho eso? A no juzgar a la gente. Escribir te permite comprender las razones que llevan a los personajes a hacer lo que hacen, y eso es perfectamente aplicable a la vida. Pero al final uno escribe lo que lleva dentro, es inevitable. Supongo que estoy en una etapa vital de muchas transformaciones, lo cual implica desprenderse de cosas e, incluso, perderlas para siempre. No digo que esta novela sea el reflejo de nada, pero, como te he dicho antes, escribir es una forma de soltar, de construir algo en base a aquello que no te gusta o incluso que te obsesiona. La crisis de los cuarenta, supongo. Sea como sea, este libro me ha aportado sosiego en ese sentido.

¿Por qué elegiste Cantabria para ambientar Día de gracia?

En primer lugar, porque Miguel es de allí, y quería que la serie concluyera en su tierruca. Elegí Cantabria porque me enamoré de ella cuando fui por primera vez. Fue a finales de 2019. Allí conocí gente increíble y trabé buena amistad con un chico de Castro Urdiales. Nunca hemos perdido el contacto, y gracias a eso pude volver hace un año para preparar Día de gracia. Sin su novia y él, nunca habría podido escribir la novela. Cantabria es un lugar increíble, y su gente, más aún. Ojalá pueda volver pronto.

A mí Señorita me parece muy especial, pero ¿cuál de tus personajes crees que va a llegar más al lector?

Precisamente el que acabas de decir. La gente conecta mucho con Señorita. Algunos se quedan con su humor y otros, con la ternura que despierta. Creo que es un personaje muy redondo, sobre todo porque no pienso en lo que dice cuando escribo sus diálogos. Simplemente, la dejo hablar. Te confieso que ha habido veces en que yo mismo me reía al leer los capítulos.

¿Qué esperas de tu participación en el Premio Literario de Amazon?

Llegar a más lectores. El premio es como un amplificador, porque la visibilidad que te proporciona es inmensa. ¿Que luego hay suerte y entro a la siguiente fase? Maravilloso. ¿Que termino ganando? Pues me harían padre, no te lo voy a negar. Pero no está en mi mano, y por eso procuro centrarme en otro tipo de cosas. Sea como sea, el Premio va cobrando más importancia cada año que pasa, y eso es sinónimo de prestigio. Pero sobre todo es una gran oportunidad para ofrecer tu trabajo a más gente. Y te digo una cosa, hay auténticos fans que tienen hasta grupos de Facebook para comentar las novelas participantes.

¿Qué parte de tu libro crees que es más potente? ¿Con qué dirías que se va a sorprender más el lector?

No sé si es una cuestión de potencia. El libro tiene intriga y mucha acción, eso sí. Hay gente que me ha resaltado más una parte, otros que han escogido otra distinta… La novela tiene muchas capas. Incluso cuenta con una historia de amor. Creo que todo está en manos de los lectores y su sensibilidad. Yo solo espero que la lectura les resulte agradable y que pasen un buen rato.

¿Qué puedes contarnos sobre el Bucéfalo de Día de gracia?

Uy, Bucéfalo… (sonrisa malvada).

¿Cuál es el último libro que has leído, Eduardo?

Acabo de terminar Persecución, de Toni Sala (editorial Trotalibros). Es tremenda en todos los sentidos. Ahora estoy con El mensaje de Pandora, de Javier Sierra.

¿Hay algún género que no te guste nada como lector?

Hay géneros que me interesan más y otros menos, pero hasta ahí. Las distopías me ponen nervioso, por ejemplo.

Si tuvieras que pasar la tarde en un sitio para inspirarte para una novela, ¿qué lugar elegirías?

Yo creo que la clave no está en el sitio, sino en observar lo que te rodea. El personaje de Señorita nació de una anciana vestida de negro que dibujaba en la plaza de los Chisperos, en Madrid, que es un sitio de paso en donde nunca pensarías que se puede sacar nada para introducirlo en una novela. Pues, fíjate tú, de ahí salió uno de los personajes más importantes de esta serie. Y lo más grande es que eso fue hace muchos años. De hecho, yo era un niño por entonces. Pero la imagen se me quedó grabada. Era una mujer que dibujaba muy bien y que, sin embargo, era tremendamente gruñona.

Si tengo que nombrar un sitio, te diría que el mirador que hay junto a la playa de los Locos, en Suances. Las puestas de sol allí son incomparables. Y si es con amigos, más todavía.

Por Eva Fraile, de La Reina Lectora
@reinalectora

Trilogía Miguel Lifante

Tal como eres
de Eduardo Díez

Una foto.
Una canción.
Una puñalada.
Ciento quince piercings.
Una de estas piezas da sentido a todas las demás.

La mala flor
de Eduardo Díez

¿Qué harías si tu vida se convirtiera en un thriller? El abogado Miguel Lifante recibe el encargo de defender al presunto asesino de una novia el día de su boda. No lo tiene fácil. Todas las pruebas apuntan a que fue ese hombre quien cometió el crimen, aunque jura que le han tendido una trampa.

Pero el verdadero objetivo de Miguel es otro. Ha regresado a Madrid en busca de la única persona que puede ayudarle a esclarecer el asesinato de su mejor amigo cinco años atrás. Alguien que lidera y rige con mano de hierro una sociedad oscura de la que muy pocos conocen su existencia.

Ayudado por un peculiar inspector de policía, deberá enfrentarse a su pasado, presente y futuro mientras las circunstancias confluyen en una riada de mentiras, muerte y una despiadada venganza en la que está más involucrado de lo que piensa.

Día de gracia
de Eduardo Díez

La abogada Iratxe Artiagabeitia ha aparecido asesinada en un parque de Santander. Todo indica que se trata de un crimen pasional, ya que Eneko, su marido, se ha entregado a la policía.

Pero Miguel Lifante tiene serias dudas al respecto. Días antes de su asesinato, Iratxe le confesó temer por su vida debido al caso en el que estaba trabajando. Y conoce de sobra a Eneko como para saber que no ha sido él.

Convencido de que tras el crimen se esconde un entramado mucho mayor, Miguel inicia una búsqueda que le obligará a escarbar en lo más miserable de la condición humana y descender a las sombras de su pasado para demostrar que la verdad no siempre está en lo evidente. Una verdad que le llevará a enfrentarse cara a cara con el origen de todo su dolor.

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Eva Fraile
Agente literario, agente de derechos internacionales, asesora editorial, experta en posicionamiento de escritores y redactora en distintos medios de comunicación. Prensa en Academia del Cine. Editora de la web La Reina Lectora. Escritora de Proyecto Crysser. Olvido.