Rocío Jurado y Raphael bajo la lupa de Marina Bernal.
Por Carmen Moreno.

 

Si hacemos un repaso por la anatomía de la genealogía de quienes escriben, nos daremos cuenta que el 70%, si no más, son periodistas. No es diferente el caso de Marina Bernal, a la que últimamente podemos ver habitualmente en el programa de Telecinco, Viva la vida.

Marina Bernal, sevillana de nacimiento es chipionera de vocación y de amor, así que no le quedaba más remedio que escribir el libro Canta, Rocío, canta. Un homenaje a la memoria de la gaditana más universal, mostrándonos su perfil humano y, cómo no, el de la gran diva de la música que fue. Un regalo para quienes, como la que aquí firma, somos admiradores de la Más Grande.

Dice Marina que aprendió a ser periodista junto a la Jurado, así que no le costó demasiado ponerse las botas de senderista profesional para recorrer el camino que trazó la figura de la mujer y la artista.

Un libro acompañado de más de ciento cincuenta fotos inéditas que se reedita cuando se cumplen quince años de la muerte de Rocío Jurado y cuando su hija se convierte en imagen de la lucha de la mujer maltratada.

Y si con ella soplamos quince velas, con Raphael tenemos que llenarnos el pecho con un poquito más de aire porque son sesenta las llamas que hay que apagar. Porque, por supuesto, si Rocío Jurado merece no uno, sino mil libros, no los merece menos el artista más ecléctico que haya dado España: Raphael.

El éxito de el jienense reside en no haber envejecido, sino que ha sabido rejuvenecer cada año, a cada disco, a cada paso que ha ido dando.

También Bernal le dedica un libro al artista que supo vencer al tiempo, al cáncer, al olvido y a la desmemoria de la que solemos hacer gala los españoles. Raphael, según la periodista «es el artista, inconformista, exigente y con una capacidad de trabajo ilimitada. (…) El artista y el hombre que siempre han mirado hacia delante, sus orígenes humildes lo mantienen apegado a la tierra. La constancia, capacidad de entrega y responsabilidad la aprendió en su casa.

Marina Bernal analiza un fenómeno, nunca antes visto, el «raphaelismo». Por primera vez hablan de él algunos de sus seguidores más fieles: personas que han crecido con sus canciones y que dicen saber diferenciar entre el hombre y el artista.

«Uno de los rasgos distintivos de Raphael es su capacidad de trabajo, es inagotable y por eso comencé este trabajo el, denominado oficialmente, Día del Trabajo. Lo tenía en mente», dice la periodista.

El libro cuenta con una entrevista exclusiva a Joan Manuel Serrat, coetáneo generacional de Raphael. Porque, aunque sus estilos musicales son muy distintos, los dos han conseguido mantenerse en el tiempo. «Tenemos la misma edad, aunque él empezó un poco antes. Mi primer recuerdo es el de un hombre de éxito y de reconocimiento y la primera canción suya que escuché está ligada a Manuel Alejandro.

Estos dos libros de Marina Bernal son absolutamente necesarios para conocer parte de la música que ahora escuchamos; para entender toda una época de extraños episodios nacionales y de justicia poética e histórica que eran, esencialmente, necesarias.

Por Carmen Moreno.
@cazadorderata

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Carmen Moreno
Directora de la Editorial Cazador de Ratas Escribo novela negra y, a veces, creo híbridos. Veo sospechosos donde no los ves. Me gustan el perro de los Baskerville, pero los míos, más.