El pasado 11 de Junio tuvimos la grandísima oportunidad de compartir un momento único con la escritora Elia Barceló, con motivo de su visita a Madrid presentando la reedición de su novela ​“Las largas sombras” ​de la mano de Roca Editorial.

Con un calor de justicia habíamos quedado con ella en el Hotel Villareal (Madrid) a las 13:45 pero la ocasión lo merecía nos propusieron algo distinto a los encuentros que solemos compartir con autores, algo mucho más íntimo y personal una charla de tú a tú sin micrófonos, como dos amigos que se sientan a conversar.

Tras recoger a Elia en el hotel, nos dirigimos a una de esas tabernas del castizo Barrio de las Letras madrileño y la elección no pudo ser mejor La Taberna de La Dolores y ante unas cervezas muy frías y unos exquisitos boquerones en vinagre comenzamos a charlar de nuestras vidas, de cómo nuestra autora confiesa que para ella dedicarse a la literatura es lo que siempre soñó desde que era apenas una niña, y que como su sueño se ha cumplido como demuestran los más de 25 títulos que atesora en su bibliografía, tocando los más diversos géneros. Elia nos reconoce que no es absolutamente nada maniática a la hora de escribir ya que ella no lo considera un trabajo, sino más bien un placer, le preguntamos qué es lo que más le cuesta a la hora de sentarse a escribir, la ambientación, la construcción de los personajes, o los diálogos, y Elia se reconoce una mujer afortunada ya que nada le supone un esfuerzo en especial, y nos pone el ejemplo de los diálogos de los personajes, que fluyen en su mente, que le hablan y a veces los deja fluir y ella misma reconoce que tiene que desconectarse de ellos y reconducir el tema hacia donde ella quiere. Conversamos sobre el fenómeno de las redes sociales y de la sobreexposición que hacemos de nosotros mismos en ellas, Elia las considera un arma de trabajo porque en esta época uno no se puede desvincular absolutamente de ellas, pero hay que saber diferenciar entre la vida personal y el trabajo que uno quiere mostrar porque no nos damos cuenta de que es un arma de doble filo.

Y llegó el momento de compartir mesa y mantel la elección fue a cargo de Sílvia Fernández editora de Elia y nos dirigimos a Can Punyetes donde degustamos una muy buena selección de platos típicos acompañados de un vino. Elia nos habla de su novela ​Las largas sombras​, una historia que nace en la mente de Elia a través de un reencuentro con una antigua amiga, a la que pregunta por una situación que “vivieron” juntas hará unos años y que la amiga parece haber echado en el olvido, y Elia piensa en la facilidad que tiene alguna gente para eliminar o archivar momentos y situaciones de la vida, que demuestran tener una memoria selectiva, y de ahí de ese momento se comenzó a tejer su novela. Comentamos que los escritores tienen para mi una habilidad innata que es ser unas “esponjas” ellos mismos no son conscientes que absorben, situaciones, momentos, imágenes y de repente de aquella conversación, o de aquella imagen que quedó en la retina algo hace “click” y nace una idea.

Elia reparte ahora su vida entre Austria y Elda y nos confiesa que aún escribe mucho más tranquila y relajada en Innsbruck ciudad en la que reside desde hace años porque allí ya tiene su rincón de trabajo, el cual por el momento aún no ha llegado a encontrar en su residencia de Elda.

Sentarse con Elia ha sido sencillo, es una mujer cercana, una mujer que llama a las cosas por su nombre y que en este encuentro no ha medido sus palabras, ha sido como ya dije antes dos amigos sentados charlando de todo de literatura, de viajes, de recuerdos en definitiva de la vida. Pero sin olvidarnos en ningún momento de que nos encontramos ante una de las escritoras más versátiles dentro del panorama de la literatura, una mujer que mima los pequeños detalles a la hora de escribir, una mujer que construye historias que enamoran, que crea personajes que se quedan en el corazón, y que hace volar nuestra imaginación porque las ambientaciones en todas sus novelas te hacen recorrer en tu mente, todos esos lugares que ella describe con gran precisión.

 

 

Agradecer a Roca Editorial y a Sílvia Fernández el haber propiciado este momento y por su supuesto a Elia Barceló por la que ya sentía una profunda admiración como escritora y a la que ahora admiro también desde la perspectiva de la cercanía con la que me trató. Muchas Gracias.

Mesa y mantel con Elia Barceló
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