Ricardo J. Montés, autor de «La última corona»: «Me molestan los negacionismos de hechos históricos irrefutables».

Ricardo J. MontésAutor de novelas, relatos y cuentos, Ricardo J. Montés (Ontinyent, Valencia, 1957) se mueve como pez en el agua en el género de la novela histórica. Le fascina sobre todo la Edad Media, en la que ha ambientado la gran mayoría de su obra, pero hay algo que le entusiasma por encima de cualquier otra cosa: recrear los hechos y personajes del pasado, cautivar al lector a través de su reconstrucción de aquel tiempo perdido.

En febrero de 2022 lanzará su una novela sobre la España visigoda, La última corona, con la editorial Fanes, tras la mediación de la agente literaria Eva Fraile.

¿Qué tal se compatibiliza la abogacía con la novela histórica?

Con total naturalidad. El derecho tiene mucho de historia, pues nació casi al mismo tiempo que la humanidad. Los conflictos se solucionan con el derecho. Para mí es fuente de inspiración y recurso literario permanente. En mis novelas siempre aparecen leyes, normas, convenios o estatutos con los que nutrir las diversas tramas.

 

La España visigoda es una de las etapas peor conocidas de nuestra historia; fuentes dispersas, inestabilidad política de la época… ¿Fue difícil documentarse para escribir La última corona?

Investigar en el pasado remontando 1300 años siempre es complicado. Pero hoy en día, siempre encuentras lo que necesitas, si sabes dónde buscar. Lo que más me costó fue ajustar los movimientos geográficos de mis personajes para encajar la trama simultánea de varias escenas de una manera coherente.

 

Has escrito novelas, relatos, pero ¿sobre qué época histórica te gusta más escribir?

La Edad Media es mi época favorita. Confieso que me encanta conocer lo que ocurrió en el pasado. Pero lo que más me seduce es saber la forma en que pasó. Y es ahí donde mi alma de escritor fluye y se expande, disparando a la diana de la curiosidad con el arma infalible de la imaginación.

 

¿De qué forma podría haber triunfado el empeño del rey Rodrigo?

Sin duda logrando convencer a los gobernadores de las provincias visigodas en la formación del gran ejército que se opusiera a los árabes. A pesar de que Rodrigo y Florinda pusieron todo su empeño por conciliar sus voluntades, toparon con un reino visigodo decadente, dividido, egoísta y desconfiado. Se tiene por cierto que, de los 32 reyes godos, una mitad murió por actos y hechos violentos, lo que nos da una idea de lo convulso de la época.

 

En tus novelas, casos de El gran tratado o Cuento mozárabe de Navidad, reflejas los esfuerzos de culturas muy distintas por coexistir en paz. ¿Consideras que ese espíritu sigue existiendo en la actualidad?

El espíritu sin duda existe y existirá siempre entre la humanidad, pues no de otra forma podemos garantizarnos nuestra propia existencia. Si no existiese, haría mucho tiempo que nos habríamos aniquilado unos a otros. El espíritu sobrevive porque a diario establecemos acuerdos y tratados que no son otra cosa que pactos de supervivencia.

 

¿Cuál dirías que es la falacia histórica más extendida de nuestra historia?

Me molestan los negacionismos de hechos históricos irrefutables.

 

¿Cómo ves el panorama de la novela histórica en España?

Creo que hay muchos y muy buenos autores. La inmensa mayoría creo que escriben honestamente para acercar a los lectores aquellos hechos que ocurrieron en el pasado. Y lo hacen de una forma entretenida, amena, interesante.

 

Hasta ahora has optado por la autopublicación, ¿estás satisfecho con la experiencia?

A menudo, la autopublicación no es una opción, sino un recurso, el único de los escritores no conocidos. Mi experiencia ha sido muy positiva porque me ha permitido crear ese idilio entre escritor/lector, haciendo volar a mis personajes a lugares que nunca hubiera imaginado.

 

Por Eva Fraile, de La Reina Lectora
@reinalectora

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