Entrevista a la artista, música y cineasta Marta de la Fuente Soler

Marta de la Fuente Soler, autora de «Galernas»: «Para mí, el mar es la expresión máxima de la libertad».

Puede que, si uno es aficionado al género del realismo mágico, no tenga demasiada facilidad para encontrar títulos novedosos en el mercado. Puede que sea necesario tener que recurrir continuamente a autores y obras del siglo pasado para saciar nuestra sed. Pero esta situación ha cambiado radicalmente con la irrupción de Marta de la Fuente Soler (Bilbao, 1990) y su Galernas, una oda a todo aquello que ama en su vida: el humor, los sueños, su padre o el mar.

 

¿Qué crees que habría dicho tu padre de Galernas?

Ya me lo dice. Le encanta.

 

Galernas está protagonizado por un niño que es un lobo de mar, a la vez un científico, y que se propone dar la vuelta al mundo. ¿Eres tú de pequeña?

Para nada. Manuel Abelardo si bebe de alguien es de mi padre.

 

¿Vamos perdiendo la capacidad de hacer cosas mágicas a medida que crecemos?

Yo no lo creo así, aunque, por supuesto, depende de muchos factores: qué cartas te han tocado en la vida, cómo las estás jugando, tu configuración genética, etc., pero si uno quiere, puede ver magia en todas partes, en el vuelo de un pájaro, en la veta de una piedra… O puede pensar que la magia no existe. ¿Qué es magia al fin y al cabo sino una palabra? Cada cual puede dotarla de los valores que quiera o ignorarla por completo, y esta elección no tiene edad.

 

¿Le damos menos importancia a los sueños de la que merecen?

Eso cada cual, no estoy en la cabeza de todo el mundo soñante. Personalmente, pienso que no se pierde nada por hacerles un poquito de caso.

 

¿A dónde iría Marta de la Fuente Soler si tuviera el poder de teletransportarse?

Hay miles de sitios que querría visitar, pero si realmente tuviera ese poder, volvería a tiempos y lugares que me permitieran ver a gente a la que quiero y que ya no anda por aquí como tú y como yo andamos.

 

Cuentas que te han llegado a comparar con Gabriel García Márquez, eso debe de ser absolutamente embriagador, ¿te empuja esto a continuar abanderando el género del realismo mágico?

Uno no escribe por parecerse a nadie, salvo a uno mismo o a su mejor versión. No escribo realismo mágico para que me sigan comparando con alguien a quien admiro, sino porque es un género que me divierte. Más que gustarme la comparación con una figura tamaña como el señor García Márquez, me gustó la identificación, porque realmente Cien Años de Soledad influyó en Galernas mucho y me pareció muy acertado el apunte.

 

¿Qué te da más miedo cuando escribes una historia?

Cuando escribo no tengo miedo.

 

¿Qué significa el mar en tu vida?

La expresión máxima de la libertad.

Por Eva Fraile, de La Reina Lectora
@reinalectora

GALERNAS
de Marta de la Fuente Soler

«Muy bien. Eso es señal de que tu alma está bien atada a la mía. De que vaya a donde vaya no nos separaremos jamás. Nos seguiremos viendo todos los días, mi amor, solo que en otros lugares, en otros mundos que no recordaremos, al menos no tan fácilmente. Pero es inútil pensar que uno lo puede controlar todo, ¿verdad?». Quién no se ha preguntado alguna vez si los sueños son solo eso, sueños… Pero, ¿y si en realidad los sueños significan mucho más de lo que creemos y nos mandan un mensaje que no sabemos descifrar? Manuel Abelardo, hijo menor de una sui géneris familia, apenas cumple los diecisiete años, se embarca a bordo de su velero en un viaje alrededor del mundo muy particular, pues además de ser el joven un lobo de mar es un ambicioso científico que acaba de descubrir su capacidad para teletransportarse, por lo que esta travesía no solo supone toda una proeza náutica para su corta edad, sino un enorme reto esotérico. Con el paso del tiempo, descubrirá que su hija Raquela ha heredado de él más de lo que se imagina. De la mano de Marta de la Fuente Soler, a través de su estilo de realismo mágico, nos adentramos en un mundo donde aparentemente se mezclan la realidad y los sueños, donde los personajes, lugares y momentos son los que son, pero donde, al mismo tiempo, nada es lo que parece… o quizás sí…

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